

Autor: Takashi Higashi
Editor: Shigeki Mori
En los últimos años, el metaverso se ha convertido en un punto de referencia debido al avance de las tecnologías digitales. El metaverso es un mundo virtual donde las personas pueden interactuar y explorar diversos espacios digitales. Con la evolución de la tecnología blockchain y la AR/VR, cada vez más empresas se suman al metaverso, trabajando para ofrecer experiencias inmersivas y fluidas a los usuarios.
No obstante, existe un reto clave en el metaverso: la necesidad de protocolos abiertos. Los protocolos abiertos son normas y reglas que permiten la comunicación sin restricciones entre diferentes dispositivos, aplicaciones y plataformas. Igual que HTTP o TCP/IP sustentan Internet, los protocolos abiertos son la base para la interoperabilidad entre distintos mundos y plataformas virtuales.
Por lo general, los protocolos abiertos son accesibles libremente, están documentados públicamente y no conllevan tarifas de licencia ni restricciones de uso. Esta apertura fomenta la colaboración y la innovación, aumenta la transparencia y garantiza la interoperabilidad entre plataformas. Los desarrolladores tienen libertad para crear nuevas aplicaciones o funciones sin limitaciones.
En cambio, los protocolos cerrados son estándares propietarios gestionados por una sola entidad. Suelen estar restringidos a hardware o aplicaciones concretas, lo que dificulta la interoperabilidad con otras plataformas. También pueden suponer tarifas de uso elevadas y costes de licencia para los usuarios.
La gran diferencia entre protocolos abiertos y cerrados está en la accesibilidad y la transparencia. Los protocolos abiertos son accesibles para todos y están documentados abiertamente, lo que permite a la comunidad impulsar su mejora y evolución. Los protocolos cerrados, en cambio, están bajo control de organizaciones concretas, limitando las aportaciones externas.
Sin protocolos abiertos, las plataformas de metaverso quedarían aisladas, haciendo imposible transferir activos digitales o identidades entre ellas. Por ello, la adopción y expansión de los protocolos abiertos es esencial.
La relevancia de los protocolos abiertos en el metaverso es equiparable al papel que desempeñó el Protocolo de Internet (IP) en el desarrollo de Internet. Así como IP permitió la comunicación entre redes y el crecimiento de Internet, los protocolos abiertos hacen posible la interoperabilidad entre plataformas virtuales en el metaverso.
Gracias a esta interoperabilidad, los usuarios pueden transferir activos digitales como inmuebles virtuales, coleccionables y monedas entre diferentes plataformas sin fricciones. Por ejemplo, un usuario puede vestir un avatar comprado en una plataforma de metaverso en otra distinta.
Los protocolos abiertos proporcionan ventajas destacadas frente a los cerrados. La principal es la impulsar la innovación y colaboración lideradas por los usuarios. Los desarrolladores pueden crear nuevas aplicaciones y funciones sin restricciones. Asimismo, los protocolos abiertos permiten el desarrollo descentralizado, posibilitando que cualquier persona en el mundo contribuya al crecimiento del metaverso.
Los protocolos abiertos estimulan la creatividad y la experimentación, fomentando la innovación. Desarrolladores y creadores de distintas procedencias colaboran en comunidades abiertas e interactivas. Este entorno favorece un ecosistema dinámico y diverso, generando espacios de metaverso representativos de los valores reales.
Adicionalmente, los protocolos abiertos aumentan notablemente la transparencia para usuarios y desarrolladores. La documentación abierta permite a los desarrolladores comprender los conceptos clave y participar en el desarrollo de los protocolos con facilidad. Para los usuarios, esa transparencia clarifica el funcionamiento del metaverso y el uso de sus datos, generando confianza y fomentando la adopción sostenible.
Una de las funciones esenciales de los protocolos abiertos es habilitar la interoperabilidad. Gracias a ella, los usuarios pueden desplazarse entre mundos virtuales llevando consigo sus identidades, logros y activos digitales sin obstáculos.
Esto resulta imprescindible para quienes desean utilizar varios servicios o interactuar con otros usuarios en distintas plataformas. Muchos valoran la libertad de elegir plataforma y conectar con sus contactos sin importar el ecosistema.
Con protocolos abiertos, normalmente los usuarios pueden cambiar de plataforma sin tener que iniciar sesión o registrarse de nuevo. Esto reduce considerablemente las barreras de acceso y facilita la participación en compras, juegos, aprendizaje, trabajo y otras actividades virtuales.
Los protocolos abiertos ayudan a evitar la centralización y a lograr un reparto más justo del poder. Aunque los sistemas centralizados pueden ofrecer ciertas eficiencias, tienden a concentrar el control de los datos y las transacciones en pocas organizaciones, creando desequilibrios.
Por el contrario, los sistemas descentralizados permiten a los usuarios controlar sus activos digitales y sus interacciones en el metaverso. En definitiva, la descentralización en el metaverso garantiza un reparto equitativo de poder y acceso, y crea un entorno en el que todos los usuarios reciben servicios inclusivos y justos. Esto resulta clave para una sociedad digital democrática y sostenible.
Muchos protocolos cerrados dependen de software o tecnologías propietarias gestionadas por pequeños grupos o una única organización. En el metaverso, la dependencia de protocolos cerrados implica riesgos importantes que pueden frenar el crecimiento de todo el ecosistema.
Los protocolos cerrados pueden obstaculizar la innovación y la colaboración, aumentar la opacidad, restringir la interoperabilidad y perpetuar la centralización excesiva, generando graves dificultades.
Como los protocolos cerrados suelen ser desarrollados y gestionados por una sola entidad, los actores externos apenas pueden contribuir ni dar su opinión. Este entorno cerrado limita la diversidad de perspectivas, frena la innovación y dificulta la aparición de ideas novedosas.
Los protocolos cerrados acostumbran a imponer el cumplimiento estricto de estándares propietarios, restringiendo fuertemente la colaboración. Por ello, desarrolladores, creadores de contenido y demás partes interesadas encuentran complicado trabajar juntos, lo que ralentiza los ciclos de desarrollo y puede dar lugar a experiencias de usuario incompletas.
Otro riesgo relevante de los protocolos cerrados en el metaverso es la mayor opacidad. Suelen priorizar la protección de la propiedad intelectual e información exclusiva, lo que puede reducir la transparencia y la responsabilidad. Es posible que los usuarios no sepan cómo funciona el sistema ni cómo se gestiona su información.
Además, al depender de estándares propietarios, los protocolos cerrados pueden dificultar deliberadamente la interoperabilidad entre plataformas. Esto complica la comunicación y la colaboración entre organizaciones y puede impedir la transferencia de identidades o activos a otros entornos.
El resultado es un entorno digital fragmentado, compuesto por “islas virtuales” aisladas, lejos del metaverso inclusivo y unificado que se persigue. Dicha fragmentación debilita notablemente el potencial del metaverso.
El impulso de los protocolos abiertos exige colaboración entre organizaciones, empresas y personas influyentes. A escala global, existen numerosos grupos y proyectos que los promueven.
Por ejemplo, el Open Metaverse Interoperability Group apoya el metaverso como recurso abierto e interoperable. Este grupo, integrado por entusiastas, expertos del sector y creadores independientes, considera la colaboración comunitaria, la apertura y la transparencia como bases imprescindibles para el desarrollo del metaverso.
**Interledger Protocol (ILP)** es un protocolo abierto que conecta distintos sistemas de pago, y está considerado tecnología esencial para posibilitar transacciones entre plataformas en el metaverso. ILP permite a los usuarios operar con seguridad y fluidez en múltiples mundos virtuales.
La **Decentralized Identity Foundation (DIF)** es una organización sin ánimo de lucro dedicada a establecer estándares abiertos para sistemas de identidad descentralizada. Gracias a sus iniciativas, los usuarios mantienen la propiedad de sus identidades y activos digitales al moverse entre diferentes mundos virtuales.
**VRML (Virtual Reality Modeling Language)** es otro protocolo abierto relevante en el metaverso. Se trata de un estándar abierto para crear y compartir entornos y objetos virtuales en 3D, y fue clave en las primeras etapas del desarrollo del metaverso.
Otro caso destacado es Matera, un protocolo abierto desarrollado por Landvault. Matera tokeniza experiencias en el metaverso y utiliza blockchain para conectar personas y actividad económica. Esto facilita la colaboración y el lanzamiento de proyectos entre plataformas a usuarios y organizaciones.
Estos casos demuestran que los protocolos abiertos no son solo conceptos técnicos, sino que desempeñan un papel esencial en el desarrollo práctico del metaverso.
**Los constructores de experiencias en el metaverso** juegan un papel clave en la adopción y crecimiento del metaverso. Trabajan estrechamente con desarrolladores y diseñadores, empleando protocolos abiertos para crear experiencias virtuales y contribuir a entornos interoperables y seguros.
Una de sus tareas fundamentales es apoyar a marcas, organizaciones y figuras públicas en su entrada al metaverso. Les ayudan a incorporarse de forma fluida a una nueva etapa de Internet, generando experiencias que atraen audiencias más amplias y fomentan la participación de los usuarios.
Los constructores del metaverso combinan conocimiento técnico, visión creativa y profundo entendimiento de la experiencia de usuario. Aprovechan la capacidad de los protocolos abiertos para diseñar experiencias virtuales relevantes y atractivas para los usuarios.
Sus objetivos van más allá de la rentabilidad. Los constructores de experiencias buscan dinamizar la economía del metaverso mediante la tecnología y promover una distribución equitativa de la riqueza en la web. Al basarse en protocolos abiertos, tanto grandes corporaciones como creadores individuales y pequeños desarrolladores pueden acceder en igualdad de condiciones a las oportunidades económicas del metaverso.
También se enfocan en la generación de comunidad y en la educación, no solo en la parte técnica. Difunden los beneficios de los protocolos abiertos y apoyan una mayor participación en el desarrollo del metaverso. Este enfoque inclusivo contribuye a que el metaverso evolucione hacia un entorno digital realmente democrático y sostenible.
Los protocolos abiertos son imprescindibles para el desarrollo saludable del metaverso, ya que ofrecen experiencias virtuales seguras y fluidas a los usuarios. El metaverso puede transformar profundamente nuestra vida, nuestro trabajo y nuestras relaciones sociales.
Mediante protocolos abiertos, el metaverso puede abarcar mucho más que el entretenimiento: educación, negocios y actividades sociales. La interoperabilidad permite a los usuarios mantener sus identidades y activos digitales mientras exploran diferentes espacios virtuales.
**Para lograr un metaverso interoperable e inclusivo, las organizaciones independientes y los individuos comprometidos deben poder utilizar y colaborar libremente en los protocolos.** Los protocolos abiertos no solo establecen estándares técnicos, sino que reflejan los valores y principios de toda la comunidad del metaverso.
Los principios fundamentales de los protocolos abiertos—transparencia, accesibilidad y descentralización—impulsan la creación de una sociedad digital más justa y democrática. Los entornos de metaverso construidos sobre estos valores anteponen los intereses de todos los usuarios, no los de empresas u organizaciones específicas.
Nos encontramos ante el umbral de un futuro digital próspero. Si el metaverso se construye sobre protocolos abiertos, podrá convertirse en una sociedad digital más inclusiva, creativa y sostenible. Es el momento de que todos los actores se unan para avanzar hacia un metaverso abierto e interoperable.
Son reglas estandarizadas que permiten la interoperabilidad entre plataformas. Hacen posible que los usuarios compartan y utilicen activos, identidades y datos de manera fluida en diferentes entornos de metaverso.
Porque hacen posible la interoperabilidad sin fricciones entre plataformas. Así, los usuarios pueden transferir datos y compartir activos e identidades entre plataformas. Los protocolos abiertos sientan la base de la verdadera descentralización y un sistema económico abierto en el metaverso.
Los cerrados están restringidos a empresas concretas, bajo control estricto y no permiten interoperabilidad. Los abiertos, en cambio, están disponibles para todos, ofrecen mayor flexibilidad y hacen posible la interoperabilidad entre plataformas.
La falta de interoperabilidad, la fragmentación en ecosistemas aislados y la baja compatibilidad de activos y datos. Todo esto limita la experiencia de usuario y dificulta el crecimiento del mercado.
Garantizar la interoperabilidad entre plataformas, optimizar el procesamiento de grandes volúmenes de datos y la latencia de red, unificar el cifrado y la autenticación de datos de usuario, mejorar la escalabilidad y establecer estándares entre sistemas diversos.
Fomentan la innovación y la colaboración, mejoran la interoperabilidad y permiten a los usuarios transferir activos libremente. Esto impulsa la competencia, mejora la calidad del servicio y reduce las tarifas.
El Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones de Japón impulsa la estandarización del metaverso desde la perspectiva de la comodidad del usuario, los modelos de negocio y el impacto social. Expertos legales, económicos, tecnológicos y de seguridad colaboran en la definición de estándares técnicos como las especificaciones de avatares y la interoperabilidad de datos.
Fomentan la innovación y la colaboración, hacen posible contenidos y servicios más ricos, y la mayor compatibilidad y escalabilidad aumentan la libertad del usuario. La interoperabilidad fluida proporciona una experiencia de metaverso más completa.











