El mercado de bonos de criptomonedas empresariales acaba de atravesar una semana marcada por la contradicción entre ambición y realidad. Dos gigantes — Strategy (antes MicroStrategy) y BitMine, las mayores empresas de bonos centradas en Bitcoin y Ethereum — continúan acumulando activos digitales a escala colosal. Sin embargo, estas transacciones no son signos de fortaleza, sino pasos hacia un camino lleno de riesgos.
El 8 de diciembre, Strategy anunció la compra de 10.624 BTC por un valor de 962,7 millones de dólares, la mayor inversión semanal desde julio. Al redactar este artículo, Bitcoin se cotiza en $91.84K con un aumento de 24 horas de +1.21%. Esta operación se realiza en un contexto en el que las acciones de MSTR de la compañía han perdido un 51% de su valor respecto al año anterior, cotizando actualmente a $178,99. De manera similar, BitMine ha añadido 138.452 ETH a sus activos, mientras que Ethereum se valora en $3.15K con un incremento de 24 horas de +1.85%.
La fractura del “error de dinero infinito”
Contrario a la percepción común, estas compras no reflejan confianza por parte de los líderes. Más bien, son síntomas del colapso de un mecanismo financiero que alguna vez generó prosperidad para estas empresas.
El modelo económico de Strategy se basa en un ciclo de retroalimentación: emitir acciones por un valor superior al valor real de los activos (prima), usar estos fondos para comprar Bitcoin a precios de mercado, elevando así el valor de cada acción. Este esquema solo funciona cuando el mercado está dispuesto a pagar una prima adicional por acceder a las criptomonedas a través de acciones corporativas. La prima NAV de Strategy actualmente ronda 1,15 veces, mientras que la de BitMine es de 1,17 veces — una caída significativa respecto a etapas anteriores.
Hasta ahora, Strategy posee 660.624 BTC (más del 3% de la oferta total), valorados en aproximadamente 60 mil millones de dólares. Sin embargo, el mecanismo que financia esta expansión enfrenta amenazas estructurales. Bitcoin se negoció en $126.000 en octubre, pero ahora oscila entre $90.000 y $95.000, rompiendo el impulso que generaba la demanda de acciones.
La cercanía al punto de equilibrio
El riesgo para Strategy ya no es solo teórico, sino completamente mecánico. Si el coeficiente de prima (mNAV) cae por debajo de 1,0, la emisión de acciones se convertirá en una dilución en lugar de crear valor. La dirección de la compañía ha reconocido este riesgo y ha declarado que “venderá Bitcoin” si la prima cae a niveles iguales.
Esto generaría un ciclo de desesperación: vender activos para reducir el precio de BTC, lo que disminuiría la valoración de las acciones MSTR, obligando a vender aún más. Para prevenirlo, Strategy ha recaudado 1,44 mil millones de dólares en efectivo para crear una “pista de despegue operacional” hasta 2026. El CEO Phong Le afirmó que esto es necesario para “eliminar el FUD”, pero las matemáticas del modelo muestran que el camino se estrecha cada vez más.
BitMine opta por otro camino
Mientras Strategy se defiende, BitMine cambia de estrategia: pasa de almacenar valor a generar rendimiento. La compañía actualmente posee 3,86 millones de ETH (alrededor del 3,2% de la circulación), y acelera sus compras para alcanzar el “umbral del 5% de participación”.
La estrategia de BitMine se basa en el staking de Ethereum, una tecnología que permite generar ingresos pasivos a partir de la tenencia de activos. La compañía prevé desplegar validadores en 2026 para generar más de 100.000 ETH en rendimiento anual. El presidente Tom Lee vincula esto con la tendencia de tokenización en Wall Street, estimando que los activos totales podrían acercarse a “casi un cuatrillón de dólares”.
Sin embargo, el rendimiento de los validadores no se materializará hasta 2026. Además, Ethereum suele ser menos eficiente que Bitcoin en períodos de mercado tensos. La estrategia de BitMine no solo depende de la fortaleza del precio de Ethereum, sino también de la aceptación de las instituciones hacia la tokenización.
La commoditización elimina la ventaja del mecanismo
El mayor desafío, además del precio, radica en la aparición de los ETF spot. En 2024, los ETF de Bitcoin spot han aportado valor temporal a las empresas DAT (Digital Asset Treasury), ya que ofrecen acceso directo. Sin embargo, cuando los activos gestionados cayeron desde un máximo de 165 mil millones de dólares hasta 111,8 mil millones, y luego se recuperaron a 122 mil millones, el mercado aprendió una lección: no es necesario pagar una prima por las acciones corporativas.
Vanguard, una plataforma de corretaje gigante, acaba de retirar su postura anti-cripto y abrirá su sistema a ETF de cripto de terceros. Esto aplanará la estructura del mercado y eliminará la brecha de distribución que justificaba pagar más. El resultado: en el último mes no se crearon nuevos DAT, y las primeras señales de disolución de bonos de criptomonedas comienzan a aparecer en empresas más pequeñas.
Lo que queda son solo empresas lo suficientemente grandes para sobrevivir, pero ahora deben diferenciarse mediante un rendimiento superior, no solo por el acceso.
¿Qué decidirá el futuro?
El futuro de Strategy y BitMine depende de tres factores. Primero: la recuperación de la demanda de cripto en 2026 podría restablecer la prima. Segundo: la prima NAV debe mantenerse por encima de 1,0 para evitar un ciclo de desesperación. Tercero: el flujo de capital proveniente de la tokenización y el staking debe materializarse como se prevé.
Hasta entonces, sus compras no son signos de fortaleza, sino certificados de perseverancia en un entorno lleno de incertidumbre. Ambas empresas esperan una recuperación, pero las matemáticas del sistema solo permiten una ventana de tiempo limitada para demostrar que esta desesperación no es un error.
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Cuando el mecanismo de "dinero infinito" colapse: Strategy y BitMine caen en una situación desesperada
El mercado de bonos de criptomonedas empresariales acaba de atravesar una semana marcada por la contradicción entre ambición y realidad. Dos gigantes — Strategy (antes MicroStrategy) y BitMine, las mayores empresas de bonos centradas en Bitcoin y Ethereum — continúan acumulando activos digitales a escala colosal. Sin embargo, estas transacciones no son signos de fortaleza, sino pasos hacia un camino lleno de riesgos.
El 8 de diciembre, Strategy anunció la compra de 10.624 BTC por un valor de 962,7 millones de dólares, la mayor inversión semanal desde julio. Al redactar este artículo, Bitcoin se cotiza en $91.84K con un aumento de 24 horas de +1.21%. Esta operación se realiza en un contexto en el que las acciones de MSTR de la compañía han perdido un 51% de su valor respecto al año anterior, cotizando actualmente a $178,99. De manera similar, BitMine ha añadido 138.452 ETH a sus activos, mientras que Ethereum se valora en $3.15K con un incremento de 24 horas de +1.85%.
La fractura del “error de dinero infinito”
Contrario a la percepción común, estas compras no reflejan confianza por parte de los líderes. Más bien, son síntomas del colapso de un mecanismo financiero que alguna vez generó prosperidad para estas empresas.
El modelo económico de Strategy se basa en un ciclo de retroalimentación: emitir acciones por un valor superior al valor real de los activos (prima), usar estos fondos para comprar Bitcoin a precios de mercado, elevando así el valor de cada acción. Este esquema solo funciona cuando el mercado está dispuesto a pagar una prima adicional por acceder a las criptomonedas a través de acciones corporativas. La prima NAV de Strategy actualmente ronda 1,15 veces, mientras que la de BitMine es de 1,17 veces — una caída significativa respecto a etapas anteriores.
Hasta ahora, Strategy posee 660.624 BTC (más del 3% de la oferta total), valorados en aproximadamente 60 mil millones de dólares. Sin embargo, el mecanismo que financia esta expansión enfrenta amenazas estructurales. Bitcoin se negoció en $126.000 en octubre, pero ahora oscila entre $90.000 y $95.000, rompiendo el impulso que generaba la demanda de acciones.
La cercanía al punto de equilibrio
El riesgo para Strategy ya no es solo teórico, sino completamente mecánico. Si el coeficiente de prima (mNAV) cae por debajo de 1,0, la emisión de acciones se convertirá en una dilución en lugar de crear valor. La dirección de la compañía ha reconocido este riesgo y ha declarado que “venderá Bitcoin” si la prima cae a niveles iguales.
Esto generaría un ciclo de desesperación: vender activos para reducir el precio de BTC, lo que disminuiría la valoración de las acciones MSTR, obligando a vender aún más. Para prevenirlo, Strategy ha recaudado 1,44 mil millones de dólares en efectivo para crear una “pista de despegue operacional” hasta 2026. El CEO Phong Le afirmó que esto es necesario para “eliminar el FUD”, pero las matemáticas del modelo muestran que el camino se estrecha cada vez más.
BitMine opta por otro camino
Mientras Strategy se defiende, BitMine cambia de estrategia: pasa de almacenar valor a generar rendimiento. La compañía actualmente posee 3,86 millones de ETH (alrededor del 3,2% de la circulación), y acelera sus compras para alcanzar el “umbral del 5% de participación”.
La estrategia de BitMine se basa en el staking de Ethereum, una tecnología que permite generar ingresos pasivos a partir de la tenencia de activos. La compañía prevé desplegar validadores en 2026 para generar más de 100.000 ETH en rendimiento anual. El presidente Tom Lee vincula esto con la tendencia de tokenización en Wall Street, estimando que los activos totales podrían acercarse a “casi un cuatrillón de dólares”.
Sin embargo, el rendimiento de los validadores no se materializará hasta 2026. Además, Ethereum suele ser menos eficiente que Bitcoin en períodos de mercado tensos. La estrategia de BitMine no solo depende de la fortaleza del precio de Ethereum, sino también de la aceptación de las instituciones hacia la tokenización.
La commoditización elimina la ventaja del mecanismo
El mayor desafío, además del precio, radica en la aparición de los ETF spot. En 2024, los ETF de Bitcoin spot han aportado valor temporal a las empresas DAT (Digital Asset Treasury), ya que ofrecen acceso directo. Sin embargo, cuando los activos gestionados cayeron desde un máximo de 165 mil millones de dólares hasta 111,8 mil millones, y luego se recuperaron a 122 mil millones, el mercado aprendió una lección: no es necesario pagar una prima por las acciones corporativas.
Vanguard, una plataforma de corretaje gigante, acaba de retirar su postura anti-cripto y abrirá su sistema a ETF de cripto de terceros. Esto aplanará la estructura del mercado y eliminará la brecha de distribución que justificaba pagar más. El resultado: en el último mes no se crearon nuevos DAT, y las primeras señales de disolución de bonos de criptomonedas comienzan a aparecer en empresas más pequeñas.
Lo que queda son solo empresas lo suficientemente grandes para sobrevivir, pero ahora deben diferenciarse mediante un rendimiento superior, no solo por el acceso.
¿Qué decidirá el futuro?
El futuro de Strategy y BitMine depende de tres factores. Primero: la recuperación de la demanda de cripto en 2026 podría restablecer la prima. Segundo: la prima NAV debe mantenerse por encima de 1,0 para evitar un ciclo de desesperación. Tercero: el flujo de capital proveniente de la tokenización y el staking debe materializarse como se prevé.
Hasta entonces, sus compras no son signos de fortaleza, sino certificados de perseverancia en un entorno lleno de incertidumbre. Ambas empresas esperan una recuperación, pero las matemáticas del sistema solo permiten una ventana de tiempo limitada para demostrar que esta desesperación no es un error.