El 3 de enero de 2026, el mercado del oro mostró una tendencia de aumento de la popularidad, lo que llevó a recordar la tendencia alcista de 2023. La expectativa de una repetición de la historia ha generado una atención generalizada en el mercado. Hasta esa fecha, el precio del oro en Londres en efectivo era de 4318.56 dólares/onza, el precio del oro T+D en China era de 972.68 yuanes por gramo, y el precio de las joyas de oro de marca alcanzaba los 1345 yuanes por gramo, mostrando una tendencia de precios sólida en general. Esta tendencia es muy similar a la de 2023: en ese año, el oro comenzó en 1822 dólares/onza a principios de año, con un aumento acumulado de más del 17% durante todo el año, y superó los 2100 dólares/onza al final del año; en 2026, el núcleo lógico que impulsa la subida del precio del oro no ha cambiado: el ciclo de reducción de tasas de la Reserva Federal comenzó, los conflictos geopolíticos globales continúan intensificándose, y los fondos de refugio seguro siguen ingresando al mercado del oro. Los bancos centrales de varios países también continúan comprando oro de manera fuerte, y el Banco Central de China ha aumentado sus reservas de oro durante 13 meses consecutivos. Actualmente, el mercado cuenta con un soporte triple: la demanda estructural de compra de oro de los bancos centrales, el flujo de fondos de los ETF de oro, y además, los inversores privados, impulsados por las expectativas alcistas de instituciones como Goldman Sachs (que pronostica que el precio del oro podría alcanzar los 4900 dólares/onza a finales de 2026), están acumulando oro para optimizar su asignación de activos, en una lógica similar a la de 2023. Sin embargo, hay que tener cuidado, la historia no se repetirá exactamente. En 2023, el precio del oro sufrió una corrección significativa de más del 8%, y en 2026 también existen riesgos ocultos: el proceso de reducción de tasas de la Reserva Federal podría no ser tan rápido como se espera, y si los datos económicos provocan ajustes en la política, el precio del oro podría entrar en una fase de volatilidad; además, el precio del oro en niveles altos también enfrenta presiones de corrección técnica debido a la realización de ganancias. Para los inversores, la experiencia de ganancias de 2023 sigue siendo valiosa: al asignar oro físico, hay que evitar las trampas de comprar en máximos y esperar a que haya una corrección para entrar en varias fases; en cuanto a la inversión en oro financiero (como ETF, futuros, etc.), la posición debe controlarse estrictamente dentro del 15% del total de activos, y la inversión periódica ayuda a suavizar los riesgos de volatilidad a corto plazo. Ya sea que la tendencia se repita o no, una estrategia de asignación prudente y una disciplina estricta en la gestión del riesgo son la base para afrontar los cambios del mercado.

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