
En los últimos meses, la M2 de EE. UU. ha llegado a un récord de 21,94 billones de dólares, con un incremento del 4,5 % respecto al año anterior y acumulando 19 meses seguidos de crecimiento. Esta expansión sostenida ha captado la atención de analistas de criptomonedas y observadores del mercado.
El analista de criptomonedas Colin destacó que "la evolución del precio de Bitcoin sigue la curva ascendente de M2 con un desfase de 68 a 76 días". Este planteamiento ha llevado a prever que Bitcoin podría superar los 150 000 $ en los próximos meses, aunque dichas estimaciones deben considerarse proyecciones analíticas y no certezas.
Otro analista relevante, Crypto Oris, anticipó que "al alcanzar la oferta monetaria M2 global nuevos máximos, el próximo objetivo de precio para Bitcoin podría situarse cerca de los 170 000 $". Estas previsiones reflejan el interés creciente en analizar la relación entre expansión monetaria y valoración de criptomonedas.
La oferta monetaria M2 global abarca el total de dinero que circula en el mundo y que está disponible de manera inmediata para gasto o inversión. Este dato es clave para comprender la liquidez de la economía y su incidencia en distintas clases de activos, incluidas las criptomonedas.
M2 mide el volumen de activos muy líquidos que pueden consumirse o invertirse sin demora. Es un indicador central de la salud económica y la eficacia de la política monetaria. Para comprender M2, conviene familiarizarse con la clasificación monetaria:
Clasificación y definición:
La Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco Popular de China y el Banco de Japón son decisivos en la determinación de la escala de M2 mediante sus políticas monetarias y marcos regulatorios. Influyen en M2 a través de mecanismos como ajustes de tipos de interés, requisitos de reservas y programas de flexibilización cuantitativa.
Un aumento acelerado de la M2 puede provocar un exceso de dinero en circulación, lo que tiende a disparar los precios y la inflación. Esta relación es clave en la economía monetaria y se ha verificado en distintos ciclos económicos.
El mecanismo es claro: cuando hay más dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes y servicios, los precios suben. A la inversa, un bajo crecimiento de M2 puede restringir la actividad económica por menor disponibilidad de fondos para transacciones e inversiones. Por ello, M2 es un indicador esencial tanto para reguladores como para inversores.
Cuando la oferta monetaria M2 aumenta, la liquidez excedente suele dirigirse a mercados de activos como acciones, bienes raíces y criptomonedas, generando posibles burbujas o subidas rápidas de precios. Este fenómeno se ha manifestado especialmente en los últimos años.
La liquidez fluye hacia activos alternativos porque los inversores buscan rentabilidad. Si los intereses son bajos, las cuentas de ahorro ofrecen poco retorno, por lo que se recurre a otros activos. En este contexto, las criptomonedas (especialmente Bitcoin) han ganado atractivo por su potencial de rentabilidad elevada y su percepción como cobertura frente a la inflación.
La bajada de tipos de interés y la flexibilización cuantitativa por parte de los bancos centrales incrementan notablemente la liquidez. El crecimiento de M2 es, por tanto, un parámetro relevante para evaluar el alcance de estas intervenciones.
Los bancos centrales usan los datos de M2 para analizar si sus políticas cumplen objetivos. Una subida rápida puede indicar que el estímulo monetario está funcionando; un estancamiento, que las medidas no llegan a la economía real. Para quienes invierten en criptomonedas, conocer esta dinámica permite anticipar movimientos derivados de cambios de política monetaria.
Diversas plataformas ofrecen herramientas de visualización para seguir la relación entre la oferta monetaria M2 y los precios de Bitcoin:
Bitcoin Counterflow: compara las tasas anuales de crecimiento de M2 de 21 bancos centrales con los precios de Bitcoin, ofreciendo una visión global sobre la expansión monetaria y su relación con las criptomonedas.
StreetStats: ofrece datos mundiales de M2 basados en información de Estados Unidos, Eurozona, China y Japón, agregando datos de las mayores economías para una visión integral de la liquidez global.
Bitcoin Magazine Pro: monitoriza el crecimiento global de M2 de los principales bancos centrales junto con los precios de Bitcoin, facilitando la detección de posibles desfases entre cambios en M2 y variaciones en Bitcoin.
BGeometrics: compara el crecimiento de M2 de 21 bancos centrales con los precios de Bitcoin, aportando análisis detallados sobre correlaciones históricas y tendencias potenciales.
Una de las teorías más debatidas señala que los cambios en la M2 no se reflejan de inmediato en el precio de Bitcoin, sino que hay un desfase de unos 2 a 2,5 meses (68-76 días) hasta que el impacto es notable.
Razones del desfase temporal:
Tiempo de flujo de capital: transformar el aumento de M2 en inversiones reales lleva tiempo; el dinero entra en el sistema bancario, luego es asignado por inversores institucionales y minoristas y finalmente llega al mercado cripto.
Tiempo de asimilación de la información: existe un retraso natural entre la publicación de datos económicos y la reacción inversora, ya que los participantes deben analizar datos, trazar estrategias y ejecutar operaciones.
Factores psicológicos: el sentimiento del inversor tarda en adaptarse y reflejarse en el mercado; incluso con datos claros, los sesgos cognitivos y la evaluación del riesgo suelen retardar la reacción.
Advertencia importante: este modelo es solo una referencia histórica y no una ley absoluta; la dinámica de mercado es compleja y depende de muchos más factores que la oferta monetaria M2.
Durante la pandemia de COVID-19, el gobierno estadounidense desplegó políticas fiscales masivas, repartiendo efectivo directamente a los ciudadanos, mientras la Reserva Federal bajaba los tipos a mínimos y lanzaba programas de flexibilización cuantitativa inéditos.
En el año posterior al inicio de la pandemia, la M2 estadounidense creció en más de 4 billones de dólares, la mayor subida anual desde 1943, con efectos profundos en los mercados de activos.
En ese periodo, Bitcoin pasó de unos 7 000 $ a superar los 30 000 $ al cierre del año, multiplicándose por más de cuatro. Este salto coincidió con la expansión de M2, reforzando la teoría de la correlación entre oferta monetaria y valoración cripto.
El episodio pandémico mostró cómo una expansión monetaria rápida redirige capital hacia activos alternativos. Con la rentabilidad tradicional en mínimos, inversores de todo tipo apostaron por las criptomonedas como reserva de valor y opción de crecimiento.
La percepción de Bitcoin como "oro digital" se sustenta en varias características clave que lo diferencian de las divisas fiduciarias:
Oferta limitada: Bitcoin tiene una emisión máxima de 21 millones de monedas, imposible de ampliar. Esta escasez está codificada en el protocolo y contrasta con la expansión ilimitada de las monedas fiduciarias.
Expansión fiduciaria sin límites: la M2 puede aumentar indefinidamente según las políticas fiscales y monetarias. Esta capacidad ilimitada genera preocupación por la erosión del poder adquisitivo.
Cobertura ante dilución monetaria: Bitcoin se consolida como defensa frente a la dilución de las divisas fiduciarias. Con una oferta fija, resulta una alternativa atractiva para preservar valor frente a la expansión monetaria.
Esta narrativa ha ganado peso entre inversores institucionales y patrimonios elevados que buscan protegerse de la inflación derivada de políticas expansivas. El paralelismo con el "oro digital" resalta el potencial de Bitcoin como reserva de valor en épocas de expansión monetaria extrema.
Entre mayo de 2013 y julio del año siguiente, la correlación entre Bitcoin y la liquidez global fue de 0,94, una relación positiva muy alta. Esto sugiere que, a largo plazo, los precios de Bitcoin tienden a evolucionar en paralelo a la oferta monetaria global.
En plazos más breves, la correlación es menos consistente: la media móvil a 12 meses fue de 0,51 y a 6 meses solo de 0,36. Esta variabilidad subraya la complejidad de la relación.
Los datos indican que, aunque existe una correlación a largo plazo entre M2 y Bitcoin, los movimientos de corto plazo dependen también de factores regulatorios, tecnológicos, de sentimiento de mercado y geopolíticos. Por tanto, las tendencias de M2 deben ser solo uno de los elementos en el análisis de precio de Bitcoin.
En los años 70 y 80, EE. UU. vivió una estanflación, combinando estancamiento económico e inflación elevada. Esta coyuntura inédita desafió la ortodoxia económica y obligó a explorar nuevos enfoques.
Los monetaristas, con Milton Friedman a la cabeza, defendieron que controlar la oferta monetaria M2 era esencial para la estabilidad de precios, promoviendo el control estricto del crecimiento monetario.
En 1979, Paul Volcker, presidente de la Reserva Federal, subió drásticamente los tipos de interés para frenar la inflación. Aunque lo logró, la economía entró en recesión y el desempleo se disparó. Este episodio mostró tanto el poder como el coste de usar la política monetaria para dominar la inflación a través de la gestión de M2.
Las lecciones de aquella época siguen influyendo en el debate sobre política monetaria y en la búsqueda de equilibrio entre control de precios y crecimiento económico.
El colapso de la burbuja inmobiliaria en EE. UU. llevó a la quiebra de grandes entidades financieras y puso en jaque el sistema global. La Reserva Federal reaccionó bajando los tipos a cero e inició la flexibilización cuantitativa, adquiriendo grandes volúmenes de deuda pública y activos hipotecarios.
Esta política disparó la M2 y transformó la manera en que los mercados interpretan la relación entre política monetaria y precios de activos. Se popularizó la idea de que "el alza de M2 impulsa primero los activos y luego la economía real".
Tras 2008, el crecimiento sostenido de M2 fue acompañado por subidas generalizadas en acciones, bienes raíces y, más adelante, criptomonedas. Se estableció así el marco para comprender cómo la expansión monetaria puede impulsar los activos incluso sin sólidos fundamentales económicos.
La pandemia y los confinamientos provocaron una contracción económica sin precedentes. EE. UU. y su banco central respondieron con gasto fiscal masivo y una flexibilización cuantitativa sin precedentes, superando incluso la respuesta de 2008.
En este periodo, la M2 estadounidense subió más de un 25 % en poco tiempo, la expansión monetaria más rápida de la historia reciente. Esta liquidez impulsó subidas de precios espectaculares en Bitcoin, acciones, bienes raíces y NFT.
La pandemia fue la mejor demostración de la correlación entre expansión de M2 y precios de las criptomonedas: Bitcoin pasó de unos 7 000 $ a superar los 60 000 $ en paralelo a la expansión de la oferta monetaria global.
Con la inflación al alza, la Reserva Federal giró hacia políticas restrictivas, subiendo tipos y aplicando endurecimiento cuantitativo, rompiendo con la tendencia expansiva anterior.
En este periodo, el crecimiento de la M2 en EE. UU. no solo se ralentizó, sino que llegó a decrecer por primera vez en décadas. Esta contracción coincidió con fuertes correcciones en los mercados de activos, incluidas las criptomonedas, confirmando la correlación entre M2 y precios de activos.
La etapa restrictiva demostró que la relación entre M2 y Bitcoin es bidireccional: así como la expansión de M2 impulsa las subidas, su contracción contribuye a las correcciones. Este patrón cíclico es clave para analistas e inversores a la hora de interpretar el mercado.
La oferta monetaria M2 incluye toda la moneda y los activos cuasi monetarios en circulación. Un alza de M2 suele incrementar la inflación, debilitar la moneda y favorecer que los inversores busquen refugio en Bitcoin, impulsando su precio al alza.
A escala global, M2 suele anticipar los movimientos de Bitcoin en aproximadamente 10 semanas. Los incrementos de liquidez monetaria preceden históricamente la apreciación de Bitcoin, aunque la correlación varía según los ciclos de mercado.
La QE de los bancos centrales incrementa la M2 al inyectar liquidez en los mercados, lo que suele impulsar los activos de riesgo como Bitcoin, ya que los inversores buscan alternativas ante bajos retornos y temores de depreciación monetaria, elevando potencialmente el precio de Bitcoin.
La M2 muestra una correlación relevante con los precios de Bitcoin en ciclos de medio y largo plazo, con un desfase de 108 días. Seguir la evolución global de M2 y sus fases expansivas permite identificar posibles movimientos de precio y ciclos de mercado alineados con la liquidez macroeconómica.
Las tasas de crecimiento de M2 y la adopción de Bitcoin no presentan correlación directa. Los datos muestran ausencia de relación estadística entre países. La adopción de Bitcoin depende más de regulaciones, infraestructura financiera y factores culturales que de la oferta monetaria.
Bitcoin suele fortalecerse cuando aumentan la inflación y la M2, ya que los inversores buscan cobertura ante la erosión monetaria. Las expectativas de inflación impulsan la demanda de Bitcoin, cuyo precio refleja la respuesta del mercado ante la expansión monetaria y la pérdida de poder adquisitivo.
Entre 2020 y 2024, la correlación entre la expansión global de M2 y los ciclos de Bitcoin ha sido débil. Bitcoin ha evolucionado de activo especulativo a un activo en proceso de maduración, con menor volatilidad y un precio más influido por la adopción y la madurez de mercado que por la política monetaria.
Bitcoin suele mostrar mayor volatilidad y puede apreciarse cuando los inversores buscan activos alternativos para protegerse ante la devaluación monetaria. Históricamente, Bitcoin ha funcionado como posible cobertura frente a la inflación en ciclos de endurecimiento monetario.











