
La SEC utiliza el Test de Howey para determinar si los activos digitales constituyen contratos de inversión sujetos a regulación como valores. Este test analiza cuatro criterios: inversión de dinero, expectativa de beneficios, empresa común y dependencia de esfuerzos ajenos. La clasificación de ATOM depende de cómo los reguladores valoren estos aspectos dentro del ecosistema Cosmos. Aunque la SEC incluyó a ATOM en procedimientos de aplicación entre 2023 y 2025, las resoluciones judiciales posteriores han aportado mayor claridad y han reforzado la posición de ATOM como utility token. Las principales funciones del token (asegurar Cosmos Hub mediante staking, permitir la participación en la gobernanza y facilitar el pago de tarifas de transacción) evidencian su utilidad real en la red más allá de la mera expectativa de rentabilidad. El discurso de Hinman de 2018 sentó el precedente de que los tokens proof-of-stake suficientemente descentralizados pueden no considerarse valores, y las decisiones más recientes sobre ventas en mercados secundarios muestran un enfoque regulatorio más acotado. La gobernanza de ATOM, en la que los titulares votan directamente sobre los parámetros de la red, lo distingue de los valores tradicionales, donde la expectativa de beneficio es dominante. Sin embargo, la postura evolutiva de la SEC y posibles aclaraciones regulatorias en 2026 implican que el riesgo de clasificación sigue presente, especialmente en cuanto a cómo se mide la descentralización y si los incentivos de staking generan expectativas de beneficio según el marco de Howey.
Las capacidades de interoperabilidad entre cadenas de ATOM plantean retos de cumplimiento que superan los marcos regulatorios tradicionales de una sola cadena. A medida que Cosmos amplía la funcionalidad del token a múltiples redes blockchain bajo distintos regímenes jurisdiccionales, los proyectos afrontan desafíos inéditos para mantener estándares de cumplimiento homogéneos en entornos regulatorios fragmentados. Cada conexión entre cadenas puede desencadenar obligaciones de cumplimiento específicas, lo que exige un análisis jurídico exhaustivo en cada jurisdicción de despliegue.
El panorama regulatorio de 2026 introduce marcos como MiCA y la GENIUS Act, que transforman directamente el funcionamiento de la infraestructura cross-chain. Estas normativas exigen que las soluciones de interoperabilidad integren mecanismos de cumplimiento en su arquitectura base y no como un añadido posterior. Las interacciones a través de puentes (elemento técnico central del diseño cross-chain de Cosmos) deben ahora contar con capacidades de verificación y monitoreo para cumplir con los requisitos de cada jurisdicción. Esto obliga a incorporar controles de cumplimiento en cada punto de transacción entre cadenas.
El ecosistema de ATOM debe diseñar estrategias avanzadas que consideren las diferentes exigencias regulatorias de los principales mercados. Una solución válida en una jurisdicción puede suponer infracciones en otra, especialmente en cuestiones de interpretación de leyes de valores, custodia y protocolos de control de sanciones. Medidas proactivas como análisis integrales de brechas regulatorias en las jurisdicciones objetivo y marcos de cumplimiento documentados ya no son opcionales para los proyectos que operan a escala en este contexto normativo.
El ecosistema Cosmos muestra una sólida transparencia de auditoría gracias a su compromiso con la publicación de informes de seguridad y la divulgación de evaluaciones de vulnerabilidad. Cosmos Hub y su infraestructura central, incluido el protocolo IBC (Inter-Blockchain Communication) y Cosmos SDK, han sido objeto de exhaustivas auditorías de seguridad a cargo de firmas líderes en el sector blockchain. Estas auditorías cubren componentes críticos como la implementación de IBC v2 y la funcionalidad del cliente ligero WASM, con resultados detallados publicados abiertamente. Además de los análisis de seguridad estándar, Cosmos mantiene un programa público de recompensas por errores, que permite a la comunidad informar de vulnerabilidades con total transparencia.
Los requisitos de políticas KYC y AML son cada vez más esenciales para el cumplimiento regulatorio en el ecosistema Cosmos. Los proyectos que operan en Cosmos deben aplicar rigurosos protocolos de Conozca a su Cliente (KYC) y Anti-Lavado de Dinero (AML) para alinearse con los estándares internacionales. Plataformas DEX como Osmosis han comenzado a implementar estos requisitos de forma proactiva, conscientes de que los marcos de cumplimiento son imprescindibles para la legalidad operativa. Los exchanges centralizados que ofrecen ATOM deben cumplir con la normativa de FinCEN, incluyendo el registro como empresas de servicios monetarios y la puesta en marcha de procesos de verificación de identidad, además de la obligación de respetar la Travel Rule para transacciones que superen los umbrales regulatorios.
La gobernanza de Cosmos refuerza activamente estos estándares de cumplimiento. La Propuesta 952, aprobada en Cosmos Hub, puso de relieve la importancia de la transparencia financiera y la rendición de cuentas. Interchain Foundation apoya este principio con la publicación de informes anuales y la realización de auditorías de seguridad periódicas, sentando una base de cumplimiento en todo el ecosistema según las nuevas expectativas de la SEC y de los reguladores globales para 2026.
La SEC ha considerado a ATOM como valor negociable en procedimientos judiciales, exigiendo el cumplimiento de la regulación sobre valores. Esto afecta las restricciones de trading, la protección del inversor y los requerimientos operativos para los titulares de ATOM y las plataformas que gestionan el token.
ATOM podría verse expuesto a riesgos de la SEC por requisitos más estrictos de KYC/AML, mayores costes de cumplimiento y una supervisión regulatoria reforzada sobre staking y tokenomics. Se prevén sanciones por incumplimiento, ajustes operativos y un aumento de las exigencias de documentación.
Cosmos opera como plataforma de interoperabilidad en lugar de blockchain independiente, lo que lo sitúa en una posición distinta ante la supervisión de la SEC. Mientras las cadenas de capa 1 independientes se someten a regulación directa sobre sus activos, Cosmos recibe el escrutinio principalmente como proveedor de servicios de ecosistema que facilita la comunicación entre cadenas y las operaciones de los validadores.
Los titulares de ATOM y los exchanges deben fortalecer la transparencia, cumplir con los marcos regulatorios internacionales, establecer procedimientos sólidos de KYC/AML, mantener registros detallados de las transacciones y actualizar periódicamente sus estrategias de cumplimiento para adaptarse a las exigencias regulatorias de 2026.
El marco regulatorio de 2026 determina que ATOM se considera un commodity bajo supervisión de la CFTC, y no un valor negociable bajo la jurisdicción de la SEC. La nueva legislación define criterios claros de descentralización y de cumplimiento, situando a ATOM en una posición favorable dentro de la estructura regulatoria formalizada, aunque exige el cumplimiento de los nuevos estándares de integridad de mercado y prevención del fraude.
Las funciones de staking y gobernanza de ATOM probablemente no serán clasificadas como valores negociables por la SEC. El staking implica participación en la red y trabajo de validación, no retornos pasivos de inversión, lo que lo diferencia de la naturaleza de un valor negociable en la interpretación regulatoria vigente.











