Una realidad sombría se está desarrollando para las generaciones más jóvenes. La ola de muertes impulsadas por la desesperación—suicidios, abuso de sustancias, alcoholismo—sigue en aumento. Añade la presión económica: los salarios no pueden mantenerse al ritmo de los costos de vida, ser propietario de una vivienda parece un sueño lejano, las tasas de natalidad están cayendo y la concentración de la riqueza ha alcanzado extremos. La hiperinflación erosionó el poder adquisitivo mientras las oportunidades se agotaban. No es de extrañar que la Generación Z se rindiera. No es pesimismo—es una respuesta racional a una baraja cargada. Cuando los fundamentos están rotos, desconectarse empieza a parecer el único movimiento disponible.
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tx_pending_forever
· hace19h
A decir verdad, esto es la verdadera situación actual... los precios de la vivienda, los precios de los bienes, las oportunidades de trabajo, todo nos aplasta, y todavía nos llaman pesimistas, qué risa
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SpeakWithHatOn
· hace19h
Dicen que somos pesimistas, nosotros decimos que eso es ver la realidad claramente
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consensus_whisperer
· hace19h
ngl, esto es la realidad, si el sistema en sí ya está podrido, ¿esperas que los jóvenes tengan esperanza?
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DegenGambler
· hace19h
nah, esta es la verdadera imagen del capitalismo, nuestra generación realmente ha sido víctima de la estafa de los chivos
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SerLiquidated
· hace19h
Así será el fin del capitalismo, total, todos somos corderos a punto de ser sacrificados
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DeFiCaffeinator
· hace19h
En realidad, el sistema en sí está completamente defectuoso; culpar a los jóvenes por relajarse es la verdadera broma.
Una realidad sombría se está desarrollando para las generaciones más jóvenes. La ola de muertes impulsadas por la desesperación—suicidios, abuso de sustancias, alcoholismo—sigue en aumento. Añade la presión económica: los salarios no pueden mantenerse al ritmo de los costos de vida, ser propietario de una vivienda parece un sueño lejano, las tasas de natalidad están cayendo y la concentración de la riqueza ha alcanzado extremos. La hiperinflación erosionó el poder adquisitivo mientras las oportunidades se agotaban. No es de extrañar que la Generación Z se rindiera. No es pesimismo—es una respuesta racional a una baraja cargada. Cuando los fundamentos están rotos, desconectarse empieza a parecer el único movimiento disponible.