
La escalabilidad Layer-1 se centra en mejorar directamente el protocolo principal de una blockchain para aumentar tanto el rendimiento como la capacidad de procesamiento. Estas mejoras pueden implicar cambios en los mecanismos de consenso, ajustes en el tamaño de los bloques o la incorporación de nuevas funciones como el sharding. Entre las blockchains Layer-1 más destacadas se encuentran:
Cada una de estas blockchains adopta un enfoque particular para la escalabilidad a nivel de protocolo, sacrificando o priorizando diferentes aspectos entre descentralización, seguridad y rendimiento.
Entre los principales enfoques para escalar a nivel de protocolo se encuentran:
Ajustes en el tamaño y el tiempo de bloque: aumentar el tamaño de los bloques y reducir los intervalos entre ellos permite procesar más transacciones por segundo. Sin embargo, esto puede hacer que operar nodos exija más recursos, lo que puede afectar la descentralización de la red.
Actualizaciones del mecanismo de consenso: la transición de Proof-of-Work a Proof-of-Stake reduce el consumo energético y acelera la finalización de las transacciones. Es uno de los métodos más eficaces para mejorar la escalabilidad sin comprometer la seguridad.
Sharding: divide el estado de la red en segmentos más pequeños ("shards") que se procesan en paralelo. Ethereum 2.0, Zilliqa y Polkadot utilizan el sharding para incrementar notablemente la capacidad de la red.
La escalabilidad es el beneficio más visible de las soluciones Layer-1, ya que permite que las blockchains gestionen muchas más transacciones sin depender de soluciones externas.
Los protocolos Layer-1 proporcionan descentralización y seguridad junto con alta escalabilidad y sostenibilidad económica, aspectos clave para la viabilidad a largo plazo de la red.
Las mejoras en Layer-1 impulsan el crecimiento del ecosistema mediante nuevas herramientas y avances tecnológicos, fomentando la innovación continua.
Se requieren actualizaciones de protocolo o hard forks, lo que puede dividir a las comunidades y dar lugar a versiones rivales de la blockchain.
Adopción lenta debido a la complejidad de la gobernanza y la necesidad de coordinación a nivel de red.
A pesar de las mejoras, las blockchains Layer-1 tienen límites de escalabilidad. Las dos soluciones más relevantes son:
Proof-of-Stake: sustituye a los mineros por validadores que bloquean tokens. Utilizado por Ethereum, Cardano y Tezos, este mecanismo reduce drásticamente el consumo energético y permite velocidades de transacción mucho mayores.
Sharding: divide la blockchain en múltiples shards que se procesan en paralelo. Ethereum 2.0 y Polkadot emplean arquitecturas fragmentadas para escalar la capacidad de procesamiento. Cada shard gestiona sus transacciones, lo que permite escalar linealmente conforme aumenta el número de shards.
Proof-of-Work es seguro, pero lento y muy exigente en consumo energético. Proof-of-Stake se ha convertido en el mecanismo de consenso preferido en la mayoría de blockchains nuevas. En los sistemas PoS, los participantes utilizan su stake para procesar y validar bloques, sin necesidad de resolver complejos retos criptográficos.
Esto reduce el consumo energético en un 99 % frente a PoW y hace económicamente inviable un ataque a gran escala, ya que los atacantes deberían controlar gran parte de los tokens bloqueados.
El sharding divide el estado de toda la red de la blockchain en conjuntos de datos más pequeños denominados "shards". La red procesa estos shards en paralelo, lo que permite gestionar simultáneamente un gran número de transacciones.
Cada nodo de la red es responsable de un shard específico en vez de almacenar la blockchain completa, reduciendo notablemente los requisitos de hardware y permitiendo la escalabilidad horizontal. Ethereum 2.0 es un referente en investigación e implementación activa del sharding.
Layer-2 engloba las tecnologías desarrolladas sobre blockchains Layer-1 para mejorar la escalabilidad sin modificar el protocolo base. Estas soluciones procesan las transacciones fuera de la cadena y liquidan periódicamente los resultados en la capa principal, disminuyendo la congestión de la red base.
Entre los protocolos Layer-2 más relevantes están:
zkSync, Starknet: emplean zk-rollups que agrupan miles de transacciones con pruebas criptográficas, asegurando alta seguridad y privacidad.
Lightning Network: facilita micropagos casi instantáneos mediante canales de pago, ideal para el uso diario.
Optimism y Arbitrum: utilizan rollups optimistas para escalar Ethereum sin comprometer la seguridad, ofreciendo menores tarifas y mayor capacidad de procesamiento.
Las soluciones Layer-2 no afectan el rendimiento ni las funciones de la blockchain base, permitiendo que la red principal mantenga su seguridad y descentralización.
Soluciones como state channels y Lightning Network permiten microtransacciones rápidas y de alto volumen, haciendo la blockchain viable para el uso cotidiano.
Interoperabilidad limitada: Layer-2 puede agravar los problemas de interoperabilidad entre blockchains, restringiendo a los usuarios a protocolos concretos.
Riesgos de privacidad y seguridad: los niveles de seguridad y privacidad dependen de cada solución y no alcanzan el nivel de la red principal.
Los rollups agrupan transacciones en lotes y envían una sola prueba a Layer-1. Los dos modelos más populares son los rollups de conocimiento cero y los optimistas.
Los zk-rollups agrupan las transacciones fuera de la cadena y utilizan pruebas de conocimiento cero para validarlas en Layer-1, aportando una alta seguridad y finalización rápida con un uso mínimo de datos en la cadena. Son especialmente eficaces en aplicaciones que requieren máxima privacidad y seguridad.
Los rollups optimistas asumen por defecto que las transacciones son válidas y solo las verifican si se presenta una prueba de fraude en un periodo de desafío. Este método es más sencillo de implementar y más compatible con los smart contracts existentes en Ethereum.
Una blockchain anidada es una cadena de bloques sobre otra. La cadena principal establece los parámetros de una red más amplia, mientras que la ejecución real se realiza en una red de cadenas secundarias interconectadas.
Este reparto de la carga reduce la exigencia sobre la red base y permite arquitecturas complejas de múltiples niveles. Por ejemplo, la cadena principal gestiona la seguridad y la finalización, mientras que las cadenas secundarias procesan los smart contracts y las transacciones.
Los state channels permiten comunicación bidireccional entre la blockchain y canales de transacciones off-chain, lo que aumenta la capacidad de procesamiento y la velocidad. Al cerrar un state channel, el estado final y sus modificaciones se registran en la blockchain base.
Esto es ideal para aplicaciones con muchas interacciones entre pocos participantes, como juegos o sistemas de pago. Solo la apertura y cierre del canal requieren transacciones on-chain; el resto de acciones son instantáneas y sin tarifas.
Una sidechain es una cadena de transacciones paralela a una blockchain, utilizada habitualmente para actividades de alto volumen. Las sidechains tienen mecanismos de consenso independientes y pueden optimizarse para velocidad y escalabilidad.
Las transacciones en sidechain se registran públicamente en la blockchain pero se procesan por separado, permitiendo experimentar de manera segura con nuevas funciones. Las sidechains pueden tener tokens y reglas de consenso propias, ofreciendo máxima flexibilidad a los desarrolladores.
El trilema de la escalabilidad define el reto de lograr simultáneamente seguridad, descentralización y escalabilidad en una blockchain. Sostiene que solo se pueden alcanzar dos de estas tres características a la vez.
La mayoría de blockchains modernas sacrifican uno de estos atributos:
Ethereum busca equilibrar los tres mediante rollups Layer-2 y sharding con Proof-of-Stake, representando el enfoque más completo ante el trilema.
Bitcoin prioriza la seguridad y descentralización frente a la escalabilidad, manteniéndose como la red más segura y descentralizada.
Solana se centra en la escalabilidad y el rendimiento, pero en detrimento de la descentralización, ya que operar nodos requiere hardware muy potente.
Comprender este trilema es esencial para evaluar los proyectos blockchain y sus estrategias de escalabilidad.
Las soluciones de escalabilidad Layer-1 modifican el protocolo base de la blockchain para lograr mejoras; son cambios fundamentales en el funcionamiento de la red.
Las soluciones de escalabilidad Layer-2 operan fuera de la cadena, distribuyendo la carga del protocolo principal sin modificar su arquitectura básica.
Layer-1 implica modificar el protocolo central, lo que requiere consenso global para las actualizaciones. Layer-2 funciona de manera independiente y solo envía los resultados finales al protocolo base, permitiendo una innovación más rápida.
Layer-1 incluye actualizaciones de consenso y sharding, ambas requieren cambios profundos en la arquitectura. Layer-2 permite soluciones muy diversas, desde canales de pago hasta estructuras avanzadas de rollup.
Las redes Layer-1 representan la fuente última de la verdad, liquidando transacciones con máxima seguridad y descentralización.
Las redes Layer-2 ofrecen funciones similares a Layer-1, pero suman ventajas añadidas como mayor capacidad de procesamiento y costes de transacción reducidos, favoreciendo la adopción masiva de la blockchain.
Las soluciones Layer-1 y Layer-2 son imprescindibles para la escalabilidad de la blockchain. Layer-1 aporta la integridad fundamental y las actualizaciones de protocolo para el núcleo del ecosistema.
Layer-2 ofrece mejoras de escalabilidad concretas sin sobrecargar la cadena base, permitiendo que las blockchains den servicio a millones de usuarios con seguridad.
En el futuro, los ecosistemas blockchain más exitosos combinarán cimientos Layer-1 robustos y seguros con soluciones Layer-2 flexibles y adaptadas a distintos casos de uso. Este equilibrio maximizará la descentralización, la seguridad y la escalabilidad, haciendo que la tecnología blockchain sea aplicable a escala global.
Layer-1 es la red principal de la blockchain, responsable de la seguridad y la descentralización. Layer-2 son soluciones de escalabilidad que procesan transacciones fuera de la cadena para aumentar la velocidad y reducir los costes. La diferencia clave: Layer-1 garantiza la seguridad; Layer-2 aporta velocidad y bajas tarifas.
Layer-1 procesa transacciones más despacio y con tarifas más elevadas. Las soluciones Layer-2 (como Lightning Network y los rollups) ofrecen transacciones más rápidas y tarifas más bajas al operar sobre Layer-1 y aumentar así su escalabilidad.
Layer-2 aporta transacciones mucho más rápidas y tarifas considerablemente menores que Layer-1. Sin embargo, dependen de Layer-1 para la seguridad y suelen tener tiempos de retirada más largos por los periodos de desafío.
Layer-2 suele ser menos descentralizada, pero la seguridad se refuerza mediante pruebas criptográficas (pruebas de fraude y de validez) que heredan la robustez de Layer-1. A medida que evolucionan los mecanismos de descentralización y resiliencia, la seguridad de Layer-2 se aproxima a la de Layer-1.
Elija Layer-1 para seguridad y finalidad; Layer-2 para escalabilidad y tarifas bajas. La mejor elección depende de sus necesidades y volumen de trading.
Layer-1 y Layer-2 coexistirán y se complementarán. Layer-1 seguirá siendo la base segura, mientras que Layer-2 ampliará la escalabilidad y reducirá las tarifas. Su sinergia permitirá un crecimiento sostenible del ecosistema blockchain.











