El corazón de Corea del Sur, que estuvo en vilo durante tres días, finalmente se apagó. Ahora lo que sigue es regresar a su país y enfrentar la ira y la rendición de cuentas de los aficionados surcoreanos. Los carteles en las tiendas callejeras de Corea del Sur ya han comenzado a ser arrancados. Cada causa tiene su efecto: la deuda del Mundial de Corea y Japón de 2000 aún se está pagando, y todos esos partidos amañados posteriores no hicieron más que cavar la tumba de la selección surcoreana.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios