La mayor compañía de gestión de activos del mundo, con más de 11 trillones de dólares estadounidenses, no solo invierte en Bitcoin—ha transformado toda la industria financiera. Esta transformación comenzó con una recomendación sencilla y se convirtió en una transferencia organizada de billones de dólares a activos digitales.
El Impulso Sin Igual: Flujos hacia ETF incluso con la caída del precio
En un fenómeno de mercado poco común, el ETF de Bitcoin de BlackRock (IBIT) recibió la sexta mayor entrada de capital en 2025 a pesar de que el rendimiento fue de -9.6%. Este patrón inusual—donde todos los demás fondos top 25 obtuvieron ganancias, pero solo IBIT tuvo retornos negativos—demuestra la determinación de los inversores.
La explicación de este comportamiento es sencilla: las instituciones invierten no para obtener ganancias rápidas, sino para posicionarse a largo plazo. Mientras Bitcoin oscila en $91.84K con un movimiento del +1.21% en 24 horas, la suscripción neta en IBIT obtiene Bitcoin directamente del mercado usando efectivo—una señal de demanda spot pura que los traders no pueden ignorar.
El Cambio Silencioso: De acceso a infraestructura central
En mayo de 2025, BlackRock recomendó una asignación del 2% del portafolio a Bitcoin. En solo siete meses, esta postura se ha convertido en algo mucho más significativo. El cambio no solo es de palabras—está respaldado por acciones concretas.
El iShares Bitcoin Trust de BlackRock ha alcanzado 72 mil millones de dólares estadounidenses en activos bajo gestión, y en octubre de 2025, las participaciones totales en ETFs de Bitcoin superaron los 100 mil millones de dólares. Para contextualizar, esto equivale a más de la mitad de todos los ETFs de oro globales combinados—esto no es solo adopción, es desplazamiento.
La discrepancia entre analistas se basa en la teoría del “espejo macro”: a medida que crece el déficit fiscal de EE. UU. y se acentúa el desequilibrio de la deuda global, los inversores sofisticados necesitan activos sin correlación con el sistema bancario tradicional. Bitcoin es la respuesta.
De “Oro Digital” a “Impulsor de Retorno Ajustado al Riesgo”
La posición también ha evolucionado. Bitcoin ya no se considera solo una “especulación”—se ha clasificado como clase de activo principal en igualdad de condiciones con los Bonos del Tesoro de EE. UU. y las acciones de las Siete Grandes Tecnológicas. La diferencia la dio Jean Boivin, jefe del BlackRock Investment Institute: Bitcoin tiene potencial como herramienta de diversificación y como impulsor único de riesgo-retorno.
La industria financiera tradicional está cada vez más aceptando esta visión. El capital institucional no se detiene—las tesorerías corporativas añadieron 245,000 bitcoins solo en la primera mitad de 2025, mientras que las participaciones combinadas institucionales y en ETFs alcanzan ya entre el 6% y el 8% del suministro total de Bitcoin.
El Intercambio de Colateral: Cambio en el mecanismo de confianza
El aspecto verdaderamente revolucionario no es visible en la superficie. Lo que hace BlackRock es un “intercambio de colateral”—cambiar la confianza de la “crédito gubernamental” a la “prueba matemática de escasez”. El ETF de Bitcoin no es solo un producto de inversión; es una preparación para un posible reset del sistema de deuda global.
Según Robbie Mitchnick, jefe de activos digitales en BlackRock, la futura aplicación de Bitcoin para pagos cotidianos tiene un “potencial de valor de opción fuera del dinero”—lo que significa que los casos de uso potenciales van mucho más allá de las aplicaciones actuales.
La implicación es grande: en el futuro, la moneda de reserva no será solo el dólar, sino también Bitcoin. La diferencia radica en la certeza matemática frente a un decreto gubernamental.
La próxima fase: Generación de rendimiento y tokenización
La discusión en el mercado ha cambiado de “¿Por qué mantener Bitcoin?” a “¿Cómo optimizar las posiciones en Bitcoin?”. BlackRock está listo para lanzar un ETF de ingresos premium usando una estrategia de opciones de compra cubiertas—esta innovación cambiará por completo el panorama.
Al mismo tiempo, Nasdaq impulsa para aumentar los límites de futuros de fondos de Bitcoin, señalando que el mercado “ha perdido las ruedas de entrenamiento”. La criptomoneda está en el umbral de convertirse en una clase de activo institucional verdadera, con derivados sofisticados y productos estructurados.
Los experimentos de tokenización en blockchain de BlackRock—incluyendo la cotización de fondos en Ethereum—abren un modelo híbrido donde los inversores pueden elegir entre infraestructura tradicional y blockchain. Esta innovación acelerará aún más la curva de adopción.
El desafío de la espera: Descentralización versus integración
Esta transformación tiene una paradoja: mientras Bitcoin alcanza la cima de las finanzas institucionales, la mayor preocupación es la posible dilución del principio de descentralización. La discrepancia de los puristas es legítima—si el poder de Bitcoin se traslada de los holders individuales a los custodios institucionales, ¿realmente cambian las dinámicas?
Los datos ofrecen más insights: la entrada combinada en ETFs de Bitcoin en 2025 podría llegar a 120 mil millones de dólares estadounidenses, y posiblemente triplicar en 2026 si los principales gestores de patrimonio asignan solo un 1%. La aritmética de la adopción institucional es simple: la escala importa.
La discrepancia para los holders a largo plazo también se ha fortalecido. La innovación de BlackRock ha abierto un camino para que los primeros propietarios de Bitcoin puedan “poner en ETF” sus holdings sin que sea una venta técnica—sin disparar impuestos, con la posibilidad de usarlo como colateral, y la prueba de propiedad en cadena permanece intacta.
La visión global: De moneda digital a moneda fuerte
Bitcoin ya no es solo una moneda digital o un activo especulativo. Esta transformación implica su evolución hacia una moneda fuerte principal de Wall Street y, potencialmente, del sistema financiero global.
Su importancia histórica no debe pasarse por alto: el sistema de colaterales del mundo está cambiando gradualmente de fiat puro a escasez matemática. Con la adopción de El Salvador como moneda de curso legal, la investigación de ciertos bancos centrales sobre reservas digitales, y el uso de criptomonedas por naciones sancionadas para evitar el sistema del dólar—el impulso es real.
La diferencia fundamental de esta transformación es que el sistema financiero busca un ancla que vaya más allá de un decreto político. La certeza matemática de la oferta de Bitcoin ofrece este ancla de una forma que ningún crédito gubernamental puede proporcionar.
El próximo capítulo de la evolución financiera no solo trata de asignación de inversiones—se trata de la reconstrucción del mecanismo de confianza mismo.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Cómo BlackRock ha transformado Bitcoin: De "¿Por qué?" a "¿Cómo optimizar?"
La mayor compañía de gestión de activos del mundo, con más de 11 trillones de dólares estadounidenses, no solo invierte en Bitcoin—ha transformado toda la industria financiera. Esta transformación comenzó con una recomendación sencilla y se convirtió en una transferencia organizada de billones de dólares a activos digitales.
El Impulso Sin Igual: Flujos hacia ETF incluso con la caída del precio
En un fenómeno de mercado poco común, el ETF de Bitcoin de BlackRock (IBIT) recibió la sexta mayor entrada de capital en 2025 a pesar de que el rendimiento fue de -9.6%. Este patrón inusual—donde todos los demás fondos top 25 obtuvieron ganancias, pero solo IBIT tuvo retornos negativos—demuestra la determinación de los inversores.
La explicación de este comportamiento es sencilla: las instituciones invierten no para obtener ganancias rápidas, sino para posicionarse a largo plazo. Mientras Bitcoin oscila en $91.84K con un movimiento del +1.21% en 24 horas, la suscripción neta en IBIT obtiene Bitcoin directamente del mercado usando efectivo—una señal de demanda spot pura que los traders no pueden ignorar.
El Cambio Silencioso: De acceso a infraestructura central
En mayo de 2025, BlackRock recomendó una asignación del 2% del portafolio a Bitcoin. En solo siete meses, esta postura se ha convertido en algo mucho más significativo. El cambio no solo es de palabras—está respaldado por acciones concretas.
El iShares Bitcoin Trust de BlackRock ha alcanzado 72 mil millones de dólares estadounidenses en activos bajo gestión, y en octubre de 2025, las participaciones totales en ETFs de Bitcoin superaron los 100 mil millones de dólares. Para contextualizar, esto equivale a más de la mitad de todos los ETFs de oro globales combinados—esto no es solo adopción, es desplazamiento.
La discrepancia entre analistas se basa en la teoría del “espejo macro”: a medida que crece el déficit fiscal de EE. UU. y se acentúa el desequilibrio de la deuda global, los inversores sofisticados necesitan activos sin correlación con el sistema bancario tradicional. Bitcoin es la respuesta.
De “Oro Digital” a “Impulsor de Retorno Ajustado al Riesgo”
La posición también ha evolucionado. Bitcoin ya no se considera solo una “especulación”—se ha clasificado como clase de activo principal en igualdad de condiciones con los Bonos del Tesoro de EE. UU. y las acciones de las Siete Grandes Tecnológicas. La diferencia la dio Jean Boivin, jefe del BlackRock Investment Institute: Bitcoin tiene potencial como herramienta de diversificación y como impulsor único de riesgo-retorno.
La industria financiera tradicional está cada vez más aceptando esta visión. El capital institucional no se detiene—las tesorerías corporativas añadieron 245,000 bitcoins solo en la primera mitad de 2025, mientras que las participaciones combinadas institucionales y en ETFs alcanzan ya entre el 6% y el 8% del suministro total de Bitcoin.
El Intercambio de Colateral: Cambio en el mecanismo de confianza
El aspecto verdaderamente revolucionario no es visible en la superficie. Lo que hace BlackRock es un “intercambio de colateral”—cambiar la confianza de la “crédito gubernamental” a la “prueba matemática de escasez”. El ETF de Bitcoin no es solo un producto de inversión; es una preparación para un posible reset del sistema de deuda global.
Según Robbie Mitchnick, jefe de activos digitales en BlackRock, la futura aplicación de Bitcoin para pagos cotidianos tiene un “potencial de valor de opción fuera del dinero”—lo que significa que los casos de uso potenciales van mucho más allá de las aplicaciones actuales.
La implicación es grande: en el futuro, la moneda de reserva no será solo el dólar, sino también Bitcoin. La diferencia radica en la certeza matemática frente a un decreto gubernamental.
La próxima fase: Generación de rendimiento y tokenización
La discusión en el mercado ha cambiado de “¿Por qué mantener Bitcoin?” a “¿Cómo optimizar las posiciones en Bitcoin?”. BlackRock está listo para lanzar un ETF de ingresos premium usando una estrategia de opciones de compra cubiertas—esta innovación cambiará por completo el panorama.
Al mismo tiempo, Nasdaq impulsa para aumentar los límites de futuros de fondos de Bitcoin, señalando que el mercado “ha perdido las ruedas de entrenamiento”. La criptomoneda está en el umbral de convertirse en una clase de activo institucional verdadera, con derivados sofisticados y productos estructurados.
Los experimentos de tokenización en blockchain de BlackRock—incluyendo la cotización de fondos en Ethereum—abren un modelo híbrido donde los inversores pueden elegir entre infraestructura tradicional y blockchain. Esta innovación acelerará aún más la curva de adopción.
El desafío de la espera: Descentralización versus integración
Esta transformación tiene una paradoja: mientras Bitcoin alcanza la cima de las finanzas institucionales, la mayor preocupación es la posible dilución del principio de descentralización. La discrepancia de los puristas es legítima—si el poder de Bitcoin se traslada de los holders individuales a los custodios institucionales, ¿realmente cambian las dinámicas?
Los datos ofrecen más insights: la entrada combinada en ETFs de Bitcoin en 2025 podría llegar a 120 mil millones de dólares estadounidenses, y posiblemente triplicar en 2026 si los principales gestores de patrimonio asignan solo un 1%. La aritmética de la adopción institucional es simple: la escala importa.
La discrepancia para los holders a largo plazo también se ha fortalecido. La innovación de BlackRock ha abierto un camino para que los primeros propietarios de Bitcoin puedan “poner en ETF” sus holdings sin que sea una venta técnica—sin disparar impuestos, con la posibilidad de usarlo como colateral, y la prueba de propiedad en cadena permanece intacta.
La visión global: De moneda digital a moneda fuerte
Bitcoin ya no es solo una moneda digital o un activo especulativo. Esta transformación implica su evolución hacia una moneda fuerte principal de Wall Street y, potencialmente, del sistema financiero global.
Su importancia histórica no debe pasarse por alto: el sistema de colaterales del mundo está cambiando gradualmente de fiat puro a escasez matemática. Con la adopción de El Salvador como moneda de curso legal, la investigación de ciertos bancos centrales sobre reservas digitales, y el uso de criptomonedas por naciones sancionadas para evitar el sistema del dólar—el impulso es real.
La diferencia fundamental de esta transformación es que el sistema financiero busca un ancla que vaya más allá de un decreto político. La certeza matemática de la oferta de Bitcoin ofrece este ancla de una forma que ningún crédito gubernamental puede proporcionar.
El próximo capítulo de la evolución financiera no solo trata de asignación de inversiones—se trata de la reconstrucción del mecanismo de confianza mismo.