## Las interfaces alternativas se ha muerto la era del teléfono: hacia dónde va el capital de riesgo
En los próximos cinco a diez años, la forma en que interactuamos con la tecnología móvil será radicalmente diferente. Esta no es la especulación de un futurólogo, sino la convicción de Jon Callaghan, cofundador de True Ventures, quien respalda esta tesis con dos décadas de decisiones de inversión acertadas que han generado 63 salidas rentables y siete IPOs.
### Por qué los smartphones están en declive
Callaghan argumenta que el iPhone y dispositivos similares son interfaces fundamentalmente ineficientes entre humanos e inteligencia artificial. El acto de sacar el teléfono, escribir mensajes, revisar correos —todo esto consume tiempo y fragmenta la atención de forma innecesaria. Es una tecnología propensa a errores, diseñada para tareas que requieren múltiples pasos cuando podrían simplificarse.
Los números respaldan esta intuición. El mercado de smartphones crece apenas un 2% anual, prácticamente saturado. Mientras tanto, los wearables —anillos inteligentes, relojes, dispositivos de voz— expanden a tasas de dos dígitos. Algo está cambiando en los patrones de consumo tecnológico, y True Ventures ya lo ha notado.
### La filosofía de apostar por comportamientos, no gadgets
True no busca inversionistas que sigan modas. Durante dos décadas, la firma ha navegado contramarcha respecto al resto del capital de riesgo, apostando por Fitbit cuando los wearables parecían secundarios, resaldando a Ring cuando hasta los jueces de "Shark Tank" lo rechazaban, e invirtiendo en Peloton mientras docenas de VCs decían "no, gracias."
En cada caso, la apuesta no era por el objeto en sí, sino por el comportamiento que habilitaba. En palabras de Callaghan: "No se trata de la bicicleta." Peloton funcionó porque creó una comunidad y transformó cómo las personas se relacionan con el fitness. El dispositivo era secundario; el cambio conductual era lo fundamental.
Este enfoque diferencia a True de otros fondos que sucumben a la presión del capital masivo. Mientras startups de IA recaudan cientos de millones desde el inicio, True mantiene su disciplina, realizando inversiones semilla de $3 a $6 millones por una participación del 15% al 20%.
### Sandbar: el anillo que captura pensamientos
La más reciente manifestación de esta filosofía es Sandbar, un anillo activado por voz que actúa como "compañero de pensamiento." Su función única: capturar y organizar ideas mediante notas de audio. No compete con wearables de salud ni intenta ser otro dispositivo multifuncional fallido.
"Hace una cosa realmente bien," explica Callaghan. "Esa cosa es una necesidad fundamental que hoy la tecnología no cubre adecuadamente."
Los fundadores, Mina Fahmi y Kirak Hong (quienes trabajaron previamente en interfaces neurales en CTRL-Labs, adquirida por Meta en 2019), comprendieron algo crucial: el éxito no está en empacar más funciones, sino en habilitar nuevos comportamientos con elegancia minimalista.
### La oportunidad real está en las aplicaciones, no en la infraestructura
Callaghan reconoce que la IA es la ola computacional más poderosa que hemos presenciado. OpenAI podría valer pronto un billón de dólares. Sin embargo, también ve señales de advertencia: los acuerdos de financiación circular que sostienen a los hyperscalers proyectan $5 billones en CapEx para centros de datos.
"Estamos en una fase intensiva en capital, y eso es preocupante," advierte. La verdadera creación de valor no estará en la capa de infraestructura, sino en la capa de aplicaciones, donde nuevas interfaces permitirán comportamientos completamente inexplorados.
### La inversión correcta debe asustar
La filosofía central de True suena casi romántica en un ecosistema de mega-rondas: "Debe dar miedo. Debe sentirse solitario. Te llamarán loco. Debe ser borroso y ambiguo. Pero debes estar con un equipo en el que realmente creas."
Cinco o diez años después, sabrás si acertaste. Considerando que True apostó por Fitbit, Ring y Peloton cuando otros pasaban —tecnologías que hoy son obvias—, su intuición sobre el fin del smartphone merece atención. Las tendencias del mercado ya están confirmando su tesis: se ha muerto la dependencia absoluta en pantallas de bolsillo. Lo que viene es más fragmentado, más natural, más centrado en cómo queremos realmente interactuar con la inteligencia.
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## Las interfaces alternativas se ha muerto la era del teléfono: hacia dónde va el capital de riesgo
En los próximos cinco a diez años, la forma en que interactuamos con la tecnología móvil será radicalmente diferente. Esta no es la especulación de un futurólogo, sino la convicción de Jon Callaghan, cofundador de True Ventures, quien respalda esta tesis con dos décadas de decisiones de inversión acertadas que han generado 63 salidas rentables y siete IPOs.
### Por qué los smartphones están en declive
Callaghan argumenta que el iPhone y dispositivos similares son interfaces fundamentalmente ineficientes entre humanos e inteligencia artificial. El acto de sacar el teléfono, escribir mensajes, revisar correos —todo esto consume tiempo y fragmenta la atención de forma innecesaria. Es una tecnología propensa a errores, diseñada para tareas que requieren múltiples pasos cuando podrían simplificarse.
Los números respaldan esta intuición. El mercado de smartphones crece apenas un 2% anual, prácticamente saturado. Mientras tanto, los wearables —anillos inteligentes, relojes, dispositivos de voz— expanden a tasas de dos dígitos. Algo está cambiando en los patrones de consumo tecnológico, y True Ventures ya lo ha notado.
### La filosofía de apostar por comportamientos, no gadgets
True no busca inversionistas que sigan modas. Durante dos décadas, la firma ha navegado contramarcha respecto al resto del capital de riesgo, apostando por Fitbit cuando los wearables parecían secundarios, resaldando a Ring cuando hasta los jueces de "Shark Tank" lo rechazaban, e invirtiendo en Peloton mientras docenas de VCs decían "no, gracias."
En cada caso, la apuesta no era por el objeto en sí, sino por el comportamiento que habilitaba. En palabras de Callaghan: "No se trata de la bicicleta." Peloton funcionó porque creó una comunidad y transformó cómo las personas se relacionan con el fitness. El dispositivo era secundario; el cambio conductual era lo fundamental.
Este enfoque diferencia a True de otros fondos que sucumben a la presión del capital masivo. Mientras startups de IA recaudan cientos de millones desde el inicio, True mantiene su disciplina, realizando inversiones semilla de $3 a $6 millones por una participación del 15% al 20%.
### Sandbar: el anillo que captura pensamientos
La más reciente manifestación de esta filosofía es Sandbar, un anillo activado por voz que actúa como "compañero de pensamiento." Su función única: capturar y organizar ideas mediante notas de audio. No compete con wearables de salud ni intenta ser otro dispositivo multifuncional fallido.
"Hace una cosa realmente bien," explica Callaghan. "Esa cosa es una necesidad fundamental que hoy la tecnología no cubre adecuadamente."
Los fundadores, Mina Fahmi y Kirak Hong (quienes trabajaron previamente en interfaces neurales en CTRL-Labs, adquirida por Meta en 2019), comprendieron algo crucial: el éxito no está en empacar más funciones, sino en habilitar nuevos comportamientos con elegancia minimalista.
### La oportunidad real está en las aplicaciones, no en la infraestructura
Callaghan reconoce que la IA es la ola computacional más poderosa que hemos presenciado. OpenAI podría valer pronto un billón de dólares. Sin embargo, también ve señales de advertencia: los acuerdos de financiación circular que sostienen a los hyperscalers proyectan $5 billones en CapEx para centros de datos.
"Estamos en una fase intensiva en capital, y eso es preocupante," advierte. La verdadera creación de valor no estará en la capa de infraestructura, sino en la capa de aplicaciones, donde nuevas interfaces permitirán comportamientos completamente inexplorados.
### La inversión correcta debe asustar
La filosofía central de True suena casi romántica en un ecosistema de mega-rondas: "Debe dar miedo. Debe sentirse solitario. Te llamarán loco. Debe ser borroso y ambiguo. Pero debes estar con un equipo en el que realmente creas."
Cinco o diez años después, sabrás si acertaste. Considerando que True apostó por Fitbit, Ring y Peloton cuando otros pasaban —tecnologías que hoy son obvias—, su intuición sobre el fin del smartphone merece atención. Las tendencias del mercado ya están confirmando su tesis: se ha muerto la dependencia absoluta en pantallas de bolsillo. Lo que viene es más fragmentado, más natural, más centrado en cómo queremos realmente interactuar con la inteligencia.