El 5 de abril de 2025 marcó un hito simbólico: la fecha supuesta del 50º aniversario de Satoshi Nakamoto, el enigmático arquitecto del Bitcoin. Sin embargo, es menos sobre la edad del misterioso creador que sobre su colosal fortuna que los criptógrafos y analistas blockchain concentran su atención. Desde su salida de la esfera pública en 2011, una de las mayores fortunas jamás acumuladas – estimada entre 63,8 y 93,5 mil millones de dólares – permanece congelada, intacta, sin movimiento. Esta inmovilidad prolongada de la cartera de Satoshi Nakamoto plantea preguntas fascinantes: ¿Nakamoto sigue vivo? ¿Ha perdido el acceso a sus claves privadas? ¿O se trata de una ausencia voluntaria, una renuncia deliberada a la riqueza que encarna los principios mismos de Bitcoin?
Este artículo explora el misterio de una de las mayores fortunas del mundo – aquella que brilla por su inacción persistente desde hace más de 15 años.
Satoshi Nakamoto a los 50 años: el punto cero de una revolución
Según su perfil en la P2P Foundation, Satoshi Nakamoto habría nacido el 5 de abril de 1975, lo que lo convertiría en un quinquagenario en 2025. Sin embargo, los expertos en criptomonedas sospechan desde hace tiempo que esta fecha oculta una carga simbólica más que una biografía real.
El 5 de abril de 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt firmó el Decreto 6102, que prohibía a los ciudadanos estadounidenses poseer oro. Cuarenta y dos años después, en 1975, esta prohibición fue levantada. Al escoger esas dos fechas – 1933 y 1975 – Nakamoto habría codificado en su supuesta fecha de nacimiento una declaración de principios: Bitcoin como alternativa digital al oro, escapando al control gubernamental. Es una firma libertaria sutil, grabada en la historia pública de su creador.
Por otro lado, los analistas lingüísticos y expertos en programación estiman que Nakamoto probablemente tenga varios años más que 50. Su uso sistemático de dos espacios después de los puntos – una costumbre de los mecanógrafos formados antes de los años 1990 – sugiere un hombre que aprendió a escribir en máquinas de escribir mecánicas. Su código emplea convenciones de mediados de los años 1990 (notación húngara de Microsoft, clases que comienzan con «C»). Estos indicios técnicos hacen pensar que Nakamoto tendría más bien entre 60 y 70 años en 2025 – pero nadie puede afirmarlo con certeza.
Los orígenes de Bitcoin: cuándo Nakamoto cambió el mundo
El 31 de octubre de 2008, Satoshi Nakamoto publicó un documento de 9 páginas titulado «Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System» en una lista de difusión criptográfica. Este texto aparentemente simple contenía una innovación revolucionaria: la primera solución viable al problema del doble gasto en moneda digital, sin recurrir a una autoridad central.
Nakamoto no se presentó como un genio. Sus mensajes en foros eran mesurados, técnicos, a veces incluso frustrantes para quienes buscaban una filosofía clarificada. En enero de 2009, minó el bloque Génesis de Bitcoin – el bloque cero de una cadena que transformaría las finanzas mundiales. Este bloque contenía una cita del The Times: «Chancellor on brink of second bailout for banks». Mensaje de la época, pero también homenaje a la urgencia de una alternativa al sistema bancario tradicional en crisis.
Nakamoto codificó y mejoró Bitcoin hasta diciembre de 2010, contribuyendo con más de 500 mensajes y miles de líneas de código. Su última comunicación verificada data de abril de 2011. Un email enviado al desarrollador Gavin Andresen decía: «Preferiría que no siguieras hablando de mí como una figura misteriosa y sombría, la prensa solo lo convierte en una historia de moneda de piratas.» Poco después, entregó el control del proyecto a Andresen y desapareció de la superficie pública – para no volver a aparecer.
La fortuna inalterada: 750 000 a 1 100 000 BTC que duermen
He aquí el enigma central del Bitcoin en 2025: la fortuna de Satoshi Nakamoto sigue siendo una de las más extrañas jamás acumuladas. Analizando los patrones de minería de los primeros bloques, el investigador Sergio Demian Lerner identificó lo que llama el «Patoshi Pattern» – una firma estadística que permite determinar qué bloques probablemente minó Nakamoto en el primer año.
El resultado: Nakamoto controlaría aproximadamente entre 750 000 y 1 100 000 BTC.
A abril de 2025, con un precio de Bitcoin en torno a 85 000 $ (los datos actuales indican $90.65K en enero de 2026), la fortuna de Satoshi Nakamoto oscila entre 63,8 y 93,5 mil millones de dólares. Este nivel de riqueza lo colocaría en el top 20 de las personas más ricas del mundo – una fortuna nunca gastada, nunca utilizada, ni siquiera tocada en más de 15 años.
Es esa inacción la que fascina e intriga. Las direcciones de minería de Nakamoto no han registrado movimiento desde 2011. Ni un solo satoshi (la más pequeña unidad de Bitcoin) ha sido movido. Ni una sola transacción de prueba. Ni un solo traslado a una nueva dirección por motivos de seguridad.
La dirección del bloque Génesis – que contiene los 50 BTC iniciales oficialmente no gastables – ha recibido a lo largo de los años donaciones de admiradores que superan los 100 BTC. Estas donaciones, estos homenajes, congelan en el tiempo el silencio de Nakamoto.
¿Quién se esconde tras Nakamoto? Las teorías más serias
Tras 16 años de investigación, ninguna identificación definitiva. Pero han surgido candidatos serios.
Hal Finney (1956-2014): Criptógrafo visionario, primer contribuyente a Bitcoin, destinatario de la primera transacción Bitcoin. Finney poseía las habilidades criptográficas necesarias. Vivía en California, cerca de otra pista: Dorian Nakamoto, ingeniero nippo-estadounidense que comparte el mismo nombre. Análisis estilométricos, proximidad geográfica – todo parecía converger. Sin embargo, Finney negó ser Nakamoto antes de su muerte por SLA en 2014.
Nick Szabo: Informático que conceptualizó «bit gold» – un precursor directo de Bitcoin – en 1998. Los análisis lingüísticos revelan una similitud inquietante entre su inglés y el de Nakamoto. Szabo domina la teoría monetaria, la criptografía avanzada. Ha negado constantemente: «Están equivocados al doxearme como Satoshi, pero estoy acostumbrado.»
Adam Back: Creador de Hashcash, el sistema de prueba de trabajo citado en el white paper de Nakamoto. Back colaboró con Nakamoto desde los inicios. Sus habilidades técnicas coinciden. Algunos analistas lo consideran sospechoso principal. Charles Hoskinson, fundador de Cardano, incluso lo ha mencionado como el candidato más probable.
Craig Wright: Informático australiano que afirmó públicamente ser Satoshi Nakamoto, incluso registrando un copyright del white paper en EE. UU. En marzo de 2024, la High Court del Reino Unido dictaminó: el juez James Mellor declaró sin ambigüedades que «el Dr. Wright no es autor del white paper de Bitcoin» y que «no es la persona que adoptó a Satoshi Nakamoto». Los documentos presentados por Wright? Confirmadas falsificaciones.
Peter Todd: Exdesarrollador de Bitcoin, apuntado en un documental de HBO 2024 (Money Electric: The Bitcoin Mystery) como posible Nakamoto. Argumentos: mensajes en chat, uso del inglés canadiense, comentarios técnicos en los últimos posts de Nakamoto. Todd calificó esas especulaciones como «ridículas» y «pistas sacadas de la manga».
Otros nombres en las hipótesis: Len Sassaman (criptógrafo cuyo memorial fue codificado en la blockchain tras su muerte en 2011), Paul Le Roux (programador criminal y jefe de cartel), o incluso un colectivo de varias de las figuras mencionadas arriba.
¿La verdad? Nadie lo sabe.
¿Por qué tanta riqueza inexplorada? Hipótesis y especulaciones
La inmovilidad de la fortuna de Satoshi Nakamoto desde hace 15 años abre un cruce de posibilidades.
Hipótesis 1: Pérdida de acceso Nakamoto ha perdido las claves privadas que llevan a esas direcciones. Es algo común (los usuarios pierden Bitcoin todo el tiempo) y trágico (una fortuna congelada para siempre). Pero parece poco probable: ¿por qué alguien con tanta competencia técnica se dejaría desposeer de su propia creación?
Hipótesis 2: Fallecimiento Nakamoto habría sucumbido a una enfermedad, accidente o suicidio. Sin pruebas, claro, pero estadísticamente, tras 16 años de silencio absoluto, sigue siendo plausible.
Hipótesis 3: Miedo a los reguladores Nakamoto habría decidido que revelar o gastar su riqueza lo expondría a las autoridades, auditorías, requisitos KYC en plataformas de intercambio. El silencio y la inmovilidad ofrecen protección.
Hipótesis 4: Falta de necesidad Quizá Nakamoto vive modestamente, satisfecho de haber cambiado el mundo, sin interés en la riqueza material. Un tecnofilósofo para quien la moneda digital fue el objetivo, no la riqueza personal.
Hipótesis 5: Poder simbólico Al no tocar nunca esas monedas, Nakamoto las hace sagradas. Cada BTC inmóvil se convierte en una reliquia, reforzando el ethos de rareza digital que promueve Bitcoin. Es un acto de no gastar, tan poderoso como un gasto.
En 2019, circuló una teoría controvertida: investigadores sospecharon que Nakamoto cedía estratégicamente BTC desde 2019 mediante diversas direcciones. Pero los analistas blockchain rechazaron esas afirmaciones: los patrones de transacción no coincidían con las firmas conocidas de Nakamoto. Probablemente se trataba de primeros adoptantes, no de Nakamoto en sí.
Por qué el anonimato sigue siendo fundamental
Si Nakamoto se revelara, Bitcoin perdería su inocencia. Un creador identificado se vuelve un punto vulnerable. Los gobiernos podrían atacarlo, amenazarlo, detenerlo. Los competidores podrían sobornarlo. Sus declaraciones sacudirían el mercado. Su muerte, retiro o cambio de opinión podrían fragmentar el proyecto en facciones rivales.
El anonimato de Nakamoto es una característica, no un error. Garantiza que Bitcoin se emancipó de su creador, evoluciona según el consenso de la red, no según la voluntad de un hombre.
Es un acto de genialidad política tanto como técnica: inventar algo y desaparecer, dejando que la invención viva independientemente.
El impacto cultural de una ausencia: de HBO a la mitología popular
La ironía del creador invisible: Nakamoto se ha convertido en un ícono.
En enero de 2025, Bitcoin alcanzó brevemente los 109 000 $, dando a la fortuna teórica de Nakamoto un valor superior a los 120 mil millones de dólares – entre las 10 más ricas del mundo. Paradoja: el más rico nunca ha gastado.
Estatuas de bronce conmemorativas de Nakamoto en Budapest (2021) con un rostro reflexivo, simbolizando «todos somos Satoshi) y en Lugano, Suiza. En 2022, la marca Vans lanzó una colección limitada «Satoshi Nakamoto». Camisetas, documentales de HBO, memes – Nakamoto se ha transformado en un personaje mítico de la contracultura digital.
Sus citas circulan como mantras: «El problema fundamental de las monedas tradicionales es toda la confianza que se necesita para que funcionen.» «Si no me crees o no entiendes, no tengo tiempo de convencerte.»
La innovación de la blockchain ha florecido en mil aplicaciones: Ethereum, DeFi, monedas digitales de bancos centrales. Todas derivadas de la arquitectura de Nakamoto. Pero, a diferencia de sus herederas, Bitcoin sigue fiel a su visión descentralizadora – sin líderes, sin figuras de referencia, solo un protocolo y un consenso.
Conclusión
Mientras Bitcoin cumple 17 años, Satoshi Nakamoto sigue siendo el enigma central de la criptomoneda. No solo su identidad, sino su fortuna – ese tesoro de 63,8 a 93,5 mil millones de dólares que duerme desde 2011.
Esa ausencia quizás sea la firma definitiva de Nakamoto: una revolución que nunca necesitó de su inventor, una riqueza que no busca ser poseída, una visión que sobrevivió a su creador por la fuerza misma de sus principios.
Bitcoin no pertenece a nadie. Y precisamente porque Nakamoto no pertenece a nadie, Bitcoin se ha convertido en un bien común planetario.
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El enigma de la fortuna inexplorada de Satoshi Nakamoto: ¿dónde está el creador de Bitcoin 16 años después de su desaparición?
El 5 de abril de 2025 marcó un hito simbólico: la fecha supuesta del 50º aniversario de Satoshi Nakamoto, el enigmático arquitecto del Bitcoin. Sin embargo, es menos sobre la edad del misterioso creador que sobre su colosal fortuna que los criptógrafos y analistas blockchain concentran su atención. Desde su salida de la esfera pública en 2011, una de las mayores fortunas jamás acumuladas – estimada entre 63,8 y 93,5 mil millones de dólares – permanece congelada, intacta, sin movimiento. Esta inmovilidad prolongada de la cartera de Satoshi Nakamoto plantea preguntas fascinantes: ¿Nakamoto sigue vivo? ¿Ha perdido el acceso a sus claves privadas? ¿O se trata de una ausencia voluntaria, una renuncia deliberada a la riqueza que encarna los principios mismos de Bitcoin?
Este artículo explora el misterio de una de las mayores fortunas del mundo – aquella que brilla por su inacción persistente desde hace más de 15 años.
Índice
Satoshi Nakamoto a los 50 años: el punto cero de una revolución
Según su perfil en la P2P Foundation, Satoshi Nakamoto habría nacido el 5 de abril de 1975, lo que lo convertiría en un quinquagenario en 2025. Sin embargo, los expertos en criptomonedas sospechan desde hace tiempo que esta fecha oculta una carga simbólica más que una biografía real.
El 5 de abril de 1933, el presidente Franklin D. Roosevelt firmó el Decreto 6102, que prohibía a los ciudadanos estadounidenses poseer oro. Cuarenta y dos años después, en 1975, esta prohibición fue levantada. Al escoger esas dos fechas – 1933 y 1975 – Nakamoto habría codificado en su supuesta fecha de nacimiento una declaración de principios: Bitcoin como alternativa digital al oro, escapando al control gubernamental. Es una firma libertaria sutil, grabada en la historia pública de su creador.
Por otro lado, los analistas lingüísticos y expertos en programación estiman que Nakamoto probablemente tenga varios años más que 50. Su uso sistemático de dos espacios después de los puntos – una costumbre de los mecanógrafos formados antes de los años 1990 – sugiere un hombre que aprendió a escribir en máquinas de escribir mecánicas. Su código emplea convenciones de mediados de los años 1990 (notación húngara de Microsoft, clases que comienzan con «C»). Estos indicios técnicos hacen pensar que Nakamoto tendría más bien entre 60 y 70 años en 2025 – pero nadie puede afirmarlo con certeza.
Los orígenes de Bitcoin: cuándo Nakamoto cambió el mundo
El 31 de octubre de 2008, Satoshi Nakamoto publicó un documento de 9 páginas titulado «Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System» en una lista de difusión criptográfica. Este texto aparentemente simple contenía una innovación revolucionaria: la primera solución viable al problema del doble gasto en moneda digital, sin recurrir a una autoridad central.
Nakamoto no se presentó como un genio. Sus mensajes en foros eran mesurados, técnicos, a veces incluso frustrantes para quienes buscaban una filosofía clarificada. En enero de 2009, minó el bloque Génesis de Bitcoin – el bloque cero de una cadena que transformaría las finanzas mundiales. Este bloque contenía una cita del The Times: «Chancellor on brink of second bailout for banks». Mensaje de la época, pero también homenaje a la urgencia de una alternativa al sistema bancario tradicional en crisis.
Nakamoto codificó y mejoró Bitcoin hasta diciembre de 2010, contribuyendo con más de 500 mensajes y miles de líneas de código. Su última comunicación verificada data de abril de 2011. Un email enviado al desarrollador Gavin Andresen decía: «Preferiría que no siguieras hablando de mí como una figura misteriosa y sombría, la prensa solo lo convierte en una historia de moneda de piratas.» Poco después, entregó el control del proyecto a Andresen y desapareció de la superficie pública – para no volver a aparecer.
La fortuna inalterada: 750 000 a 1 100 000 BTC que duermen
He aquí el enigma central del Bitcoin en 2025: la fortuna de Satoshi Nakamoto sigue siendo una de las más extrañas jamás acumuladas. Analizando los patrones de minería de los primeros bloques, el investigador Sergio Demian Lerner identificó lo que llama el «Patoshi Pattern» – una firma estadística que permite determinar qué bloques probablemente minó Nakamoto en el primer año.
El resultado: Nakamoto controlaría aproximadamente entre 750 000 y 1 100 000 BTC.
A abril de 2025, con un precio de Bitcoin en torno a 85 000 $ (los datos actuales indican $90.65K en enero de 2026), la fortuna de Satoshi Nakamoto oscila entre 63,8 y 93,5 mil millones de dólares. Este nivel de riqueza lo colocaría en el top 20 de las personas más ricas del mundo – una fortuna nunca gastada, nunca utilizada, ni siquiera tocada en más de 15 años.
Es esa inacción la que fascina e intriga. Las direcciones de minería de Nakamoto no han registrado movimiento desde 2011. Ni un solo satoshi (la más pequeña unidad de Bitcoin) ha sido movido. Ni una sola transacción de prueba. Ni un solo traslado a una nueva dirección por motivos de seguridad.
La dirección del bloque Génesis – que contiene los 50 BTC iniciales oficialmente no gastables – ha recibido a lo largo de los años donaciones de admiradores que superan los 100 BTC. Estas donaciones, estos homenajes, congelan en el tiempo el silencio de Nakamoto.
¿Quién se esconde tras Nakamoto? Las teorías más serias
Tras 16 años de investigación, ninguna identificación definitiva. Pero han surgido candidatos serios.
Hal Finney (1956-2014): Criptógrafo visionario, primer contribuyente a Bitcoin, destinatario de la primera transacción Bitcoin. Finney poseía las habilidades criptográficas necesarias. Vivía en California, cerca de otra pista: Dorian Nakamoto, ingeniero nippo-estadounidense que comparte el mismo nombre. Análisis estilométricos, proximidad geográfica – todo parecía converger. Sin embargo, Finney negó ser Nakamoto antes de su muerte por SLA en 2014.
Nick Szabo: Informático que conceptualizó «bit gold» – un precursor directo de Bitcoin – en 1998. Los análisis lingüísticos revelan una similitud inquietante entre su inglés y el de Nakamoto. Szabo domina la teoría monetaria, la criptografía avanzada. Ha negado constantemente: «Están equivocados al doxearme como Satoshi, pero estoy acostumbrado.»
Adam Back: Creador de Hashcash, el sistema de prueba de trabajo citado en el white paper de Nakamoto. Back colaboró con Nakamoto desde los inicios. Sus habilidades técnicas coinciden. Algunos analistas lo consideran sospechoso principal. Charles Hoskinson, fundador de Cardano, incluso lo ha mencionado como el candidato más probable.
Craig Wright: Informático australiano que afirmó públicamente ser Satoshi Nakamoto, incluso registrando un copyright del white paper en EE. UU. En marzo de 2024, la High Court del Reino Unido dictaminó: el juez James Mellor declaró sin ambigüedades que «el Dr. Wright no es autor del white paper de Bitcoin» y que «no es la persona que adoptó a Satoshi Nakamoto». Los documentos presentados por Wright? Confirmadas falsificaciones.
Peter Todd: Exdesarrollador de Bitcoin, apuntado en un documental de HBO 2024 (Money Electric: The Bitcoin Mystery) como posible Nakamoto. Argumentos: mensajes en chat, uso del inglés canadiense, comentarios técnicos en los últimos posts de Nakamoto. Todd calificó esas especulaciones como «ridículas» y «pistas sacadas de la manga».
Otros nombres en las hipótesis: Len Sassaman (criptógrafo cuyo memorial fue codificado en la blockchain tras su muerte en 2011), Paul Le Roux (programador criminal y jefe de cartel), o incluso un colectivo de varias de las figuras mencionadas arriba.
¿La verdad? Nadie lo sabe.
¿Por qué tanta riqueza inexplorada? Hipótesis y especulaciones
La inmovilidad de la fortuna de Satoshi Nakamoto desde hace 15 años abre un cruce de posibilidades.
Hipótesis 1: Pérdida de acceso Nakamoto ha perdido las claves privadas que llevan a esas direcciones. Es algo común (los usuarios pierden Bitcoin todo el tiempo) y trágico (una fortuna congelada para siempre). Pero parece poco probable: ¿por qué alguien con tanta competencia técnica se dejaría desposeer de su propia creación?
Hipótesis 2: Fallecimiento Nakamoto habría sucumbido a una enfermedad, accidente o suicidio. Sin pruebas, claro, pero estadísticamente, tras 16 años de silencio absoluto, sigue siendo plausible.
Hipótesis 3: Miedo a los reguladores Nakamoto habría decidido que revelar o gastar su riqueza lo expondría a las autoridades, auditorías, requisitos KYC en plataformas de intercambio. El silencio y la inmovilidad ofrecen protección.
Hipótesis 4: Falta de necesidad Quizá Nakamoto vive modestamente, satisfecho de haber cambiado el mundo, sin interés en la riqueza material. Un tecnofilósofo para quien la moneda digital fue el objetivo, no la riqueza personal.
Hipótesis 5: Poder simbólico Al no tocar nunca esas monedas, Nakamoto las hace sagradas. Cada BTC inmóvil se convierte en una reliquia, reforzando el ethos de rareza digital que promueve Bitcoin. Es un acto de no gastar, tan poderoso como un gasto.
En 2019, circuló una teoría controvertida: investigadores sospecharon que Nakamoto cedía estratégicamente BTC desde 2019 mediante diversas direcciones. Pero los analistas blockchain rechazaron esas afirmaciones: los patrones de transacción no coincidían con las firmas conocidas de Nakamoto. Probablemente se trataba de primeros adoptantes, no de Nakamoto en sí.
Por qué el anonimato sigue siendo fundamental
Si Nakamoto se revelara, Bitcoin perdería su inocencia. Un creador identificado se vuelve un punto vulnerable. Los gobiernos podrían atacarlo, amenazarlo, detenerlo. Los competidores podrían sobornarlo. Sus declaraciones sacudirían el mercado. Su muerte, retiro o cambio de opinión podrían fragmentar el proyecto en facciones rivales.
El anonimato de Nakamoto es una característica, no un error. Garantiza que Bitcoin se emancipó de su creador, evoluciona según el consenso de la red, no según la voluntad de un hombre.
Es un acto de genialidad política tanto como técnica: inventar algo y desaparecer, dejando que la invención viva independientemente.
El impacto cultural de una ausencia: de HBO a la mitología popular
La ironía del creador invisible: Nakamoto se ha convertido en un ícono.
En enero de 2025, Bitcoin alcanzó brevemente los 109 000 $, dando a la fortuna teórica de Nakamoto un valor superior a los 120 mil millones de dólares – entre las 10 más ricas del mundo. Paradoja: el más rico nunca ha gastado.
Estatuas de bronce conmemorativas de Nakamoto en Budapest (2021) con un rostro reflexivo, simbolizando «todos somos Satoshi) y en Lugano, Suiza. En 2022, la marca Vans lanzó una colección limitada «Satoshi Nakamoto». Camisetas, documentales de HBO, memes – Nakamoto se ha transformado en un personaje mítico de la contracultura digital.
Sus citas circulan como mantras: «El problema fundamental de las monedas tradicionales es toda la confianza que se necesita para que funcionen.» «Si no me crees o no entiendes, no tengo tiempo de convencerte.»
La innovación de la blockchain ha florecido en mil aplicaciones: Ethereum, DeFi, monedas digitales de bancos centrales. Todas derivadas de la arquitectura de Nakamoto. Pero, a diferencia de sus herederas, Bitcoin sigue fiel a su visión descentralizadora – sin líderes, sin figuras de referencia, solo un protocolo y un consenso.
Conclusión
Mientras Bitcoin cumple 17 años, Satoshi Nakamoto sigue siendo el enigma central de la criptomoneda. No solo su identidad, sino su fortuna – ese tesoro de 63,8 a 93,5 mil millones de dólares que duerme desde 2011.
Esa ausencia quizás sea la firma definitiva de Nakamoto: una revolución que nunca necesitó de su inventor, una riqueza que no busca ser poseída, una visión que sobrevivió a su creador por la fuerza misma de sus principios.
Bitcoin no pertenece a nadie. Y precisamente porque Nakamoto no pertenece a nadie, Bitcoin se ha convertido en un bien común planetario.