Los inversores en general creen que la computación cuántica todavía está en la fase de ciencia ficción, pero el último informe de investigación de Barclays señala que esa ilusión de “demasiado pronto” podría hacer que pierdas las tendencias más cruciales de los próximos 12 meses.
Según información de Chase Trading Platform, el equipo de analistas de Barclays publicó un informe titulado “Computación cuántica: corregir la mayor malinterpretación de los inversores”.
La lógica central del informe es muy sencilla: Wall Street subestimó la velocidad de explosión tecnológica y además confundió completamente la relación entre la capacidad cuántica y la clásica (como Nvidia). Barclays cree que estamos en la víspera de pasar de “juguete de laboratorio” a “herramienta comercial”.
Malentendido 1: La computación cuántica es “demasiado pronto”
La primera corrección que ofrece Barclays es: no consideres la computación cuántica como un tema puramente a largo plazo que “tendrá resultados en diez años”.
El mercado actual en general piensa que la “computación cuántica tolerante a errores” (FTQC) perfecta llegará después de 2030. Eso no es incorrecto, pero Barclays advierte a los inversores que no deben ignorar los “puntos de inflexión” intermedios.
Barclays señala que 2026 a 2027 será un punto de inflexión en la industria, cuando se logrará la “Ventaja Cuántica” (Quantum Advantage).
Y lo más importante es “cómo definir la ventaja”. Barclays opina que “la ventaja se considera demostrada cuando el sistema apunta a 100 qubits lógicos”. También advierte que cualquier “afirmación de ventaja” necesita respaldo con “datos técnicos sólidos”, de lo contrario, parecerá más marketing que un punto de inflexión.
“Esperamos que en los próximos 12 meses haya anuncios importantes… cuando el sistema pueda operar de manera estable con 100 qubits lógicos, se demostrará la ventaja cuántica.”
Esto es como el primer vuelo de los hermanos Wright: aunque aún no transporta pasajeros (comercialización), demostró que un avión es mejor que una carreta (ventaja cuántica). Una vez que aparezca esta señal, la lógica de valoración del mercado de capitales se transformará instantáneamente.
Malentendido 2: La llegada de la computación cuántica reemplazará a la clásica, ¿y Nvidia desaparecerá?
Este es el mayor sesgo cognitivo del mercado. El informe señala que muchas personas creen que las computadoras cuánticas serán tan poderosas que reemplazarán a los CPU y GPU actuales. Barclays responde: no se trata de una relación de sustitución, sino de una relación de “el mejor apoyo”.
“Las computadoras cuánticas no reemplazarán a las computadoras clásicas como máquinas universales, sino que las complementarán.”
La lógica clave detrás de esto es la “corrección de errores”: los qubits cuánticos son muy frágiles e inestables (fáciles de cometer errores). Para que funcionen correctamente, se necesita un sistema clásico de computación extremadamente potente que los supervise y corrija en tiempo real.
La investigación de Barclays revela una relación de datos sorprendente:
“Por cada qubit lógico, puede ser necesario un GPU para corrección y control.”
¿Qué significa esto? Si construyes una computadora cuántica con 1000 qubits lógicos, necesitarás adquirir entre 500 y 2000 GPUs para mantenerla en funcionamiento.
Esto ya no es competencia, sino simbiosis. Cuanto más potente sea la computadora cuántica, mayor será la demanda de chips Nvidia y AMD. Barclays estima que esta “demanda complementaria” en un escenario optimista, para 2040, aportará más de 100 mil millones de dólares en incremento al mercado de la computación clásica.
Malentendido 3: Todos los hardware cuántico son iguales, ¿como jugar a la lotería?
La verdad sobre este malentendido es que el campo ya está diversificado y las ventajas y desventajas son evidentes.
Las rutas de hardware cuántico no son únicas. Barclays clasifica las principales vías físicas en electrones (superconductores, espín electrónico), átomos ( trampas de iones, átomos neutros) y fotones, y señala que sus ventajas y desventajas provienen de velocidad, precisión, tiempo de coherencia, infraestructura externa (bajo temperatura, láser, vacío) y escalabilidad, en un equilibrio.
A través de un “modelo de referencia de prueba cuántica”, Barclays destaca las áreas clave en el actual panorama confuso del hardware:
El “rey de la precisión” actual — Trampas de iones (Ion Trap): representadas por empresas como Quantinuum e IonQ. Sus ventajas son precisión, baja tasa de error y tecnología relativamente madura.
El “caballo negro de producción en masa” futuro — Espín en silicio (Silicon Spin): que es la dirección en la que trabaja Intel. Aunque actualmente su rendimiento es promedio, puede fabricarse usando las fábricas de semiconductores existentes, y una vez superado, será el más fácil de producir a gran escala.
El ganador en cantidad — Átomos neutros (Neutral Atoms): que tienen una ventaja natural en la cantidad de qubits apilados.
Barclays concluye:
“Nuestros tests muestran que las trampas de iones están actualmente en la delantera… pero la escalabilidad del espín en silicio merece atención a largo plazo.”
Malentendido 4: La criptografía será rota pronto
Para el pánico de que “la computación cuántica mañana romperá las contraseñas bancarias”, Barclays lo desacredita rápidamente: todavía no hay suficiente poder de cálculo.
Para romper el cifrado RSA actual, se necesitan miles de qubits lógicos perfectos, y las mejores máquinas humanas actuales solo tienen decenas. Barclays afirma claramente:
“Las computadoras cuánticas todavía no son lo suficientemente poderosas… aún no amenazan los estándares criptográficos modernos.”
Malentendido 5: Solo unas pocas empresas pueden invertir en temas cuánticos
El mercado suele pensar que las oportunidades de inversión en este campo son escasas, limitadas a unas pocas empresas conocidas. Pero Barclays ha analizado toda la cadena de valor y ha identificado 45 empresas cotizadas y más de 80 empresas privadas. Principalmente distribuidas en cuatro áreas:
Procesadores cuánticos (venta de sistemas o acceso en la nube QCaaS)
Cadena de suministro cuántica (bajo temperatura, láser/óptico, electrónica de control, materiales, etc.)
Diseño y fabricación de chips cuánticos (con solapamientos con la fabricación semiconductora tradicional)
Facilitadores del ecosistema (nube, infraestructura de centros de datos, simuladores cuánticos, integración cuántico-clásica: GPU/CPU/servidores, etc.)
El marco que presenta el informe es más una “valoración de riesgos”: a corto plazo, una mayor exposición de ingresos suele corresponder a mayores riesgos tecnológicos. Clasifica los riesgos tecnológicos en alto (una sola línea de desarrollo), medio (pocas líneas) y bajo (sin dependencia de una línea específica), según el modelo de negocio.
Esto también explica por qué la narrativa cuántica a menudo se centra solo en las acciones de hardware cuántico puro: sus ingresos son los más expuestos, pero también tienen la mayor incertidumbre; en cambio, las cadenas de suministro, equipos de semiconductores, EDA, nube y centros de datos, y las integraciones híbridas pueden ser más capaces de captar la transmisión de “avances cuánticos → gastos de capital y demanda complementaria”.
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El mayor malentendido del mercado sobre la «computación cuántica»: todavía es «prematuro»
Escribir: Long Yue
Fuente: Wall Street Journal
Los inversores en general creen que la computación cuántica todavía está en la fase de ciencia ficción, pero el último informe de investigación de Barclays señala que esa ilusión de “demasiado pronto” podría hacer que pierdas las tendencias más cruciales de los próximos 12 meses.
Según información de Chase Trading Platform, el equipo de analistas de Barclays publicó un informe titulado “Computación cuántica: corregir la mayor malinterpretación de los inversores”.
La lógica central del informe es muy sencilla: Wall Street subestimó la velocidad de explosión tecnológica y además confundió completamente la relación entre la capacidad cuántica y la clásica (como Nvidia). Barclays cree que estamos en la víspera de pasar de “juguete de laboratorio” a “herramienta comercial”.
Malentendido 1: La computación cuántica es “demasiado pronto”
La primera corrección que ofrece Barclays es: no consideres la computación cuántica como un tema puramente a largo plazo que “tendrá resultados en diez años”.
El mercado actual en general piensa que la “computación cuántica tolerante a errores” (FTQC) perfecta llegará después de 2030. Eso no es incorrecto, pero Barclays advierte a los inversores que no deben ignorar los “puntos de inflexión” intermedios.
Barclays señala que 2026 a 2027 será un punto de inflexión en la industria, cuando se logrará la “Ventaja Cuántica” (Quantum Advantage).
Y lo más importante es “cómo definir la ventaja”. Barclays opina que “la ventaja se considera demostrada cuando el sistema apunta a 100 qubits lógicos”. También advierte que cualquier “afirmación de ventaja” necesita respaldo con “datos técnicos sólidos”, de lo contrario, parecerá más marketing que un punto de inflexión.
“Esperamos que en los próximos 12 meses haya anuncios importantes… cuando el sistema pueda operar de manera estable con 100 qubits lógicos, se demostrará la ventaja cuántica.”
Esto es como el primer vuelo de los hermanos Wright: aunque aún no transporta pasajeros (comercialización), demostró que un avión es mejor que una carreta (ventaja cuántica). Una vez que aparezca esta señal, la lógica de valoración del mercado de capitales se transformará instantáneamente.
Malentendido 2: La llegada de la computación cuántica reemplazará a la clásica, ¿y Nvidia desaparecerá?
Este es el mayor sesgo cognitivo del mercado. El informe señala que muchas personas creen que las computadoras cuánticas serán tan poderosas que reemplazarán a los CPU y GPU actuales. Barclays responde: no se trata de una relación de sustitución, sino de una relación de “el mejor apoyo”.
“Las computadoras cuánticas no reemplazarán a las computadoras clásicas como máquinas universales, sino que las complementarán.”
La lógica clave detrás de esto es la “corrección de errores”: los qubits cuánticos son muy frágiles e inestables (fáciles de cometer errores). Para que funcionen correctamente, se necesita un sistema clásico de computación extremadamente potente que los supervise y corrija en tiempo real.
La investigación de Barclays revela una relación de datos sorprendente:
“Por cada qubit lógico, puede ser necesario un GPU para corrección y control.”
¿Qué significa esto? Si construyes una computadora cuántica con 1000 qubits lógicos, necesitarás adquirir entre 500 y 2000 GPUs para mantenerla en funcionamiento.
Esto ya no es competencia, sino simbiosis. Cuanto más potente sea la computadora cuántica, mayor será la demanda de chips Nvidia y AMD. Barclays estima que esta “demanda complementaria” en un escenario optimista, para 2040, aportará más de 100 mil millones de dólares en incremento al mercado de la computación clásica.
Malentendido 3: Todos los hardware cuántico son iguales, ¿como jugar a la lotería?
La verdad sobre este malentendido es que el campo ya está diversificado y las ventajas y desventajas son evidentes.
Las rutas de hardware cuántico no son únicas. Barclays clasifica las principales vías físicas en electrones (superconductores, espín electrónico), átomos ( trampas de iones, átomos neutros) y fotones, y señala que sus ventajas y desventajas provienen de velocidad, precisión, tiempo de coherencia, infraestructura externa (bajo temperatura, láser, vacío) y escalabilidad, en un equilibrio.
A través de un “modelo de referencia de prueba cuántica”, Barclays destaca las áreas clave en el actual panorama confuso del hardware:
El “rey de la precisión” actual — Trampas de iones (Ion Trap): representadas por empresas como Quantinuum e IonQ. Sus ventajas son precisión, baja tasa de error y tecnología relativamente madura.
El “caballo negro de producción en masa” futuro — Espín en silicio (Silicon Spin): que es la dirección en la que trabaja Intel. Aunque actualmente su rendimiento es promedio, puede fabricarse usando las fábricas de semiconductores existentes, y una vez superado, será el más fácil de producir a gran escala.
El ganador en cantidad — Átomos neutros (Neutral Atoms): que tienen una ventaja natural en la cantidad de qubits apilados.
Barclays concluye:
“Nuestros tests muestran que las trampas de iones están actualmente en la delantera… pero la escalabilidad del espín en silicio merece atención a largo plazo.”
Malentendido 4: La criptografía será rota pronto
Para el pánico de que “la computación cuántica mañana romperá las contraseñas bancarias”, Barclays lo desacredita rápidamente: todavía no hay suficiente poder de cálculo.
Para romper el cifrado RSA actual, se necesitan miles de qubits lógicos perfectos, y las mejores máquinas humanas actuales solo tienen decenas. Barclays afirma claramente:
“Las computadoras cuánticas todavía no son lo suficientemente poderosas… aún no amenazan los estándares criptográficos modernos.”
Malentendido 5: Solo unas pocas empresas pueden invertir en temas cuánticos
El mercado suele pensar que las oportunidades de inversión en este campo son escasas, limitadas a unas pocas empresas conocidas. Pero Barclays ha analizado toda la cadena de valor y ha identificado 45 empresas cotizadas y más de 80 empresas privadas. Principalmente distribuidas en cuatro áreas:
Procesadores cuánticos (venta de sistemas o acceso en la nube QCaaS)
Cadena de suministro cuántica (bajo temperatura, láser/óptico, electrónica de control, materiales, etc.)
Diseño y fabricación de chips cuánticos (con solapamientos con la fabricación semiconductora tradicional)
Facilitadores del ecosistema (nube, infraestructura de centros de datos, simuladores cuánticos, integración cuántico-clásica: GPU/CPU/servidores, etc.)
El marco que presenta el informe es más una “valoración de riesgos”: a corto plazo, una mayor exposición de ingresos suele corresponder a mayores riesgos tecnológicos. Clasifica los riesgos tecnológicos en alto (una sola línea de desarrollo), medio (pocas líneas) y bajo (sin dependencia de una línea específica), según el modelo de negocio.
Esto también explica por qué la narrativa cuántica a menudo se centra solo en las acciones de hardware cuántico puro: sus ingresos son los más expuestos, pero también tienen la mayor incertidumbre; en cambio, las cadenas de suministro, equipos de semiconductores, EDA, nube y centros de datos, y las integraciones híbridas pueden ser más capaces de captar la transmisión de “avances cuánticos → gastos de capital y demanda complementaria”.