
Fuente: https://www.tradingview.com/news/te_news:515140:0-italian-inflation-rate-inches-higher/
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística de Italia (Istat) muestran que, a finales de 2025, el Índice de Precios al Consumo (IPC) aumentó en torno a un 1,2 % interanual. Este dato supone un ligero repunte respecto al 1,1 % de noviembre y supera levemente las expectativas previas del mercado. Los medios suelen referirse a esta tendencia como "La tasa de inflación de Italia aumenta ligeramente".
Aunque el incremento es moderado, resulta relevante en un contexto de economía persistentemente débil. Los datos apuntan a una recuperación gradual de los niveles de precios, lo que podría aumentar la presión sobre el gasto de los hogares y la actividad empresarial.
Al analizar los datos, varios sectores han experimentado subidas de precios:
Estos datos indican que el encarecimiento de bienes y servicios de consumo es el principal motor del repunte inflacionista, mientras que la debilidad de los precios energéticos ha limitado el aumento global.
Más allá del IPC general, la inflación subyacente (que excluye energía y alimentos) también avanzó ligeramente, pasando del 1,7 % al 1,8 %. Esto apunta a una intensificación de las presiones subyacentes sobre los precios.
La inflación subyacente suele ofrecer una visión más precisa de la demanda interna y la evolución de los precios. Su aumento señala que los precios de bienes y servicios menos volátiles están subiendo de forma generalizada, en línea con un entorno de precios más tensionado.
A pesar del aumento de precios, los datos más recientes muestran que las ventas minoristas en Italia crecieron un 0,5 % mensual y un 1,3 % interanual en noviembre, lo que indica que el gasto de los consumidores sigue expandiéndose en cierta medida.
No obstante, es importante señalar que las cifras de crecimiento del comercio minorista no han sido ajustadas por inflación. Por tanto, el alza de las ventas nominales podría deberse principalmente a precios más altos, mientras que los volúmenes reales de consumo probablemente solo experimentaron un crecimiento mínimo o incluso estancamiento.
Para los consumidores italianos, esto implica:
Los datos actuales y las previsiones de mercado indican que la tasa de inflación en Italia sigue siendo baja, con una ligera diferencia respecto a la Eurozona en su conjunto. Según las proyecciones más recientes, se espera que el IPC italiano se mantenga en un rango moderado en 2026. Sin embargo, las tendencias futuras siguen siendo inciertas debido a la volatilidad global de los precios energéticos, las alteraciones en las cadenas de suministro y los cambios en los hábitos de consumo internos.
Desde el punto de vista de la política, el Banco de Italia y el Banco Central Europeo (BCE) vigilan de cerca si las presiones de precios se trasladan a los salarios y los precios de los servicios básicos para guiar las decisiones sobre tipos de interés y política fiscal. Es probable que el banco central mantenga una postura acomodaticia o neutral para apoyar el crecimiento económico, en vez de actuar de forma agresiva para contener la inflación.
En resumen, el ligero repunte de la inflación en Italia refleja una recuperación gradual de las presiones de demanda subyacentes. En conjunto, la inflación sigue bajo control. Tanto para consumidores como para empresas, comprender los factores estructurales que impulsan los cambios de precios permitirá una mejor planificación presupuestaria y operativa.





