

Una recesión es un periodo en el que la economía deja de crecer. La mayoría de las instituciones financieras la definen como una reducción de la actividad económica. Normalmente se mide en meses. Por lo general, los gobiernos consideran que hay recesión cuando el Producto Interior Bruto (PIB) registra crecimientos negativos durante dos trimestres consecutivos.
La recesión puede afectar a una sola región o país. Para identificarla, es necesario observar el comportamiento económico a nivel nacional. La National Bureau of Economic Research, una entidad no gubernamental estadounidense, define la recesión como "una disminución significativa de la actividad económica que se extiende a toda la economía y dura más de unos meses". Para determinar una recesión, es preciso atender a criterios como intensidad, duración y grado de propagación.
La economía es cíclica y las recesiones suelen ser previsibles. Las recesiones suelen implicar estancamiento salarial, aumento de costes y menor gasto de los consumidores. Para quienes buscan libertad económica, una recesión puede ser también una oportunidad de inversión. Comprender la naturaleza cíclica de los descensos económicos ayuda a inversores y responsables políticos a diseñar respuestas y estrategias de mitigación eficaces.
Existen diversos factores que pueden provocar recesiones, como el estallido de burbujas de activos (inmobiliarias o bursátiles), la ralentización industrial o la pérdida de confianza de los consumidores. Los desplomes bursátiles o los tipos de interés elevados también pueden desencadenarlas.
En los últimos años, la pandemia de COVID-19 causó el cierre de muchas empresas, lo que disparó el desempleo. Las personas sin ingresos vieron aumentar sus deudas, lo que llevó a una contracción económica. No obstante, en Estados Unidos, el gobierno inyectó grandes cantidades de dinero en el mercado para estimular la economía. Esta actuación muestra cómo los gobiernos modernos intentan contrarrestar las presiones recesivas mediante políticas fiscales y monetarias.
Las recesiones presentan las siguientes características:
Las recesiones forman parte de los ciclos económicos. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial han tenido lugar 13 recesiones. Una de las más graves fue la crisis financiera global de 2008, que se inició en diciembre de 2007 y terminó en junio de 2009.
El detonante fueron las hipotecas subprime. El colapso total del mercado inmobiliario provocó la crisis financiera mundial. Los siguientes datos de 2008 muestran la magnitud:
La crisis financiera mundial tuvo efectos devastadores en todo el tejido económico, aunque no debe confundirse con una depresión.
Como se explica arriba, la recesión es un descenso económico, parte del ciclo económico, marcado por desempleo y menor producción. Destaca la caída de ingresos familiares y la paralización de la inversión.
La depresión es una recesión de máxima gravedad. Se caracteriza por el desplome de la producción industrial, desempleo masivo y una fuerte caída en el comercio y los flujos de capital internacionales. Muchas empresas reducen producción y cierran fábricas, lo que reduce las exportaciones.
La recesión no es lo mismo que la depresión. Mientras la recesión puede limitarse a un país o región, una depresión puede extenderse a varias naciones (ejemplo: la Gran Depresión de los años 30). El alcance, la duración y la severidad distinguen ambos fenómenos.
La Gran Depresión, de 1929 a 1939, tuvo consecuencias extremas en cuanto a gravedad e impacto. Fue la mayor crisis económica de la historia, originada como recesión en Estados Unidos en 1929, que luego se propagó al resto del mundo, especialmente Europa.
En la Gran Depresión estadounidense se observaron los siguientes problemas:
Entre 1930 y 1933, durante la Gran Depresión, muchos bancos quebraron, provocando un efecto dominó financiero.
| Recesión de 2008 | Gran Depresión de los años 30 | |
|---|---|---|
| Duración | 2 años | 10 años (1929–1939) |
| Tasa de desempleo | Hasta el 10,6 % | 24,9 % (máximo) |
| Región afectada | Limitada a un país | Impacto global |
| PIB | Cayó al 4,3 % | Cayó al 30 % |
Como en toda gran crisis, la Gran Depresión tuvo causas múltiples: el crack bursátil de 1929 y la gran sequía de los años 30.
Antes de la Gran Depresión, la economía ya descendía. Subía el desempleo y bajaba la producción industrial, aunque la bolsa estaba sobrevalorada. El 24 de octubre de 1929, "Jueves Negro", se vendieron cerca de 13 millones de acciones. Desde ese día, aumentaron la deuda, las ejecuciones hipotecarias y las quiebras bancarias.
La inflación es el aumento de precios de bienes y servicios en la economía con el tiempo. Esto reduce el valor de la moneda: la misma cantidad de dinero permite comprar menos bienes y servicios. Los economistas consideran que una inflación moderada puede favorecer el crecimiento. Sin embargo, una inflación elevada perjudica a los consumidores y al ahorro.
La inflación surge cuando la demanda de bienes y servicios supera la oferta y los precios suben. Se expresa como porcentaje. En definitiva, la inflación implica una pérdida del poder adquisitivo de la moneda.
| Recesión | Inflación | |
|---|---|---|
| Definición | Reducción general de la actividad económica y caída del PIB dos trimestres consecutivos | Subida de precios de bienes y servicios en un periodo determinado |
| Método de medición | PIB | Índice de Precios al Por Mayor e Índice de Precios al Consumo |
| Duración | Limitada a un periodo económico concreto | Presente de manera continua |
Cuando suben los activos, la inflación beneficia a sus propietarios, pero perjudica a quienes mantienen efectivo, pues su valor disminuye. En general, la inflación debe controlarse a través de la política monetaria, mediante la regulación de la oferta de dinero y los tipos de interés por parte de los bancos centrales.
La estanflación (o recesión inflacionaria) es un periodo de caída de la actividad económica acompañado de alta inflación. En este contexto, el desempleo es elevado. Los economistas coinciden en que la estanflación es difícil de gestionar, ya que las políticas que resuelven una situación pueden empeorar otra. Tras la crisis del petróleo de los años 70, la estanflación ha surgido en diversas ocasiones en la economía mundial.
Una teoría muy extendida apunta a los precios del petróleo como causa principal. Cuando el petróleo sube bruscamente, cae la capacidad productiva. Ejemplo: el embargo de la OPEP a Occidente en 1973 disparó los costes de transporte y producción, encareciendo los productos. Así, se produjeron despidos y, pese a ello, los precios subieron. No obstante, algunos expertos opinan que las subidas repentinas del petróleo no causan automáticamente inflación ni recesión.
Otras causas señaladas por los expertos son la mala gestión económica y el abandono del patrón oro. Las monedas nacionales estaban respaldadas por metales preciosos. Al perderse ese respaldo, los precios pasaron a depender de las políticas y condiciones de cada país, con lo que el valor de la moneda dejó de ser fijo y comenzó a fluctuar.
Las recesiones forman parte inevitable de la economía. En estos periodos, la actividad económica se reduce. Si el desempleo sube mucho, puede derivar en una depresión grave. Además, una recesión prolongada puede afectar a la economía internacional.
La estanflación no es solo bajo crecimiento y alta inflación. Cuando aparece, los consumidores modifican su comportamiento ante la política monetaria, lo que puede provocar subidas de precios aunque no mejore el desempleo. Durante la estanflación, los gobiernos aplican políticas monetarias expansivas, pero esto puede no traducirse en crecimiento real y solo aumentar los precios.
Para afrontar estas crisis, es fundamental entender bien la situación. Las recesiones son habituales en todas las economías y suelen durar de unos meses a algunos años. Si una recesión se prolonga demasiado, puede convertirse en depresión. La última depresión fue la Gran Depresión de los años 30. Sin embargo, muchos expertos consideran que el panorama actual no es tan negativo. Aun así, con la inflación elevada, los consumidores deben proteger sus finanzas y estar atentos a la evolución económica.
Algunos inversores defienden que el oro o Bitcoin pueden servir como refugio ante el temor a invertir durante recesiones. Por ejemplo, VanEck prevé que la aprobación de un ETF de Bitcoin convertiría a Bitcoin en alternativa a la política expansiva de la Reserva Federal en recesiones. Sin embargo, otros sostienen que Bitcoin aún no inspira tanta confianza como el oro. Por ejemplo, en mayo de 2024, la inflación persistente en Estados Unidos y la congelación de tipos por parte de la Fed generaron temores de estanflación y Bitcoin cayó de 73 000 $ a 60 000 $.
Por otra parte, el analista de Bloomberg Mike McGlone advirtió en julio de 2023 que "el mercado de activos, alimentado por la liquidez, entró en crisis tras la subida repentina de los tipos", y que "si llega una recesión, todas las criptomonedas que subieron caerán". Sin embargo, afirmó que Bitcoin mostró un crecimiento destacado en recesiones. Según McGlone, "durante la recesión global de 2008, Bitcoin subió junto al oro" y prevé que "Bitcoin tendrá un crecimiento notable en recesiones".
La recesión es una caída económica de corto plazo, limitada en alcance y duración, caracterizada por contracción del PIB y destrucción de empleo. La depresión es un descenso grave y prolongado, de varios años, con mayor caída de la producción, desempleo persistente y estancamiento prolongado de la inversión.
Las recesiones suelen durar entre 2 y 18 meses. Los indicadores clave (PIB, desempleo e inflación) caen durante la recesión y se recuperan progresivamente a medida que la economía mejora.
La Gran Depresión de los años 30 provocó desempleo masivo y colapso económico. El estallido de la burbuja puntocom a comienzos de los 2000 causó caídas bursátiles severas. La Larga Depresión (1873-1896) se caracterizó por deflación y crecimiento muy lento, a pesar de aumentos productivos. Las características comunes son caídas sostenidas de precios, quiebras empresariales, desempleo alto y caída de la demanda en muchos sectores.
Los gobiernos y bancos centrales suelen responder con expansión monetaria y estímulos fiscales. Los bancos centrales bajan tipos e inyectan liquidez; los gobiernos otorgan ayudas directas a familias y empresas mediante programas de estímulo y subvenciones.
En recesión, es clave reducir gastos y optimizar la asignación de activos, manteniendo ahorros de emergencia. Las empresas deben agilizar operaciones, eliminar costes superfluos y conservar liquidez. Los particulares deben aumentar el ahorro, reducir deudas y diversificar en activos estables y defensivos.
La crisis de 2008 se debió a burbujas inmobiliarias y exceso de apalancamiento; la recesión de 2020, a los cierres de la pandemia. La Reserva Federal actuó más rápido e intensamente en 2020, incrementando su balance un 80 % en tres meses, frente a la expansión gradual de 2008.
Observe indicadores como desempleo, producción industrial, ventas minoristas y nuevos pedidos. Descensos prolongados en estas métricas suelen anticipar una recesión y permiten prepararse con antelación.
Las recesiones provocan despidos, descenso de precios inmobiliarios por menor demanda y caídas bursátiles por el pesimismo inversor. Disminuye la demanda de vivienda, los salarios se estancan y el valor de los activos cae en todos los sectores.











