
BTC.D, o dominancia de Bitcoin, mide la participación de Bitcoin sobre la capitalización total del mercado de criptomonedas. Es una métrica clave que permite a los inversores evaluar el posicionamiento y la influencia de Bitcoin dentro del mercado de criptomonedas.
La dominancia de Bitcoin se calcula dividiendo la capitalización de mercado de Bitcoin entre la capitalización total de todas las criptomonedas, multiplicado por 100 para expresarlo en porcentaje. Por ejemplo, si la capitalización de mercado de Bitcoin es de 500 000 millones de dólares y la del mercado cripto es de 1 billón de dólares, BTC.D equivale al 50 %.
En su lanzamiento en 2009, la dominancia de Bitcoin era casi del 100 %, ya que era la única criptomoneda. Con la evolución de la industria blockchain y la aparición de miles de altcoins, esta cifra descendió marcadamente. En los últimos años, BTC.D ha oscilado entre aproximadamente el 35 % y el 45 %, reflejando la creciente competencia de monedas alternativas. Ethereum (ETH) ostenta la segunda mayor cuota de mercado, con ETH.D generalmente entre el 18 % y el 22 % de la capitalización total.
Seguir la dominancia de Bitcoin ayuda a los inversores a comprender los flujos de capital en el mercado y tomar decisiones informadas al operar entre Bitcoin y altcoins.
Las stablecoins desempeñan un papel decisivo en la evolución de la dominancia de Bitcoin. La mayor parte del volumen de trading de Bitcoin se negocia frente a stablecoins como USDT, USDC o BUSD. En periodos bajistas o correcciones de mercado, los inversores suelen liquidar Bitcoin y otros activos cripto, moviendo su capital a stablecoins para protegerse.
Este cambio genera un efecto significativo: cuando el precio de Bitcoin cae y el capital pasa de BTC a stablecoins, la capitalización de mercado de Bitcoin disminuye más rápido que la capitalización total (ya que las stablecoins siguen incluidas en el total). Esto puede causar una bajada de la dominancia de Bitcoin, no porque suban las altcoins, sino porque el capital busca refugio.
Por el contrario, cuando el mercado se recupera, los fondos suelen regresar primero a Bitcoin desde las stablecoins, lo que impulsa al alza BTC.D al inicio de un ciclo de crecimiento.
El lanzamiento constante de nuevos proyectos de altcoins es el segundo gran factor que afecta a la dominancia de Bitcoin. Cuando un nuevo proyecto blockchain atrae una inversión y atención relevantes, la capitalización total del mercado cripto aumenta, pero la cuota de Bitcoin puede no crecer al mismo ritmo o hacerlo más lentamente.
El auge de DeFi (Decentralized Finance) entre 2020 y 2021 es un ejemplo claro: los nuevos tokens DeFi captaron miles de millones en capital, lo que redujo drásticamente BTC.D. Del mismo modo, las oleadas de NFT y metaverso desviaron fondos y debilitaron la dominancia de Bitcoin.
Este proceso es cíclico. Cuando las altcoins pierden fuerza o los proyectos fracasan, los inversores suelen regresar a Bitcoin, percibido como el activo cripto más seguro. Este comportamiento cíclico explica por qué BTC.D suele repuntar tras cada “temporada de altcoins”.
Las noticias y el sentimiento de mercado influyen de manera significativa en la dominancia de Bitcoin. Entre 2021 y 2022, BTC.D experimentó fuertes oscilaciones por diversos acontecimientos negativos.
Una de las principales controversias fue el consumo energético de Bitcoin. Los informes que destacaban el enorme gasto eléctrico de la minería y el impacto ambiental de Bitcoin provocaron que muchos inversores, especialmente fondos institucionales enfocados en ESG, migraran hacia monedas más ecológicas como Ethereum (tras adoptar Proof of Stake) o Cardano.
Otras noticias negativas, como prohibiciones gubernamentales, hackeos relevantes a exchanges o el colapso de grandes proyectos cripto, han desencadenado ventas masivas, deprimiendo tanto el precio de Bitcoin como BTC.D. Las ventas de pánico suelen provocar salidas de capital de todo el mercado cripto, no solo de Bitcoin.
Analizar la dominancia de Bitcoin junto a los movimientos del precio de Bitcoin permite identificar cuatro escenarios fundamentales que todo trader debe conocer:
Escenario 1 – BTC.D baja, el precio de Bitcoin sube: Es el sello de una “temporada de altcoins”. Si el precio de Bitcoin sube pero BTC.D baja, las altcoins superan el rendimiento de Bitcoin. Es un momento óptimo para asignar capital a altcoins prometedoras, aunque también puede indicar que se acerca una fase de fuerte crecimiento de Bitcoin, por lo que no se deben descuidar posiciones en Bitcoin.
Escenario 2 – BTC.D baja, el precio de Bitcoin baja: Este es el escenario más peligroso y señala un mercado bajista general. Si caen tanto el precio de Bitcoin como BTC.D, todo el mercado cripto pierde valor. Lo más seguro es pasarse a stablecoins o salir del mercado. Los traders experimentados pueden esperar para entrar en soportes sólidos de Bitcoin.
Escenario 3 – BTC.D sube, el precio de Bitcoin sube: Es una señal alcista clara, indicando que Bitcoin lidera el crecimiento del mercado. Cuando suben tanto el precio como la dominancia, el capital fluye hacia Bitcoin mientras las altcoins quedan rezagadas. Es la fase inicial del mercado alcista, donde conviene centrarse en Bitcoin. Normalmente, el capital migra a altcoins después de esta fase, iniciando la “temporada de altcoins”.
Escenario 4 – BTC.D sube, el precio de Bitcoin baja: Este escenario complejo suele ocurrir cuando las altcoins caen más que Bitcoin. Incluso si Bitcoin baja, las altcoins lo hacen con mayor fuerza, por lo que BTC.D sube. Esto indica el final de la “temporada de altcoins” y una posible corrección profunda. Los inversores deberían considerar tomar beneficios o limitar pérdidas en altcoins y centrarse en Bitcoin o stablecoins.
El método Wyckoff es una herramienta técnica eficaz para identificar tendencias de mercado y posibles puntos de giro. Combinado con la dominancia de Bitcoin, resulta aún más útil para ajustar la rotación de cartera.
Los principios de Wyckoff describen los ciclos de acumulación, subida, distribución y bajada. A medida que aparecen nuevas altcoins, BTC.D desciende de forma natural, señalando la “temporada de altcoins”, que corresponde a la fase de subida para estos activos.
Los traders profesionales emplean gráficos de BTC.D junto a las fases de Wyckoff para decidir cuándo mover capital entre Bitcoin y altcoins. Por ejemplo, cuando BTC.D alcanza un máximo y muestra distribución según Wyckoff, es señal para aumentar la exposición a altcoins. Por el contrario, cuando BTC.D toca fondo y muestra acumulación, es momento de volver a Bitcoin.
Observar la dominancia de Bitcoin con la perspectiva Wyckoff ayuda a los inversores a comprender no solo “qué” sucede, sino también “por qué” y “cuándo” actuar, maximizando los beneficios tanto en ciclos liderados por Bitcoin como por altcoins.
Los datos históricos muestran que la dominancia de Bitcoin oscila en determinados rangos. Entre 2018 y 2021, BTC.D varió entre mínimos cercanos al 35 % y máximos en torno al 70–74 %. Identificar estos extremos permite anticipar posibles giros de tendencia.
Cuando BTC.D se aproxima a máximos históricos (más del 70 %), suele iniciar una bajada. Bitcoin se vuelve “sobredominante” y el capital está preparado para rotar hacia altcoins. Los traders pueden reducir exposición a Bitcoin e incrementar la asignación a altcoins de calidad.
Por el contrario, cuando BTC.D se acerca a mínimos históricos (menos del 40 %), normalmente señala el final de la “temporada de altcoins”. Tras fuertes subidas de altcoins, el mercado suele volver a Bitcoin, impulsando BTC.D al alza. Es el momento de recoger beneficios en altcoins y acumular Bitcoin.
Estos extremos no son fijos y pueden variar a medida que el mercado cripto evoluciona. Combinar el análisis de estos puntos con herramientas técnicas como RSI y MACD en los gráficos de BTC.D puede reforzar la precisión de las señales.
Aunque la dominancia de Bitcoin es una referencia apreciada por traders y analistas como barómetro del sentimiento de mercado y los flujos de capital, no es una herramienta de predicción perfecta ni una “solución mágica” para el trading de criptomonedas.
BTC.D debe utilizarse como métrica de apoyo, como parte de un conjunto más amplio de herramientas de análisis, y no como único criterio para invertir. Confiar exclusivamente en la dominancia de Bitcoin, sin otros factores, puede conllevar errores costosos.
La limitación de BTC.D es que no refleja la calidad del crecimiento. Por ejemplo, BTC.D puede subir no porque Bitcoin se fortalezca, sino porque las altcoins se debilitan. Del mismo modo, BTC.D puede bajar por proyectos sólidos de altcoins o simplemente por subidas especulativas de memecoins sin valor.
Además, dado que el mercado cripto evoluciona rápidamente y se lanzan nuevas altcoins de forma constante, la tendencia a largo plazo de BTC.D es bajista. Esto no significa necesariamente que Bitcoin pierda fuerza, sino que refleja la mayor diversidad del mercado y el auge de proyectos blockchain valiosos.
Para utilizar la dominancia de Bitcoin de forma eficaz, los inversores deben combinarla con otras herramientas de análisis. Los indicadores técnicos (medias móviles, RSI, MACD, retrocesos de Fibonacci) en los gráficos de Bitcoin y BTC.D resultan útiles. El análisis fundamental de proyectos blockchain, noticias de mercado, cambios regulatorios y factores macroeconómicos también son relevantes.
Conviene monitorizar la dominancia de Bitcoin de forma regular, sin reaccionar en exceso a las oscilaciones a corto plazo. Es preferible centrarse en las tendencias de BTC.D a medio y largo plazo y alinearlas con el análisis de ciclos de mercado para tomar decisiones bien fundamentadas.
La gestión del riesgo es fundamental. Independientemente de las señales de BTC.D, diversificar la cartera, establecer stops racionales e invertir solo lo que uno puede permitirse perder siguen siendo reglas de oro en este mercado volátil.
La dominancia de Bitcoin (BTC.D) mide la participación de Bitcoin en el mercado global de criptomonedas. Refleja la influencia de Bitcoin y su ratio de capitalización de mercado. Un BTC.D elevado señala una mayor dominancia de Bitcoin en el mercado.
En TradingView puedes mostrar el índice BTC.D para analizar la dominancia de capitalización de Bitcoin. Utiliza herramientas como osciladores y medias móviles para estudiar tendencias y tomar decisiones de trading.
Un aumento de BTC.D indica que el capital se mueve hacia Bitcoin, lo que provoca caídas en los precios de las altcoins. Una bajada implica que el capital fluye hacia altcoins o stablecoins, impulsando los precios de otros activos cripto.
Sigue los cambios de BTC.D para detectar tendencias del mercado. Compra en zonas de soporte, vende en resistencias y combina con medias móviles y análisis de volumen para optimizar las operaciones.
BTC.D mide la cuota de mercado de Bitcoin, no su precio. No siempre se mueven en paralelo. Un BTC.D alto muestra la dominancia de Bitcoin; un BTC.D bajo indica que las altcoins pueden estar superando a Bitcoin.
Una dominancia alta de Bitcoin significa que los inversores se centran en Bitcoin y el capital sale de las altcoins. Esto reduce la liquidez de las altcoins y aumenta su volatilidad, incrementando el riesgo de depreciación de estos activos en esos periodos.
Las rupturas en BTC.D suelen señalar cambios en la estructura del mercado. Combina este índice con RSI y MACD, observando divergencias y zonas de sobrecompra o sobreventa, para mejorar la precisión del análisis.











