

DID (Decentralized ID) es un sistema innovador que permite a cada persona gestionar su propia información de identidad gracias a la tecnología blockchain. Su esencia radica en la administración descentralizada de la identidad mediante blockchain, lo que lo distingue de los sistemas tradicionales basados en una autoridad central. Con DID, los usuarios tienen propiedad y control directo sobre sus datos, recuperando la titularidad de la identidad tanto para particulares como para organizaciones.
DID facilita la gestión de la identidad digital y el intercambio de información con terceros bajo necesidad, salvaguardando los datos personales y los derechos de identificación. Esta tecnología apunta a distintos usos, desde la gestión de información personal hasta la verificación de identidad.
En Japón, la adopción práctica de DID avanza rápidamente. Ocho grandes compañías—including Mitsubishi UFJ Trust and Banking, NTT Data e Itochu Techno-Solutions—han creado un consorcio para promover aplicaciones de DID. La tecnología blockchain que emplea DID se adapta perfectamente a organismos públicos y a las iniciativas de Web3 y transformación digital en Japón, lo que favorece su despliegue masivo. Conforme mejoren la estandarización y la facilidad de uso, se espera una expansión significativa de DID.
DID (Decentralized ID) ofrece funcionalidades exclusivas que no existen en los sistemas de identificación convencionales. A continuación, se describen tres de sus principales características.
DID otorga a cada usuario el control total sobre su identidad. A diferencia de los sistemas tradicionales, gestionados por empresas o entes gubernamentales, DID permite que los usuarios sean los propietarios y gestores de sus datos. Ellos deciden cómo se utiliza su información personal y con quién se comparte. Este enfoque autosoberano resulta esencial para proteger la privacidad.
La tecnología blockchain cifra los datos y los almacena en un registro distribuido, dificultando enormemente cualquier manipulación. Las bases de datos centralizadas tradicionales eran vulnerables a grandes filtraciones en caso de ataques, mientras que la gestión distribuida de DID reduce drásticamente estos riesgos. La criptografía de clave pública mejora la precisión en la verificación y protege contra fraudes, suplantaciones y robos de identidad.
DID permite un uso fluido en múltiples servicios. Una vez emitido, el DID sirve para iniciar sesión y verificar la identidad en varias plataformas, como banca en línea, redes sociales y tiendas online. Así, los usuarios no necesitan gestionar muchas identificaciones y contraseñas, lo que optimiza la experiencia y la comodidad digital.
DID (Decentralized ID) presenta ventajas relevantes frente a los sistemas de identificación tradicionales. Se destacan tres grandes beneficios.
Los sistemas convencionales de identificación usaban métodos débiles como las contraseñas, exponiendo las cuentas a robos y secuestros. Las empresas, además, podían recopilar datos de usuarios para publicidad dirigida, generando inquietudes sobre la privacidad.
DID cifra la información personal y la almacena en un registro distribuido blockchain, minimizando el riesgo de accesos no autorizados y potenciando la seguridad y la privacidad. Los usuarios controlan la cantidad de información que comparten, revelando solo lo imprescindible. Esta función de “divulgación selectiva” refuerza aún más la protección de la privacidad.
En sistemas tradicionales, las empresas administraban los datos personales de los usuarios, limitando su control. Si una empresa cerraba un servicio o era víctima de un ataque, los usuarios podían perder acceso a su información.
Con DID, el usuario gestiona plenamente sus datos de identidad. DID no depende de emisores centralizados; cada usuario decide cómo compartir y administrar su información con terceros, haciendo el sistema más democrático y descentralizado. Este enfoque autosoberano está en línea con los principios de Web3 y es clave para empoderar al usuario.
Los sistemas tradicionales requerían diferentes identificaciones para cada servicio, lo que obligaba a los usuarios a gestionar múltiples credenciales, generando una carga significativa.
DID se integra con otros métodos de identificación y con sistemas heredados. Permite la interoperabilidad entre plataformas, facilitando el uso de un mismo DID en distintos servicios. Así, se mejora la experiencia digital, permitiendo reutilizar datos de identificación verificados sin volver a introducir la información.
Pese a sus grandes ventajas, DID (Decentralized ID) enfrenta desafíos importantes. Se señalan dos desventajas principales.
DID utiliza tecnología blockchain y se diferencia mucho de los sistemas tradicionales, lo que lo hace más complejo. El usuario debe conocer conceptos como claves públicas, claves privadas y documentos DID para emitir, gestionar y usar DIDs. Estos conceptos pueden ser nuevos y requieren aprendizaje.
La gestión de claves privadas es especialmente crítica: si se pierde una clave privada, se pierde el acceso al DID. Los sistemas tradicionales permiten restablecer contraseñas, pero recuperar una clave privada perdida en DID suele ser muy complicado, lo que implica un riesgo para el usuario.
Una mala usabilidad puede frenar la adopción de DID. Para que los servicios Web3 se popularicen, las interfaces deben ser intuitivas y accesibles. Es fundamental ocultar los aspectos técnicos y ofrecer soluciones simples y amigables para el usuario.
DID sigue en evolución y los estándares unificados aún no están consolidados, dificultando la interoperabilidad entre servicios. Existen distintos estándares DID, cada uno con sus propias especificaciones, lo que genera incompatibilidades.
Esto puede obligar a los usuarios a disponer de diferentes DIDs para distintos servicios, restando valor a la interoperabilidad. Además, los proveedores deben afrontar mayores costes al desarrollar sus propias integraciones DID.
La estandarización y las mejoras tecnológicas deberían resolver estos problemas en el futuro, aunque actualmente persisten los desafíos de usabilidad. Los esfuerzos conjuntos del sector en materia de estándares y protocolos son fundamentales para la adopción de DID.
DID (Decentralized ID) se está implementando en diversos sectores a escala global. A continuación, se presentan novedades recientes y ejemplos de Japón y otros países.
Ocho empresas líderes de Japón—Mitsubishi UFJ Trust and Banking, NTT Data, Itochu Techno-Solutions, TOPPAN Digital, Hakuhodo Key3, Hitachi, Fujitsu y Anderson Mōri & Tomotsune—han formado el “DID/VC Co-Creation Consortium” (DVCC) para desarrollar negocios basados en DIDs y verifiable credentials (VC).
El objetivo del consorcio es crear un entorno donde una sola identificación funcione en varios servicios online, aumentando la comodidad del usuario. Los VC vinculados con DIDs permiten verificar identidad y competencias de forma segura y sencilla, ayudando a abordar retos sociales.
DVCC centra su actividad en cuatro áreas principales: 1) Co-creación de negocios—desarrollo de nuevos servicios y modelos; 2) Desarrollo de normas—elaboración de directrices legales y técnicas para DID y VC; 3) Uso compartido de recursos—infraestructura común para operaciones eficientes; y 4) Colaboración externa—alianza con organismos gubernamentales e industriales para potenciar el uso de DID.
TicketMe, la primera plataforma japonesa de entradas NFT, colabora con Digital Platformer Co., Ltd.—proveedor de servicios DID con la tarjeta My Number—para combatir la reventa fraudulenta de tickets.
La reventa ilegal ha sido un problema recurrente en el sector. Los métodos tradicionales de verificación de identidad requerían recopilar mucha información personal, lo que generaba inquietud sobre la privacidad.
Gracias a esta colaboración, TicketMe ha integrado el servicio de emisión DID “SHIKI”, que permite una verificación de identidad sencilla y confiable, protegiendo la privacidad. Los usuarios obtienen un DID con su tarjeta My Number y lo emplean para adquirir entradas, completando la verificación. Esto evita ventas no autorizadas y refuerza la protección de datos.
La Blockchain Service Network (BSN) de China ha presentado “RealDID”, un sistema de identificación blockchain dentro del proyecto “Digital China”. RealDID es una iniciativa nacional de gran alcance.
Con RealDID, los usuarios gestionan de forma autónoma su identificación digital y sus datos. Los ciudadanos chinos pueden registrarse e iniciar sesión en sitios web de forma anónima, protegiendo su privacidad al acceder a servicios online.
RealDID está diseñado para la administración pública electrónica, transacciones financieras, gestión de historiales médicos, certificación educativa, entre otros usos. China apuesta por construir infraestructuras digitales más seguras y cómodas, posicionando este sistema como referente nacional.
Worldcoin, liderada por Sam Altman, CEO de OpenAI, lanzó “World ID 2.0”, un sistema DID avanzado que combina biometría y blockchain.
Esta actualización refuerza el sistema de identificación de usuarios, permitiendo que el DID de Worldcoin funcione en plataformas como Reddit, Telegram, Minecraft y Shopify. Los usuarios pueden iniciar sesión de forma segura y sencilla con World ID.
Los desarrolladores también pueden integrar “Iniciar sesión con World ID” en sus aplicaciones y sitios web, ofreciendo alternativas de autenticación más seguras y cómodas.
World ID 2.0 se posiciona como el “pasaporte humano para internet”, facilitando la verificación de identidad y edad online, medidas antibots y otras funciones. Frente al aumento de la desinformación y la suplantación por IA, la relevancia de World ID seguirá creciendo.
DID (Decentralized ID) es un sistema de gestión de identificaciones que emplea blockchain y ofrece mayor seguridad, privacidad, control del usuario e interoperabilidad. Sin embargo, es necesario superar la complejidad técnica y los retos de compatibilidad para su adopción generalizada.
Los casos de uso de DID aumentan a nivel global con la exploración de empresas, gobiernos y organizaciones. En Japón, grandes corporaciones crean consorcios e integran DID en sus procesos, acelerando su despliegue.
El avance tecnológico augura una adopción extendida de DID. Aunque sigue evolucionando, DID simplifica y protege la gestión de datos personales, con potencial para convertirse en infraestructura digital esencial. El progreso en estandarización, interfaces y marco legal hará que DID sea accesible y cómodo, contribuyendo a una vida digital más segura.
DID es un identificador digital gestionado íntegramente por el usuario. A diferencia de las identificaciones centralizadas, DID se administra en blockchain, sin intervención de gobiernos ni empresas, lo que reduce los riesgos de brechas y mejora la privacidad y la facilidad de autenticación.
Entre los casos destacados de DID figuran la verificación de identidad digital, autenticación documental, agilización de procesos y reducción de costes. Se emplea en gestión de historiales médicos, certificación educativa y onboarding para servicios financieros.
Ventajas: menor riesgo de brechas de datos, autenticación con mínima divulgación de información, gestión simplificada de identificaciones. Desventajas: recuperación de claves difícil si se pierden, estandarización lenta, interoperabilidad limitada, responsabilidad del usuario en la gestión.
DID emplea cifrado y gestión descentralizada de datos para su seguridad. El usuario controla su identidad y el intercambio de datos, eliminando la dependencia de un centro y reforzando la privacidad.
Blockchain permite crear, gestionar y verificar identificaciones de forma descentralizada. Elimina la dependencia de autoridades centrales, garantiza identidades transparentes e inalterables y otorga al usuario control total sobre sus datos.
La adopción de DID avanza en empresas y gobiernos. Europa progresa con ESSIF y en Asia surgen más proyectos piloto. A medida que se estandarizan la interoperabilidad y los sistemas de recuperación social, disminuyen los riesgos de gestión de claves. La integración con Web3 y DeFi impulsará su adopción, y es probable que DID se convierta en estándar en menos de cinco años.
Entre los retos figuran la gestión de claves privadas, la responsabilidad del usuario, la interoperabilidad entre métodos DID y una estandarización lenta. Además, se requiere integrar DID en sistemas ya existentes y asegurar operaciones robustas de seguridad.
DID es la base de Self-Sovereign Identity (SSI), permitiendo que el usuario controle su identidad digital sin autoridades centrales. La combinación de DID con verifiable credentials (VC) hace posible SSI.











