Los últimos informes de investigación de los bancos de inversión han aportado una señal clave: aunque la legislación estructural sobre criptomonedas en Estados Unidos podría comenzar en 2026, no hay que esperar una implementación rápida. La razón es sólida: desacuerdos en detalles como las cláusulas de conflicto de intereses, las reglas contra el lavado de dinero y los requisitos de cumplimiento en DeFi, además de que el Congreso está distraído con las elecciones de medio mandato, lo que podría retrasar la aprobación de las reglas hasta 2027 y su entrada en vigor hasta 2029.
Este cambio en el calendario está alterando la lógica de acción del capital. Antes, aquellos que apostaban a que "una regulación clara impulsaría el crecimiento" ahora están comenzando a cambiar a operaciones de corto plazo. Esto no es poca cosa: afecta directamente a toda la estructura del mercado.
Los más afectados son aquellos proyectos que se sustentan en narrativas de cumplimiento. Cuando se pospone la expectativa de políticas, el soporte en valoración se debilita. Al mismo tiempo, las grandes instituciones, debido a la falta de certeza legal a largo plazo, ralentizan su ritmo de inversión y prefieren usar canales ya existentes y regulados, como los ETF, para posicionarse en los principales activos, con un riesgo relativamente controlado.
Pero no hay que ser demasiado pesimista. Las directrices regulatorias, como las exenciones innovadoras de la SEC, siguen avanzando, dejando espacio para actividades en fases intermedias del sector. Mirando hacia adelante, el mercado mostrará una clara diferenciación: los principales activos se mantendrán estables gracias a sus fundamentos y reconocimiento institucional, mientras que las oportunidades en monedas medianas y pequeñas provendrán más de la especulación a corto plazo. Para los inversores, lo clave será entender las fluctuaciones emocionales causadas por los cambios en la política, enfocarse en proyectos con aplicaciones reales y generación de flujo de caja, y mantener la cautela con aquellos que solo se sustentan en historias de cumplimiento.
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MysteryBoxAddict
· 01-08 21:33
¿No entrará en vigor hasta 2029? Vaya, ahora esos proyectos que solo cuentan historias realmente se van a preocupar.
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AlphaLeaker
· 01-06 08:08
¿No entrará en vigor hasta 2029? Me parto de risa, otra vez una gran obra del Congreso, la regulación siempre en "el próximo año"
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Ramen_Until_Rich
· 01-06 06:51
¿No entrará en vigor hasta 2029? Jaja, ahora los que hacen narrativas de todo en uno y cumplen con las regulaciones estarán en apuros.
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SighingCashier
· 01-06 06:48
¿No entrará en vigor hasta 2029? Vaya, otra vez ese guion de "esperar y ver". Desde hace tiempo sabía que el tema de la regulación, al final, siempre es lo mismo.
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SmartContractPhobia
· 01-06 06:47
¿Otra vez con esa historia de que "entra en vigor en 2029"? Solo quiero preguntar, ¿estos tres años deberíamos apostar todo o retirarnos?
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PumpDetector
· 01-06 06:40
jajaja así que 2026→2027→2029... básicamente estamos viendo un teatro regulatorio mientras las ballenas acumulan en la caída. leyendo entre líneas aquí - las instituciones descargando narrativas de cumplimiento por acciones blue chip aburridas a través de ETF es la señal real de la que nadie habla
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MetaNomad
· 01-06 06:26
¿En vigor en 2029? Vaya, otra vez hay que esperar tres años, los fondos hace tiempo que se han ido a jugar con las ondas.
Los últimos informes de investigación de los bancos de inversión han aportado una señal clave: aunque la legislación estructural sobre criptomonedas en Estados Unidos podría comenzar en 2026, no hay que esperar una implementación rápida. La razón es sólida: desacuerdos en detalles como las cláusulas de conflicto de intereses, las reglas contra el lavado de dinero y los requisitos de cumplimiento en DeFi, además de que el Congreso está distraído con las elecciones de medio mandato, lo que podría retrasar la aprobación de las reglas hasta 2027 y su entrada en vigor hasta 2029.
Este cambio en el calendario está alterando la lógica de acción del capital. Antes, aquellos que apostaban a que "una regulación clara impulsaría el crecimiento" ahora están comenzando a cambiar a operaciones de corto plazo. Esto no es poca cosa: afecta directamente a toda la estructura del mercado.
Los más afectados son aquellos proyectos que se sustentan en narrativas de cumplimiento. Cuando se pospone la expectativa de políticas, el soporte en valoración se debilita. Al mismo tiempo, las grandes instituciones, debido a la falta de certeza legal a largo plazo, ralentizan su ritmo de inversión y prefieren usar canales ya existentes y regulados, como los ETF, para posicionarse en los principales activos, con un riesgo relativamente controlado.
Pero no hay que ser demasiado pesimista. Las directrices regulatorias, como las exenciones innovadoras de la SEC, siguen avanzando, dejando espacio para actividades en fases intermedias del sector. Mirando hacia adelante, el mercado mostrará una clara diferenciación: los principales activos se mantendrán estables gracias a sus fundamentos y reconocimiento institucional, mientras que las oportunidades en monedas medianas y pequeñas provendrán más de la especulación a corto plazo. Para los inversores, lo clave será entender las fluctuaciones emocionales causadas por los cambios en la política, enfocarse en proyectos con aplicaciones reales y generación de flujo de caja, y mantener la cautela con aquellos que solo se sustentan en historias de cumplimiento.