La pugna global por el control de los activos digitales se intensifica mientras China avanza sin pausa en su estrategia de divisas digitales. Mientras los legisladores estadounidenses debaten si aplicar regulaciones restrictivas a las stablecoins, el yuan digital ya acumula 3.48 mil millones de transacciones desde su lanzamiento hasta noviembre de 2025, y está a punto de ofrecer rendimientos a partir de 2026.
Los números hablan claro
Lo más relevante no es solo la adopción del yuan digital, sino cómo el ecosistema de pagos digitales de China está transformando el comercio internacional. El proyecto mBridge, la iniciativa conjunta de bancos centrales para pagos transfronterizos, movió 55.34 mil millones de dólares en su operación más reciente, siendo particularmente notable que el 95.3% de estas transacciones se ejecutaron directamente en monedas digitales.
Para ponerlo en contexto: prácticamente todas las operaciones se resolvieron sin necesidad de intermediarios tradicionales. Esto no es un detalle menor. Representa una redistribución de poder en la infraestructura financiera global.
La encrucijada regulatoria
Ejecutivos de la industria, como Faryar Shirzad de Coinbase, han señalado a los legisladores que cada decisión restrictiva sobre stablecoins en territorio estadounidense corre el riesgo de acelerar la adopción de alternativas digitales controladas por otros actores geopolíticos.
La premisa es sencilla: si el mercado no tiene opciones locales confiables y reguladas, los flujos de capital y comercio terminarán buscando otras rutas. Y esas rutas ya están siendo pavimentadas por el yuan digital y sus aliados internacionales.
¿Qué está en juego?
La dominancia completa en activos digitales no se define solo por el volumen de transacciones, sino por quién controla la infraestructura que las facilita. China está construyendo esa infraestructura ahora, mientras que en EE.UU. la discusión aún gira en torno a cómo regularla sin quedar rezagado.
La ventana de oportunidad no permanece abierta indefinidamente. Las decisiones que se tomen en los próximos meses sobre regulación de stablecoins determinarán si Estados Unidos mantiene influencia en este nuevo orden financiero digital, o simplemente observa desde la periferia.
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La carrera por la dominancia completa: ¿Perderá EE.UU. el liderazgo en activos digitales?
La pugna global por el control de los activos digitales se intensifica mientras China avanza sin pausa en su estrategia de divisas digitales. Mientras los legisladores estadounidenses debaten si aplicar regulaciones restrictivas a las stablecoins, el yuan digital ya acumula 3.48 mil millones de transacciones desde su lanzamiento hasta noviembre de 2025, y está a punto de ofrecer rendimientos a partir de 2026.
Los números hablan claro
Lo más relevante no es solo la adopción del yuan digital, sino cómo el ecosistema de pagos digitales de China está transformando el comercio internacional. El proyecto mBridge, la iniciativa conjunta de bancos centrales para pagos transfronterizos, movió 55.34 mil millones de dólares en su operación más reciente, siendo particularmente notable que el 95.3% de estas transacciones se ejecutaron directamente en monedas digitales.
Para ponerlo en contexto: prácticamente todas las operaciones se resolvieron sin necesidad de intermediarios tradicionales. Esto no es un detalle menor. Representa una redistribución de poder en la infraestructura financiera global.
La encrucijada regulatoria
Ejecutivos de la industria, como Faryar Shirzad de Coinbase, han señalado a los legisladores que cada decisión restrictiva sobre stablecoins en territorio estadounidense corre el riesgo de acelerar la adopción de alternativas digitales controladas por otros actores geopolíticos.
La premisa es sencilla: si el mercado no tiene opciones locales confiables y reguladas, los flujos de capital y comercio terminarán buscando otras rutas. Y esas rutas ya están siendo pavimentadas por el yuan digital y sus aliados internacionales.
¿Qué está en juego?
La dominancia completa en activos digitales no se define solo por el volumen de transacciones, sino por quién controla la infraestructura que las facilita. China está construyendo esa infraestructura ahora, mientras que en EE.UU. la discusión aún gira en torno a cómo regularla sin quedar rezagado.
La ventana de oportunidad no permanece abierta indefinidamente. Las decisiones que se tomen en los próximos meses sobre regulación de stablecoins determinarán si Estados Unidos mantiene influencia en este nuevo orden financiero digital, o simplemente observa desde la periferia.