El debilitamiento del dólar y el entorno de inflación están redefiniendo la lógica de crecimiento de las empresas que cotizan en bolsa.
Los datos más recientes revelan una realidad impactante: el crecimiento de las ventas nominales del S&P 500 en el cuarto trimestre de 2025 parece bueno, alcanzando el 5.7%, pero descontando la inflación y los cambios en los tipos de cambio, el crecimiento real de las ventas es solo del 1%. Este es el nivel más bajo en el período de observación.
¿Y qué significa esto? En pocas palabras, el crecimiento de las empresas se está volviendo cada vez más ficticio. Las ventas reales están en declive, y los números parecen buenos solo porque los precios han subido.
Lo que resulta aún más preocupante es que la contribución de la inflación está en auge. El año pasado, la inflación contribuyó en un 2.5% al crecimiento de las ventas, y en la segunda mitad de este año saltó directamente al 3.5%, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. En otras palabras, las empresas están apretando los precios desesperadamente para mantener cifras de rendimiento que parecen aceptables.
¿Hasta cuándo podrá mantenerse este modelo? Con la presión del consumo en aumento y la competencia en el mercado intensificándose, el modelo de crecimiento basado en subir precios está siendo puesto a prueba. Para los inversores, esto significa que deben examinar con más cautela aquellas empresas que parecen tener un crecimiento brillante en la superficie, porque el crecimiento real del negocio podría no ser tan optimista.
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El debilitamiento del dólar y el entorno de inflación están redefiniendo la lógica de crecimiento de las empresas que cotizan en bolsa.
Los datos más recientes revelan una realidad impactante: el crecimiento de las ventas nominales del S&P 500 en el cuarto trimestre de 2025 parece bueno, alcanzando el 5.7%, pero descontando la inflación y los cambios en los tipos de cambio, el crecimiento real de las ventas es solo del 1%. Este es el nivel más bajo en el período de observación.
¿Y qué significa esto? En pocas palabras, el crecimiento de las empresas se está volviendo cada vez más ficticio. Las ventas reales están en declive, y los números parecen buenos solo porque los precios han subido.
Lo que resulta aún más preocupante es que la contribución de la inflación está en auge. El año pasado, la inflación contribuyó en un 2.5% al crecimiento de las ventas, y en la segunda mitad de este año saltó directamente al 3.5%, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. En otras palabras, las empresas están apretando los precios desesperadamente para mantener cifras de rendimiento que parecen aceptables.
¿Hasta cuándo podrá mantenerse este modelo? Con la presión del consumo en aumento y la competencia en el mercado intensificándose, el modelo de crecimiento basado en subir precios está siendo puesto a prueba. Para los inversores, esto significa que deben examinar con más cautela aquellas empresas que parecen tener un crecimiento brillante en la superficie, porque el crecimiento real del negocio podría no ser tan optimista.