La postura de política de la Reserva Federal sufrió un cambio dramático tras las recientes comunicaciones del presidente del Fed de Nueva York, Williams. Lo que comenzó como incertidumbre entre los funcionarios respecto a los movimientos de las tasas de interés se transformó en una expectativa clara del mercado de un ciclo de flexibilización inminente. El catalizador fue cuando Williams abiertamente apoyó un recorte de tasas, señalando que el ajuste de la política monetaria sigue siendo factible en el corto plazo.
El cambio en el sentimiento fue notablemente rápido. En pocas horas, la probabilidad de recorte de tasas aumentó del aproximadamente 40% a más del 70%, reflejando cómo reaccionan significativamente los mercados a las señales de los altos funcionarios del Fed. Esta aceleración repentina en las expectativas resalta la influencia desproporcionada de los principales banqueros centrales en la configuración del comportamiento del mercado financiero.
Indicadores económicos respaldan la posibilidad de flexibilización
El deterioro del mercado laboral proporciona la base económica para considerar un recorte de tasas. La tasa de desempleo de septiembre, que subió al 4.4%—su nivel más alto en casi cuatro años—presenta una justificación tangible para el ajuste de política. Varios economistas destacados resaltaron esta debilidad como un factor crítico.
El economista jefe de Wells Fargo, Tom Porcelli, caracterizó el deterioro del mercado laboral como motivos suficientes para que la Reserva Federal persiga recortes de tasas. Complementando esta evaluación, el economista jefe de EE. UU. de Deutsche Bank, Matthew Luzzetti, describió la situación del empleo como aún en un estado “precario”, subrayando la fragilidad evidente en los datos recientes.
El efecto Williams y la alineación institucional
Los comentarios explícitos de Williams funcionaron como un punto de inflexión en el discurso de política. Según el economista senior de Vanguard, Josh Hirt, la reevaluación del mercado dependió directamente de las declaraciones del viernes de Williams y de su postura clara a favor de la flexibilización monetaria. Williams, ampliamente reconocido como un colaborador cercano del presidente del Fed, Powell, afirmó que “existe margen para más ajustes en las tasas de interés en el corto plazo”, un lenguaje que resonó en los mercados financieros.
Hirt enfatizó además que la postura de Williams revela una convergencia poderosa entre los tres tomadores de decisiones más influyentes del Fed: el presidente Powell, Williams y el gobernador Waller, quienes ahora apoyan abiertamente una nueva fase de flexibilización. Esta alineación crea lo que Hirt describió como “una coalición notablemente dominante y difícil de desafiar”.
Reunión de diciembre y implicaciones de política
Krishna Guha, jefe de estrategia de política global y de bancos centrales de Evercore ISI, interpretó el lenguaje de “corto plazo” como una referencia explícita a la reunión de diciembre. En su análisis, las señales transmitidas por los tres principales funcionarios del Fed llevan a una aprobación casi segura por parte de la oficina del presidente, estableciendo una probabilidad excepcionalmente alta de acción coordinada.
Sin embargo, persisten voces disidentes. La presidenta del Fed de Boston, Collins, y el presidente del Fed de Dallas, Logan, han indicado reservas respecto a futuros recortes, sugiriendo que no todos los funcionarios respaldan el consenso emergente.
Orientación futura y monitoreo económico
La ex presidenta del Fed de Cleveland, Mester, especuló que Powell podría usar la conferencia de prensa de diciembre para enmarcar este recorte de tasas como una “medida de seguro”, posicionándola como precautoria en lugar de reactiva, mientras señala la intención del Fed de observar cuidadosamente el desempeño económico posterior antes de realizar movimientos adicionales.
Un factor que complica la situación: el cierre del gobierno impedirá al Fed acceder a datos recientes de empleo e inflación antes de la decisión de diciembre, lo que podría limitar la profundidad de la evaluación económica disponible para los responsables de la política durante sus deliberaciones.
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El liderazgo del Banco Central aboga abiertamente por recortes de tasas, y el mercado estima una probabilidad de recorte superior al 70%
La postura de política de la Reserva Federal sufrió un cambio dramático tras las recientes comunicaciones del presidente del Fed de Nueva York, Williams. Lo que comenzó como incertidumbre entre los funcionarios respecto a los movimientos de las tasas de interés se transformó en una expectativa clara del mercado de un ciclo de flexibilización inminente. El catalizador fue cuando Williams abiertamente apoyó un recorte de tasas, señalando que el ajuste de la política monetaria sigue siendo factible en el corto plazo.
El cambio en el sentimiento fue notablemente rápido. En pocas horas, la probabilidad de recorte de tasas aumentó del aproximadamente 40% a más del 70%, reflejando cómo reaccionan significativamente los mercados a las señales de los altos funcionarios del Fed. Esta aceleración repentina en las expectativas resalta la influencia desproporcionada de los principales banqueros centrales en la configuración del comportamiento del mercado financiero.
Indicadores económicos respaldan la posibilidad de flexibilización
El deterioro del mercado laboral proporciona la base económica para considerar un recorte de tasas. La tasa de desempleo de septiembre, que subió al 4.4%—su nivel más alto en casi cuatro años—presenta una justificación tangible para el ajuste de política. Varios economistas destacados resaltaron esta debilidad como un factor crítico.
El economista jefe de Wells Fargo, Tom Porcelli, caracterizó el deterioro del mercado laboral como motivos suficientes para que la Reserva Federal persiga recortes de tasas. Complementando esta evaluación, el economista jefe de EE. UU. de Deutsche Bank, Matthew Luzzetti, describió la situación del empleo como aún en un estado “precario”, subrayando la fragilidad evidente en los datos recientes.
El efecto Williams y la alineación institucional
Los comentarios explícitos de Williams funcionaron como un punto de inflexión en el discurso de política. Según el economista senior de Vanguard, Josh Hirt, la reevaluación del mercado dependió directamente de las declaraciones del viernes de Williams y de su postura clara a favor de la flexibilización monetaria. Williams, ampliamente reconocido como un colaborador cercano del presidente del Fed, Powell, afirmó que “existe margen para más ajustes en las tasas de interés en el corto plazo”, un lenguaje que resonó en los mercados financieros.
Hirt enfatizó además que la postura de Williams revela una convergencia poderosa entre los tres tomadores de decisiones más influyentes del Fed: el presidente Powell, Williams y el gobernador Waller, quienes ahora apoyan abiertamente una nueva fase de flexibilización. Esta alineación crea lo que Hirt describió como “una coalición notablemente dominante y difícil de desafiar”.
Reunión de diciembre y implicaciones de política
Krishna Guha, jefe de estrategia de política global y de bancos centrales de Evercore ISI, interpretó el lenguaje de “corto plazo” como una referencia explícita a la reunión de diciembre. En su análisis, las señales transmitidas por los tres principales funcionarios del Fed llevan a una aprobación casi segura por parte de la oficina del presidente, estableciendo una probabilidad excepcionalmente alta de acción coordinada.
Sin embargo, persisten voces disidentes. La presidenta del Fed de Boston, Collins, y el presidente del Fed de Dallas, Logan, han indicado reservas respecto a futuros recortes, sugiriendo que no todos los funcionarios respaldan el consenso emergente.
Orientación futura y monitoreo económico
La ex presidenta del Fed de Cleveland, Mester, especuló que Powell podría usar la conferencia de prensa de diciembre para enmarcar este recorte de tasas como una “medida de seguro”, posicionándola como precautoria en lugar de reactiva, mientras señala la intención del Fed de observar cuidadosamente el desempeño económico posterior antes de realizar movimientos adicionales.
Un factor que complica la situación: el cierre del gobierno impedirá al Fed acceder a datos recientes de empleo e inflación antes de la decisión de diciembre, lo que podría limitar la profundidad de la evaluación económica disponible para los responsables de la política durante sus deliberaciones.