El mercado financiero global está atravesando una transformación profunda en su infraestructura de pagos. Con el aumento del comercio internacional, la inversión global y las cadenas de suministro transfronterizas, los pagos internacionales se han consolidado como un pilar esencial de la economía mundial. Sin embargo, la mayoría de los sistemas actuales se basan en arquitecturas financieras de hace décadas. El crecimiento acelerado del volumen de transacciones, la digitalización de las finanzas y la mayor demanda de flujos de capital internacionales están poniendo a prueba los modelos de pago tradicionales en cuanto a eficiencia, costes y transparencia informativa.
En los últimos tiempos, las Finanzas Tokenizadas, la tecnología blockchain y la Tecnología de Registro Distribuido (DLT) concentran la atención de bancos centrales e instituciones financieras a nivel global. Cada vez más investigaciones abordan si estas tecnologías pueden rediseñar los procesos de pago, garantizando la estabilidad financiera y el cumplimiento regulatorio, y logrando flujos de capital más instantáneos, seguros y transparentes. Así surge el Proyecto Agorá. Impulsado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), este proyecto no es solo una prueba tecnológica, sino también un ejercicio de colaboración sobre el futuro del ecosistema global de pagos. Participan bancos centrales, bancos comerciales e instituciones financieras reguladas, lo que evidencia que el objetivo no es crear una plataforma única, sino una infraestructura que conecte a múltiples actores financieros. Para comprender el verdadero valor del Proyecto Agorá, hay que analizarlo desde una óptica técnica y dentro del ecosistema global de pagos, observando cómo las instituciones financieras colaboran para impulsar la evolución continua de los sistemas de pago transfronterizo.
Durante décadas, el sistema global de pagos ha funcionado mediante un marco de bancos centrales, bancos comerciales y entidades de compensación. Este modelo, consolidado a lo largo de los años, es muy estable y sostiene las operaciones diarias de los mercados financieros internacionales. Pero, con el auge de la demanda de pagos transfronterizos, el marco tradicional enfrenta nuevos retos. Cada país dispone de sus propios sistemas de pago, reglas de liquidación y horarios de operación. Realizar una transacción internacional suele exigir varios intermediarios, lo que provoca demoras, incrementa los costes y añade presión a la gestión de liquidez.
Simultáneamente, el mercado financiero global evoluciona hacia operaciones 24/7. Los mercados de activos digitales ya permiten operar sin interrupción, y tanto empresas como instituciones financieras esperan que los sistemas de pago ofrezcan flujos de capital internacionales instantáneos y transparentes. En este contexto, las Finanzas Tokenizadas ganan protagonismo. Al digitalizar activos financieros como tokens y utilizar registros compartidos para transacciones y liquidaciones, el intercambio de información entre mercados se vuelve inmediato y los procesos de pago se simplifican notablemente. Es clave destacar que la tokenización en el Proyecto Agorá no implica crear nuevas monedas, sino digitalizar activos financieros existentes para que los sistemas actuales funcionen sobre nuevas bases tecnológicas. Se trata, por tanto, de una actualización de la infraestructura global de pagos, no de la creación de un sistema financiero totalmente nuevo.
(Fuente: BIS_org)
En el Proyecto Agorá, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) actúa como coordinador y líder de investigación. El BIS es la plataforma clave para la cooperación global entre bancos centrales, con la misión principal de facilitar la comunicación y colaboración en materia de estabilidad financiera, sistemas de pago y regulación. Cuando surgen nuevas tecnologías o cambios institucionales en los mercados financieros, el BIS evalúa su valor práctico mediante investigaciones, pruebas experimentales y alianzas internacionales.
El Proyecto Agorá es un ejemplo representativo del compromiso del BIS con la investigación en Finanzas Tokenizadas. A diferencia de ensayos anteriores centrados en monedas digitales de un solo país, el Proyecto Agorá abarca varias jurisdicciones, priorizando la colaboración internacional, la gobernanza conjunta y la interoperabilidad de pagos.
El BIS no presta servicios de pago ni actúa como banco comercial. Su objetivo es crear un marco de investigación que fomente el debate y la validación entre países, ayudando a bancos centrales e instituciones financieras a explorar juntos el futuro de la infraestructura de pagos. Desde una visión global, el Proyecto Agorá es mucho más que un experimento técnico: refleja la vocación del BIS de mantener la seguridad, interoperabilidad y coherencia de los sistemas de pago en un entorno de innovación financiera global.
Los bancos centrales son esenciales en el Proyecto Agorá porque gestionan las funciones clave de los sistemas monetarios nacionales y la infraestructura de pagos. En la economía actual, los bancos centrales emiten dinero de banco central, garantizan la estabilidad financiera, administran los sistemas de pago y compensación, y aseguran el buen funcionamiento de los mercados. Cualquier cambio relevante en la infraestructura de pagos pasa necesariamente por su intervención.
El Proyecto Agorá no pretende reducir el papel de los bancos centrales, sino tokenizar las reservas de banco central, manteniéndolas como los activos más seguros del sistema de pagos. Así, aunque los procesos de pago adopten tecnología blockchain, las transacciones seguirán respaldadas por los sistemas de moneda fiat existentes. Además, los pagos internacionales implican diferentes monedas y marcos legales, por lo que sin la cooperación de los bancos centrales sería imposible unificar estándares y gobernanza. La colaboración entre bancos centrales es, por tanto, fundamental para avanzar en la investigación sobre pagos transfronterizos en el marco del Proyecto Agorá. Los bancos centrales no solo participan: son los pilares que sostienen la estabilidad del ecosistema de pagos.
Aunque los bancos centrales suministran la moneda de pago principal, la mayoría de los servicios financieros para empresas y usuarios provienen de bancos comerciales. El Proyecto Agorá no altera el sistema bancario de dos niveles, sino que permite a los bancos comerciales seguir siendo proveedores esenciales de servicios de pago. En el marco de Agorá, los bancos comerciales gestionan fondos de clientes, inician pagos, administran liquidez y participan en transacciones sobre registros compartidos. Siguen siendo la puerta de entrada para pagos internacionales, liquidaciones comerciales y servicios financieros, con una infraestructura de pagos cada vez más soportada por la tokenización y la tecnología de registros compartidos.
Esta aproximación ofrece dos ventajas principales. Primero, evita una disrupción excesiva del mercado financiero existente. Empresas e inversores pueden seguir usando sus bancos de confianza para pagos, sin interactuar directamente con la nueva tecnología subyacente. Segundo, los bancos comerciales pueden mantener su fortaleza en atención al cliente, gestión de riesgos e innovación, ofreciendo más servicios en la nueva arquitectura de pagos, en vez de ser desplazados por la tecnología. El Proyecto Agorá propone un modelo colaborativo donde “los bancos centrales aportan confianza, los bancos comerciales prestan servicios y los registros compartidos optimizan la eficiencia”, sin redefinir los roles institucionales.
El valor del Proyecto Agorá trasciende la aceleración de pagos internacionales. Su objetivo es establecer un marco colaborativo que conecte a participantes financieros diversos. En este modelo, las Finanzas Tokenizadas no son un sistema aislado, sino el medio que une bancos centrales, bancos comerciales y mercados financieros, integrando procesos de pago, liquidación y gestión de liquidez que antes estaban fragmentados.
En el modelo tradicional, cada institución financiera mantiene su propio registro y sistema de información. Una transacción internacional implica intercambios de datos repetidos entre bancos, cámaras de compensación y sistemas de pago, lo que genera demoras, redundancias y eleva los costes operativos a medida que crece el volumen de transacciones.
El Proyecto Agorá busca optimizar estos procesos mediante un Registro Unificado. Los bancos centrales aportan reservas tokenizadas como base sólida de liquidación, los bancos comerciales utilizan depósitos tokenizados para los flujos de capital y el registro compartido sincroniza la información y actualiza los saldos. Este diseño permite que cada actor financiero conserve sus funciones, pero realice pagos y liquidaciones sobre una infraestructura común. En conjunto, las Finanzas Tokenizadas funcionan como un nuevo “idioma” de colaboración, no como un sistema financiero distinto. Facilitan el intercambio de información, ejecución de transacciones y liquidación de fondos bajo estándares unificados, reduciendo la fricción entre sistemas y sentando las bases para la innovación financiera futura.
El Proyecto Agorá suele compararse con el Central Bank Digital Currency mayorista (Wholesale CBDC) y los sistemas de Liquidación Bruta en Tiempo Real (RTGS), aunque sus objetivos son diferentes.
El RTGS es la infraestructura de pagos de gran valor utilizada por la mayoría de los bancos centrales, permitiendo liquidaciones de alto importe entre instituciones financieras. Este sistema es seguro, estable y esencial para los mercados financieros modernos. El Wholesale CBDC, en investigación por los bancos centrales, consiste en ofrecer dinero de banco central en formato digital a instituciones financieras, mejorando la eficiencia y la interoperabilidad en los mercados mayoristas.
El Proyecto Agorá se apoya en estas investigaciones. No es solo un experimento de moneda digital, sino que explora cómo las reservas tokenizadas, los registros compartidos y la colaboración internacional pueden permitir que instituciones financieras de diferentes países realicen pagos y liquidaciones conjuntas. El foco de Agorá no es “digitalizar el dinero”, sino “rediseñar la infraestructura financiera global tras la digitalización”. Es una exploración de la arquitectura de pagos en su conjunto, no el desarrollo de una herramienta de pago concreta.
Con la creciente adopción de stablecoin en pagos internacionales, las diferencias entre el Proyecto Agorá y los modelos de stablecoin son cada vez más relevantes. Ambos buscan aprovechar activos digitales y tecnología blockchain para mejorar la eficiencia y reducir los tiempos de transferencia internacional, pero difieren en filosofía y gobernanza.
El Proyecto Agorá se basa en reservas de banco central y depósitos de bancos comerciales, manteniendo el sistema fiat y la estructura bancaria de dos niveles. Los bancos centrales aportan la confianza y los bancos comerciales gestionan los servicios y la relación con los clientes, priorizando la estabilidad y la coherencia regulatoria. Las stablecoin, emitidas por entidades privadas y respaldadas por fiat u otros activos, varían en modelos operativos, gobernanza y regulación según el emisor. Algunas se emplean en pagos internacionales, liquidaciones empresariales y finanzas on-chain, pero deben adaptarse a las normativas locales. Proyecto Agorá y stablecoin no son equivalentes: representan caminos distintos para la infraestructura de pagos. Agorá apuesta por la modernización pública, mientras que las stablecoin reflejan la innovación privada.
Antes de desplegar cualquier infraestructura financiera nueva, es esencial probarla y validarla rigurosamente. El Proyecto Agorá ha iniciado la fase de Real-Value Testing, pasando de pruebas de concepto a entornos de transacciones reales. Este hito es clave porque ahora las pruebas incluyen flujos de capital y operaciones financieras reales, no solo simulaciones.
El equipo de investigación evalúa no solo la eficiencia de los pagos, sino también la gestión de liquidez, la finalidad de las transacciones, la seguridad de la información, la gobernanza de datos y la colaboración internacional. Como los sistemas de pago globales involucran muchas instituciones y jurisdicciones, cualquier innovación debe responder a criterios de eficiencia, seguridad y regulación.
La Real-Value Testing también es esencial para que las instituciones participantes determinen si los pagos tokenizados pueden integrarse en los sistemas financieros existentes, o si requieren plataformas independientes. Los resultados orientarán la toma de decisiones futuras sobre la adopción tecnológica.
Aunque sigue en fase de investigación, el diseño del Proyecto Agorá refleja tendencias clave en los mercados financieros internacionales. Primero, los pagos internacionales avanzan hacia la liquidación en tiempo real. A medida que empresas y cadenas de suministro dependen de flujos de capital ágiles, los sistemas de pago evolucionarán hacia operaciones 24/7. Segundo, los procesos de pago, liquidación y cumplimiento serán cada vez más integrados. Los registros compartidos y el intercambio de datos estandarizado reducirán tareas redundantes, aumentarán la eficiencia y mejorarán la transparencia regulatoria. Tercero, las Finanzas Tokenizadas pueden convertirse en la tecnología clave para la infraestructura financiera futura, mejorando la eficiencia en pagos internacionales, liquidación de valores, emisión de bonos, tokenización de activos y otros servicios. Por último, el Proyecto Agorá subraya la importancia de la cooperación internacional en la innovación financiera. Como los pagos internacionales involucran múltiples monedas, normativas y mercados, ningún país puede implementar todas las reformas por sí solo. La colaboración entre bancos centrales, bancos comerciales e instituciones financieras internacionales es imprescindible para construir una infraestructura global de pagos interoperable.
El Proyecto Agorá es mucho más que una iniciativa de investigación sobre pagos tokenizados: representa un nuevo modelo colaborativo para el ecosistema global de pagos financieros. Al involucrar a bancos centrales, bancos comerciales e instituciones financieras internacionales, el proyecto busca mantener la estabilidad de los sistemas actuales, aprovechando la tokenización y la tecnología de registros compartidos para mejorar la eficiencia de los pagos internacionales. Agorá no pretende reemplazar a los actores financieros consolidados, sino redefinir la colaboración entre instituciones. Los bancos centrales aportan confianza, los bancos comerciales gestionan servicios y flujos de capital, y la nueva infraestructura permite transacciones y liquidaciones más eficientes. A medida que crece la demanda de pagos globales, las expectativas de liquidación instantánea, pagos 24/7 e interoperabilidad internacional seguirán aumentando. El marco de Agorá no solo es un banco de pruebas para las Finanzas Tokenizadas, sino que ofrece perspectivas valiosas sobre la evolución de la infraestructura financiera global.
El Proyecto Agorá, impulsado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) y varios bancos centrales, busca construir una infraestructura mayorista de pagos internacionales más eficiente e interoperable mediante Finanzas Tokenizadas y tecnología de registros compartidos.
Los bancos centrales aportan la base de confianza y estabilidad financiera a los sistemas de pago, mientras que los bancos comerciales prestan servicios a empresas y mercados. El Proyecto Agorá mantiene el sistema bancario de dos niveles, permitiendo que ambos colaboren bajo un marco tokenizado para mejorar la eficiencia de los pagos internacionales.
El Wholesale CBDC se centra en digitalizar el dinero de banco central, mientras que el Proyecto Agorá adopta un enfoque más amplio al combinar reservas tokenizadas, depósitos comerciales y registros compartidos para construir un marco integral de pagos y liquidaciones internacionales.
El Proyecto Agorá sigue en fase de investigación y Real-Value Testing, con el objetivo de determinar si la tokenización y los registros compartidos pueden mejorar la eficiencia de los pagos internacionales. Su adopción futura dependerá de la regulación, la madurez tecnológica y la demanda del mercado.





