¿Existen tres niveles en el comportamiento humano? El primero, hacer cosas que no te gustan para sobrevivir. El segundo, hacer solo lo que te gusta para vivir mejor. El tercero, ser capaz de dominar todo tipo de cosas nuevas, sin distinguir si te gustan o no. Por eso, vemos que los verdaderos fuertes en realidad son los sin ego, que ya no tienen sentimientos subjetivos personales, ni prejuicios propios, y no hacen distinción entre gustar o no gustar las cosas. Pueden hacer todo con calma y naturalidad. Porque han alcanzado la ausencia de ego, no hay conflicto con el mundo exterior. Al no tener el yo como referencia, tampoco hay confusión; toda existencia es razonable. Una vez alcanzado este tercer nivel, no hay obstáculos. La gran capacidad de aceptar todo, como el mar que acoge a los ríos, hace que todo sea grande. Todas las piedras de tropiezo pueden convertirse en tus peldaños, permitiéndote escalar más alto y ver más lejos. Por eso, en esta era, cada persona necesita una revolución interna, derribarse a sí misma y reconstruirse.
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¿Existen tres niveles en el comportamiento humano? El primero, hacer cosas que no te gustan para sobrevivir. El segundo, hacer solo lo que te gusta para vivir mejor. El tercero, ser capaz de dominar todo tipo de cosas nuevas, sin distinguir si te gustan o no. Por eso, vemos que los verdaderos fuertes en realidad son los sin ego, que ya no tienen sentimientos subjetivos personales, ni prejuicios propios, y no hacen distinción entre gustar o no gustar las cosas. Pueden hacer todo con calma y naturalidad. Porque han alcanzado la ausencia de ego, no hay conflicto con el mundo exterior. Al no tener el yo como referencia, tampoco hay confusión; toda existencia es razonable. Una vez alcanzado este tercer nivel, no hay obstáculos. La gran capacidad de aceptar todo, como el mar que acoge a los ríos, hace que todo sea grande. Todas las piedras de tropiezo pueden convertirse en tus peldaños, permitiéndote escalar más alto y ver más lejos. Por eso, en esta era, cada persona necesita una revolución interna, derribarse a sí misma y reconstruirse.