La dignidad es la deuda más costosa de los débiles.
Por mantener esa "autoimagen" que no existe, no solo rechazaste la oportunidad de aprender de los fuertes, sino que también consumiste una gran cantidad de energía emocional por ser excesivamente sensible. Esta enfermiza búsqueda de "ser respetado" es, en esencia, porque no tienes nada más. En la lucha de la realidad, poner la dignidad en primer plano demasiado pronto equivale a mostrar a tu oponente tu punto débil: solo con humillarte un poco, pueden manipular tus decisiones.
La dignidad sin respaldo de poder es como una campana colgada del cuello de una oveja. Aparte de atraer a los lobos, no sirve para nada.
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La dignidad es la deuda más costosa de los débiles.
Por mantener esa "autoimagen" que no existe, no solo rechazaste la oportunidad de aprender de los fuertes, sino que también consumiste una gran cantidad de energía emocional por ser excesivamente sensible. Esta enfermiza búsqueda de "ser respetado" es, en esencia, porque no tienes nada más. En la lucha de la realidad, poner la dignidad en primer plano demasiado pronto equivale a mostrar a tu oponente tu punto débil: solo con humillarte un poco, pueden manipular tus decisiones.
La dignidad sin respaldo de poder es como una campana colgada del cuello de una oveja. Aparte de atraer a los lobos, no sirve para nada.