Recientemente, un informe de pronóstico macroeconómico indicó que para 2026, el crecimiento económico mundial podría alcanzar el 2.8%, una cifra ligeramente superior al pronóstico general del mercado del 2.5%. El informe analiza en detalle las perspectivas económicas de Estados Unidos, China y la Eurozona, lo cual merece atención.
Por parte de Estados Unidos, se espera que el crecimiento del PIB alcance el 2.6%. Los principales factores que respaldan este crecimiento son: una reducción de impuestos y reembolsos por valor de aproximadamente 100 mil millones de dólares, un entorno financiero relativamente flexible y la disminución gradual de las tensiones arancelarias. Se prevé que estos beneficios se concentren en la primera mitad de 2026, impulsando un rendimiento económico sólido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la desaceleración en la entrada de inmigrantes puede reducir el crecimiento de la fuerza laboral, y el ritmo de creación de empleo en Estados Unidos podría ser claramente inferior a los niveles previos a la pandemia. Además, el impulso de la IA en el empleo y la productividad todavía se limita principalmente a la industria tecnológica, y se necesitarán algunos años más para que tenga un impacto significativo en la economía en general.
Se estima que la economía de China crecerá un 4.8%. Se caracteriza por una manufactura fuerte pero una demanda interna relativamente débil. La competitividad del sector exportador es buena, pero la persistente debilidad del mercado inmobiliario sigue siendo un lastre, lo que se espera que reduzca el crecimiento económico en 1.5 puntos porcentuales. La fortaleza del sector manufacturero junto con una demanda interna relativamente débil continúa impulsando el superávit comercial de China, lo que tendrá un impacto sostenido en las relaciones comerciales globales.
La Eurozona, bajo múltiples presiones como el envejecimiento de la población, altos costos regulatorios y precios de energía elevados, aún muestra cierta resiliencia, con un crecimiento previsto del 1.3% en 2026. Alemania podría recibir apoyo fiscal, alcanzando un crecimiento del 1.1%; mientras que la región del sur de Europa, representada por España, impulsada por el crecimiento del consumo y la transformación de la estructura económica, se espera que alcance un 2.4% de crecimiento.
En cuanto a la inflación, se espera que la inflación subyacente en las principales economías desarrolladas vuelva a situarse dentro del rango objetivo de los bancos centrales para 2026. Al mismo tiempo, la Reserva Federal podría reducir las tasas de interés en un total de 50 puntos básicos para 2026, acercándose a una tasa de política del 3-3.25%.
En general, se prevé que la economía mundial en 2026 mantenga su crecimiento en medio de apoyos políticos y ajustes estructurales, aunque el ritmo de recuperación en las diferentes regiones no será uniforme. Los cambios en el mercado laboral, la evolución de las relaciones comerciales y las reformas internas en cada país seguirán influyendo en las perspectivas económicas a medio y largo plazo.
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Recientemente, un informe de pronóstico macroeconómico indicó que para 2026, el crecimiento económico mundial podría alcanzar el 2.8%, una cifra ligeramente superior al pronóstico general del mercado del 2.5%. El informe analiza en detalle las perspectivas económicas de Estados Unidos, China y la Eurozona, lo cual merece atención.
Por parte de Estados Unidos, se espera que el crecimiento del PIB alcance el 2.6%. Los principales factores que respaldan este crecimiento son: una reducción de impuestos y reembolsos por valor de aproximadamente 100 mil millones de dólares, un entorno financiero relativamente flexible y la disminución gradual de las tensiones arancelarias. Se prevé que estos beneficios se concentren en la primera mitad de 2026, impulsando un rendimiento económico sólido. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la desaceleración en la entrada de inmigrantes puede reducir el crecimiento de la fuerza laboral, y el ritmo de creación de empleo en Estados Unidos podría ser claramente inferior a los niveles previos a la pandemia. Además, el impulso de la IA en el empleo y la productividad todavía se limita principalmente a la industria tecnológica, y se necesitarán algunos años más para que tenga un impacto significativo en la economía en general.
Se estima que la economía de China crecerá un 4.8%. Se caracteriza por una manufactura fuerte pero una demanda interna relativamente débil. La competitividad del sector exportador es buena, pero la persistente debilidad del mercado inmobiliario sigue siendo un lastre, lo que se espera que reduzca el crecimiento económico en 1.5 puntos porcentuales. La fortaleza del sector manufacturero junto con una demanda interna relativamente débil continúa impulsando el superávit comercial de China, lo que tendrá un impacto sostenido en las relaciones comerciales globales.
La Eurozona, bajo múltiples presiones como el envejecimiento de la población, altos costos regulatorios y precios de energía elevados, aún muestra cierta resiliencia, con un crecimiento previsto del 1.3% en 2026. Alemania podría recibir apoyo fiscal, alcanzando un crecimiento del 1.1%; mientras que la región del sur de Europa, representada por España, impulsada por el crecimiento del consumo y la transformación de la estructura económica, se espera que alcance un 2.4% de crecimiento.
En cuanto a la inflación, se espera que la inflación subyacente en las principales economías desarrolladas vuelva a situarse dentro del rango objetivo de los bancos centrales para 2026. Al mismo tiempo, la Reserva Federal podría reducir las tasas de interés en un total de 50 puntos básicos para 2026, acercándose a una tasa de política del 3-3.25%.
En general, se prevé que la economía mundial en 2026 mantenga su crecimiento en medio de apoyos políticos y ajustes estructurales, aunque el ritmo de recuperación en las diferentes regiones no será uniforme. Los cambios en el mercado laboral, la evolución de las relaciones comerciales y las reformas internas en cada país seguirán influyendo en las perspectivas económicas a medio y largo plazo.