Recientemente, las acciones de la Reserva Federal han inquietado un poco al mercado. En la reunión del FOMC de diciembre, tres funcionarios de la Reserva Federal votaron en contra, lo que representa el récord más alto de oposiciones en los últimos seis años. Entre ellos, la postura del presidente de la Reserva Federal de Cleveland, Harker, es muy clara: no hay absolutamente ninguna necesidad de bajar las tasas de interés en este momento. Una vez que se emitió esta voz, las expectativas optimistas del mercado sobre una posible reducción de tasas fueron totalmente enfriadas.
La presión a nivel político también está aumentando. Trump nombró públicamente a cuatro candidatos a la presidencia de La Reserva Federal (FED), expresando claramente su deseo de ver una drástica caída de las tasas de interés, incluso mencionó un objetivo del 1%. La lógica detrás de esto se puede entender: la deuda pública de Estados Unidos ha alcanzado los 37.7 billones, y altas tasas de interés significan que se deben pagar enormes intereses diarios por la deuda; se estima que por cada día que se retrasa la reducción de tasas, Estados Unidos tiene que pagar aproximadamente 1,000 millones de dólares más en costos de deuda.
Actualmente, hay tres problemas sobre la mesa. Primero, la presión de la deuda, ya que la carga de los intereses de la deuda pública sigue aumentando en un entorno de altas tasas de interés. En segundo lugar, el dilema entre la inflación y la política: si se implementa una nueva política arancelaria, podría aumentar la inflación, pero si al mismo tiempo se baja la tasa de interés para contrarrestar, esto podría llevar a un complejo espiral de políticas. El tercero son las preocupaciones sobre la liquidez del mercado de valores, hay voces que indican que la liquidez del mercado está enviando señales de advertencia.
La dinámica interna de la Reserva Federal es también muy interesante. Los halcones sostienen que los datos aún no son suficientes para justificar una decisión de recorte de tasas, y cada uno tiene su propia lógica para interpretar los datos de inflación y desempleo. Esta divergencia se refleja en el mercado: actualmente, el mercado de futuros solo tiene una probabilidad de aproximadamente 21% de un recorte de tasas en enero. La curva de rendimiento del mercado de bonos también está distorsionada, los inversionistas están ajustando sus estrategias de cobertura de riesgo.
Desde cierta perspectiva, esta disputa sobre la reducción de tasas de interés no es solo un problema de política monetaria, sino que involucra múltiples dimensiones de juego en torno a la independencia de La Reserva Federal (FED), la presión política, la sostenibilidad de la deuda, entre otros. La decisión final del presidente de la Reserva Federal podría ir aclarándose en los próximos 60 días. Cada reunión, cada informe de datos podría convertirse en un punto de activación para la reajuste de precios en el mercado.
Para el mercado de criptomonedas, este proceso es igualmente importante. El entorno de liquidez, las expectativas de tasas de interés y la incertidumbre política son factores que afectan las decisiones de asignación de capital. La clave ahora es ver si la Reserva Federal (FED) y el ámbito político finalmente pueden encontrar un punto de equilibrio.
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Recientemente, las acciones de la Reserva Federal han inquietado un poco al mercado. En la reunión del FOMC de diciembre, tres funcionarios de la Reserva Federal votaron en contra, lo que representa el récord más alto de oposiciones en los últimos seis años. Entre ellos, la postura del presidente de la Reserva Federal de Cleveland, Harker, es muy clara: no hay absolutamente ninguna necesidad de bajar las tasas de interés en este momento. Una vez que se emitió esta voz, las expectativas optimistas del mercado sobre una posible reducción de tasas fueron totalmente enfriadas.
La presión a nivel político también está aumentando. Trump nombró públicamente a cuatro candidatos a la presidencia de La Reserva Federal (FED), expresando claramente su deseo de ver una drástica caída de las tasas de interés, incluso mencionó un objetivo del 1%. La lógica detrás de esto se puede entender: la deuda pública de Estados Unidos ha alcanzado los 37.7 billones, y altas tasas de interés significan que se deben pagar enormes intereses diarios por la deuda; se estima que por cada día que se retrasa la reducción de tasas, Estados Unidos tiene que pagar aproximadamente 1,000 millones de dólares más en costos de deuda.
Actualmente, hay tres problemas sobre la mesa. Primero, la presión de la deuda, ya que la carga de los intereses de la deuda pública sigue aumentando en un entorno de altas tasas de interés. En segundo lugar, el dilema entre la inflación y la política: si se implementa una nueva política arancelaria, podría aumentar la inflación, pero si al mismo tiempo se baja la tasa de interés para contrarrestar, esto podría llevar a un complejo espiral de políticas. El tercero son las preocupaciones sobre la liquidez del mercado de valores, hay voces que indican que la liquidez del mercado está enviando señales de advertencia.
La dinámica interna de la Reserva Federal es también muy interesante. Los halcones sostienen que los datos aún no son suficientes para justificar una decisión de recorte de tasas, y cada uno tiene su propia lógica para interpretar los datos de inflación y desempleo. Esta divergencia se refleja en el mercado: actualmente, el mercado de futuros solo tiene una probabilidad de aproximadamente 21% de un recorte de tasas en enero. La curva de rendimiento del mercado de bonos también está distorsionada, los inversionistas están ajustando sus estrategias de cobertura de riesgo.
Desde cierta perspectiva, esta disputa sobre la reducción de tasas de interés no es solo un problema de política monetaria, sino que involucra múltiples dimensiones de juego en torno a la independencia de La Reserva Federal (FED), la presión política, la sostenibilidad de la deuda, entre otros. La decisión final del presidente de la Reserva Federal podría ir aclarándose en los próximos 60 días. Cada reunión, cada informe de datos podría convertirse en un punto de activación para la reajuste de precios en el mercado.
Para el mercado de criptomonedas, este proceso es igualmente importante. El entorno de liquidez, las expectativas de tasas de interés y la incertidumbre política son factores que afectan las decisiones de asignación de capital. La clave ahora es ver si la Reserva Federal (FED) y el ámbito político finalmente pueden encontrar un punto de equilibrio.