Hace unos instantes, la NYSE anunció el lanzamiento de una plataforma de trading de acciones tokenizadas on-chain, operativa las 24 horas del día. En otras palabras, pronto será posible negociar acciones estadounidenses on-chain en cualquier momento.
NYSE presentará una plataforma de trading de acciones tokenizadas
La reacción inicial de muchos es: "¡Fantástico! ¡Por fin las acciones serán totalmente on-chain!" "¿Eso significa que cualquiera podrá emitir tokens de acciones ahora?"
Sin embargo, si lo analizas con detenimiento, la conclusión es inesperada:
La entrada de NYSE no implica una mayor apertura en la tokenización de acciones.
Al contrario, marca probablemente el fin de la etapa en la que las empresas privadas podían emitir tokens de acciones sin restricciones.
Dejando a un lado la terminología técnica, recurramos a una analogía clara.
Parece atractivo, ¿verdad? Stablestock planteó ideas similares este año: ¿sería posible que Stablestock adoptara el modelo de stablecoin y tokenizara acciones empleando infraestructura basada en brókeres?
¿Podrían entonces negociarse acciones libremente on-chain? Ahí surgen las complicaciones. El proceso conlleva importantes retos normativos y técnicos.
Por ejemplo, desde el punto de vista regulatorio, si no gestionas un bróker, no tienes custodia sobre los activos de los usuarios y estos no pueden transferir acciones a tu bróker; solo podrían comprar desde cero. En el aspecto técnico, considera splits y contrasplits: una vez emitidos los tokens, si la acción subyacente sufre uno de estos eventos (algo habitual), los contratos inteligentes tienen dificultades para adaptarse. Si el oráculo falla, los usuarios de productos perp o de préstamos pueden verse expuestos a liquidaciones.
En nuestra experiencia explorando la tokenización de acciones, hemos detectado muchos más retos técnicos, lo que nos lleva a concluir que la verdadera base de la tokenización de acciones es DTCC o Nasdaq/NYSE, no la empresa emisora. Si NYSE, Nasdaq o DTCC no resuelven estos problemas fundamentales, el sector podría fracasar antes de consolidarse.
A diferencia de las stablecoins, los tokens de acciones no pueden ser emitidos libremente por empresas privadas. Las stablecoins funcionan porque “el dólar estadounidense circula libremente”. Los tokens de acciones no, ya que “las acciones no están realmente en manos de brókeres ni empresas”.
Las stablecoins están ancladas al dólar, un activo de libre circulación. Con una cuenta bancaria puedes recibir, pagar y transferir fondos. Emitir stablecoins equivale a “redimir”: el usuario te entrega 1 $, emites 1 stablecoin on-chain; puede canjear 1 stablecoin por 1 $ cuando lo desee. Mientras las reservas sean reales y el canje fiable, el modelo funciona. El dólar no requiere dividendos, votaciones ni registro de propiedad, lo que simplifica la estructura técnica y legal.
Las acciones son esencialmente distintas. No están almacenadas en un único bróker; el registro y la custodia final se centralizan en sistemas como DTCC. Al comprar acciones, pasas a ser accionista, no titular de un activo de libre transferencia. Las transferencias de acciones exigen liquidación, conciliación y actualización del registro, mucho más complejo que una simple transferencia de fondos.
Aún más relevante, las acciones generan eventos continuos durante su tenencia: dividendos, votaciones, splits, emisiones adicionales, entre otros. Cada evento debe ser legalmente válido y reflejarse con precisión en el registro de accionistas. Emitir tokens de acciones implica asumir la responsabilidad de todo el ciclo de vida, no solo la emisión inicial.
Veamos los ejemplos de transferencias y splits.
Para transferir dólares, basta con una cuenta bancaria, ya que el sistema gestiona los movimientos; no hay que notificar ni actualizar ningún “registro de propiedad”. Las acciones, en cambio, no son “dinero”; su estructura legal y de propiedad es compleja. No se almacenan realmente en los brókeres. Muchos creen que sus acciones están en la app del bróker, pero en realidad el registro y la custodia final se centralizan en DTCC (ver diagrama de flujo más abajo). Las listas de accionistas, los splits y las votaciones siguen los registros de DTCC. A diferencia del dinero, transferir acciones implica cambios de propiedad, lo que exige actualizar listas de accionistas, derechos de dividendos y de voto. No es tan simple como una transferencia bancaria: los brókeres deben conciliar, los sistemas de liquidación confirmar y los custodios centrales registrar los cambios. Las acciones nunca han sido un activo de libre circulación. Su lógica de negocio es fundamentalmente diferente a la de las stablecoins.
Flujo y custodia de activos en brókeres
El comportamiento de estos activos también es distinto. Los dólares pueden permanecer inactivos, pero las acciones generan dividendos, votaciones, splits, fusiones y emisiones adicionales. Por ejemplo: Netflix anunció un split 1 por 10 el 17 de noviembre. Supón que el emisor de tokens de acciones posee 1 000 acciones de NFLX en un bróker (registradas en DTCC) y hay 1 000 tokens de NFLX circulando on-chain antes del split. Cuando ocurre el split 1 por 10, las acciones del bróker aumentan automáticamente de 1 000 a 10 000, sin intervención, ya que los sistemas de liquidación y custodia lo gestionan. Pero on-chain, la cosa se complica. Podrías acuñar forzosamente 9 000 nuevos tokens de NFLX, de modo que cada titular pase a tener 10 tokens. ¿Quién ejecuta esto? ¿Quién garantiza que cada dirección reciba lo que le corresponde? ¿Y si los tokens están en DeFi, préstamos o AMM? ¿Cómo se dividen los tokens bloqueados en contratos inteligentes? ¿Quién asegura que el oráculo actualiza los precios a tiempo? Si solo ajustas los ratios de intercambio y no divides los tokens, el precio puede volverse caótico, con diferencias entre precios on-chain y off-chain. Cada acción corporativa requiere cambios en las reglas. Estos eventos son frecuentes y complejos.
Split 1 por 10 de Netflix el 17 de noviembre
Estos ejemplos muestran que, para transferencias y splits, la infraestructura esencial es DTCC y NYSE/Nasdaq, no el emisor del token de acciones.
Con la entrada oficial de NYSE en la tokenización de acciones, el foco del sector cambia radicalmente: ya no es solo otro “participante”.
En sus inicios, la tokenización de acciones dependía de proyectos privados: emisores que vinculaban el valor de la acción a un token, con el objetivo de resolver horarios de negociación, barreras transfronterizas y eficiencia. Pero este modelo solo era viable en ausencia de una “versión oficial” ampliamente aceptada.
La entrada de NYSE cambia por completo este escenario.
Una vez que la tokenización de acciones cuenta con el respaldo de grandes bolsas, sistemas de liquidación y marcos regulatorios, la mayoría de cámaras de compensación, brókeres y usuarios se conectarán directamente al sistema oficial en vez de recurrir a tokens emitidos privadamente. La razón es sencilla: las soluciones oficiales ofrecen capacidades fundamentales mucho más completas.
Los tokens oficiales de acciones se conectan directamente a sistemas de liquidación y custodia consolidados, con soporte nativo para splits, fusiones, dividendos, votaciones, M&A y emisiones adicionales, ámbitos donde los emisores privados han encontrado grandes dificultades. Para las instituciones, la funcionalidad integral y la responsabilidad legal clara pesan mucho más que la “natividad on-chain”.
Y lo más importante, el respaldo oficial atrae liquidez. Cuando cámaras de compensación, creadores de mercado, bancos e instituciones prestan servicios sobre tokens oficiales, los tokens emitidos privadamente afrontan falta de liquidez, precios descontados y altos costes de confianza. Aunque persistan desde un punto de vista técnico, su relevancia económica se diluirá. Los tokens emitidos por empresas privadas quedan relegados a pools periféricos fuera de la gran liquidez de la bolsa tradicional.
Por tanto, la entrada de NYSE no significa “prosperidad universal de la tokenización de acciones”. Es una señal clara:
La tokenización de acciones pasa de “experimentos paralelos” a “alta concentración y estandarización”.
En este nuevo entorno, las oportunidades no estarán en emitir más tokens, sino en integrarse sin fricciones con el sistema oficial de tokens de acciones y en construir experiencias de acceso y trading para los usuarios.
Esta es la auténtica transformación del sector impulsada por la entrada de NYSE.
Si repasamos el último siglo de trading bursátil, se observa un patrón claro: cada cambio de paradigma en la negociación genera nuevos modelos de brókeres.
El primer gran salto se produjo antes de los años setenta, cuando el trading de acciones dependía de certificados en papel e intermediarios manuales. Los inversores minoristas estaban excluidos; el mercado era un club de élite. Es la escena clásica de las películas antiguas: el parqué donde los brókeres casan órdenes a gritos.
El segundo salto llegó tras los setenta, con la creación de DTC. El trading de acciones se centralizó en grandes bancos de inversión y brókeres. Firmas como Morgan Stanley, Goldman Sachs y Merrill Lynch gestionaban las operaciones y la liquidación para los clientes. Es la época que retrata “El lobo de Wall Street”: el trading seguía siendo profesional, pero más accesible para clientes vía telefónica.
El tercer salto llegó tras el año 2000, con la expansión de Internet y el trading vía API. Brókeres online como Interactive Brokers y Robinhood democratizaron el acceso al mercado. La historia demuestra que cuando el modelo de trading cambia de forma sistémica, el ecosistema de brókeres se transforma. Creemos que para 2026 la tokenización de acciones será una tendencia irreversible. A medida que la liquidación y la entrega se trasladen a la infraestructura blockchain, todo el sistema de trading entra en una nueva fase de reestructuración.
Esta actualización de la tokenización de acciones liderada por NYSE, junto con sistemas de liquidación basados en stablecoins, marca un cambio de paradigma.
Empresas como Stablestock apuestan por “brókeres cripto-nativos” en la segunda mitad de 2025, confiando en la penetración global de las stablecoins. Estas permitirán que una gran parte de la población, históricamente excluida de las finanzas tradicionales, acceda al trading global de acciones con menos barreras y menor fricción. Esta es la próxima evolución del bróker.
Durante los próximos 12 a 24 meses, nuestro objetivo será construir un neobróker de nueva generación, cripto-amigable y con capacidades nativas on-chain.
Imagina un futuro en el que, en una sola app de bróker, los usuarios puedan liquidar con stablecoins y, además:
Todo ello sobre una plataforma unificada de bróker cripto-amigable.
A medida que esta base madure, publicaremos documentación técnica completa para desarrolladores, permitiendo la creación de aplicaciones sobre StableBroker, como:
A largo plazo, construir una infraestructura de bróker de tokenización de acciones consolidada será un proceso extenso.
La entrada de NYSE tendrá impacto en algunos proyectos de tokens de acciones cripto-nativos. Los modelos basados en “emisión privada” y “reglas no formadas” afrontarán estándares más altos, comparaciones más estrictas y mayor riesgo de marginación. Sin embargo, esto no es negativo para el sector en su conjunto.
Al contrario, supone una reorganización sectorial impulsada por la madurez.
A medida que la tokenización de acciones se integra con sistemas de liquidación sólidos y marcos oficiales, los grandes beneficiados serán quienes construyan infraestructura para trading, liquidación y flujo de capital, no quienes emiten más activos. Las stablecoins serán una vía de entrada de capital cada vez más relevante; los derivados contarán con activos subyacentes más claros y fiables; y los brókeres cripto-amigables tenderán puentes entre los valores tradicionales y el mundo on-chain.
La competencia se intensificará, pero la innovación no desaparecerá. Por el contrario, será más pragmática: pasará de centrarse en “cómo emitir activos” a “cómo utilizarlos con mayor eficiencia”; de la formalidad on-chain a resolver la fricción real del usuario en depósitos, trading, liquidación y custodia.
Si antes la tokenización de acciones consistía en explorar límites, la entrada de NYSE inaugura una nueva era: reglas más claras, participantes más profesionales e innovación adaptada a necesidades financieras reales. Para los proyectos que comprenden tanto la lógica financiera como la cripto, esto no es el final, sino un nuevo comienzo.





