Una contradicción notable ha surgido en la política del gobierno de EE. UU. respecto a Bitcoin, lo que ha provocado duras críticas por parte de los principales responsables políticos. La senadora Cynthia Lummis destacó recientemente una inconsistencia alarmante: mientras la orden ejecutiva presidencial designa las [Bitcoin] confiscadas como parte de las reservas estratégicas de la nación, las agencias federales continúan deshaciendo de estas participaciones mediante ventas directas.
La controversia se centra en un caso específico reportado por el periodista Frank Corva, que reveló que el Departamento de Justicia vendió Bitcoin obtenido previamente a través de un acuerdo de culpabilidad que involucraba a un desarrollador de Samourai Wallet. Esta transacción contradice directamente la intención declarada de la administración de construir y mantener una reserva estratégica de Bitcoin, una posición que ganó impulso a medida que las discusiones sobre los stockpiles nacionales de activos digitales se intensificaron a nivel global.
La preocupación de Lummis va más allá de esta única transacción. Su advertencia subraya una vulnerabilidad estratégica crítica: a medida que las principales economías internacionales persiguen activamente estrategias de acumulación de Bitcoin, la percepción de inconsistencia en la política de EE. UU. corre el riesgo de socavar la posición competitiva de la nación. Las declaraciones de la senadora sugieren que esto no se trata simplemente de una venta, sino de un desajuste más amplio entre los objetivos políticos declarados y su ejecución.
El momento de este debate es particularmente significativo dado que la valoración actual de Bitcoin ronda los $91.91K. Con el papel del activo en posibles reservas nacionales volviéndose cada vez más central en la estrategia económica geopolítica, los responsables políticos enfrentan una presión creciente para garantizar una acción coordinada y decisiva en lugar de operaciones fragmentadas del gobierno que trabajen en contra.
La implicación más amplia sigue siendo clara: si EE. UU. se compromete a tratar Bitcoin como un activo estratégico digno de estatus de reserva, entonces la liquidación sistemática por parte de agencias no coordinadas socava ese objetivo estratégico durante un período crítico de competencia global en activos digitales.
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Las ventas de Bitcoin generan debate sobre las reservas estratégicas de EE. UU. a medida que la competencia global se intensifica
Una contradicción notable ha surgido en la política del gobierno de EE. UU. respecto a Bitcoin, lo que ha provocado duras críticas por parte de los principales responsables políticos. La senadora Cynthia Lummis destacó recientemente una inconsistencia alarmante: mientras la orden ejecutiva presidencial designa las [Bitcoin] confiscadas como parte de las reservas estratégicas de la nación, las agencias federales continúan deshaciendo de estas participaciones mediante ventas directas.
La controversia se centra en un caso específico reportado por el periodista Frank Corva, que reveló que el Departamento de Justicia vendió Bitcoin obtenido previamente a través de un acuerdo de culpabilidad que involucraba a un desarrollador de Samourai Wallet. Esta transacción contradice directamente la intención declarada de la administración de construir y mantener una reserva estratégica de Bitcoin, una posición que ganó impulso a medida que las discusiones sobre los stockpiles nacionales de activos digitales se intensificaron a nivel global.
La preocupación de Lummis va más allá de esta única transacción. Su advertencia subraya una vulnerabilidad estratégica crítica: a medida que las principales economías internacionales persiguen activamente estrategias de acumulación de Bitcoin, la percepción de inconsistencia en la política de EE. UU. corre el riesgo de socavar la posición competitiva de la nación. Las declaraciones de la senadora sugieren que esto no se trata simplemente de una venta, sino de un desajuste más amplio entre los objetivos políticos declarados y su ejecución.
El momento de este debate es particularmente significativo dado que la valoración actual de Bitcoin ronda los $91.91K. Con el papel del activo en posibles reservas nacionales volviéndose cada vez más central en la estrategia económica geopolítica, los responsables políticos enfrentan una presión creciente para garantizar una acción coordinada y decisiva en lugar de operaciones fragmentadas del gobierno que trabajen en contra.
La implicación más amplia sigue siendo clara: si EE. UU. se compromete a tratar Bitcoin como un activo estratégico digno de estatus de reserva, entonces la liquidación sistemática por parte de agencias no coordinadas socava ese objetivo estratégico durante un período crítico de competencia global en activos digitales.