Una escena del discurso de Donald Trump en el Foro Económico Mundial en Davos 2020. Foto: Fabrice Kovrini / AFP
Donald Trump viajará a Davos la próxima semana.
El Foro Económico Mundial se encuentra en un periodo crítico de entrelazamiento y choque con la tecnología, la política, la competitividad nacional y la infraestructura financiera. La aparición será la primera visita de Trump a Davos en seis años y, al mismo tiempo, los organizadores dijeron que el mayor número de participantes estadounidenses en este foro es el mayor de la historia, incluyendo altos funcionarios del gabinete estadounidense y grandes delegaciones corporativas estadounidenses.
Este año, Davos también marcará el regreso oficial del Pabellón Americano. Este recinto físico centrado en Estados Unidos se convertirá en una base importante para los debates políticos y los intercambios empresariales estadounidenses en la región. Me siento honrado de ser invitado a hablar en el Pabellón Americano este año. Esta medida demuestra plenamente que tanto el gobierno estadounidense como las empresas estadounidenses otorgan gran importancia al Foro de Davos 2026 como una plataforma importante para ejercer influencia e intercambiar puntos de vista fundamentales.
Cabe destacar que en vísperas del foro de Davos, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, uno de los ejecutivos más influyentes en el ámbito de las criptomonedas, se negó a apoyar un proyecto de ley sobre criptomonedas, a pesar del amplio interés político en impulsarlo este año. Juntos, estos dos eventos revelan un cambio profundo en los patrones de interacción entre poder, política, tecnología y criptomonedas.
Trump intentó elevar a Davos de “discusión conceptual” a “construcción institucional”
He participado en el Foro de Davos muchas veces, y el foro de este año dio a la gente una sensación completamente diferente en tono y contenido. Con jefes de Estado, miembros del gabinete y cientos de directores generales presentes, el tema central del foro se ha trasladado a la toma de decisiones a nivel de infraestructuras. Se espera que el foro atraiga a unos 3.000 participantes de 130 países, incluyendo un número récord de líderes políticos y directores ejecutivos corporativos.
Los cambios en el campo de la inteligencia artificial son especialmente significativos. Este cambio se reflejará en la agenda de la “Casa de la IA” en Davos la próxima semana: la conferencia posiciona la IA como una “infraestructura compartida” y trata temas centrales como “poder y responsabilidad”, “gobernanza a gran escala” y “cómo los sistemas inteligentes pueden aumentar en lugar de reemplazar la toma de decisiones humana”.
Hoy en día, la inteligencia artificial ya no se considera una “tecnología emergente”, sino una infraestructura tan importante como la energía, las cadenas de suministro y la competitividad nacional. Desde la perspectiva del entorno temático del “Pabellón de Inteligencia Artificial de Agentes”, dado que la tecnología inteligente se extiende desde el “nivel de herramienta” hasta el “nivel del sistema de toma de decisiones”, cuestiones de gobernanza como la “confianza, la rendición de cuentas y el control” causadas por agentes autónomos de inteligencia artificial serán el foco de debate. Hoy en día, los responsables políticos están debatiendo sobre los “derechos de acceso a la potencia computacional y a la inteligencia artificial” con la misma intensidad que en el pasado.
La discusión entre ejecutivos empresariales se centró en “cómo construir una base sólida para el futuro de organizaciones construidas en diferentes eras económicas”. En este contexto, la “durabilidad del sistema” es mucho más importante que la “velocidad de desarrollo”, y la cuestión central ha cambiado a “qué sistemas seguirán siendo críticos dentro de diez años”.
El “pensamiento sistémico” también es aplicable en el campo de las finanzas digitales
Este “pensamiento sistémico” está penetrando cada vez más en el campo de las finanzas digitales.
Hoy en día, las stablecoins tienen miles de millones de dólares en transacciones diarias de liquidación, especialmente en negocios de pagos transfronterizos y gestión de fondos. Al mismo tiempo, la “tokenización” está penetrando discretamente en el mercado de capitales, ampliando su cobertura desde productos de fondos hasta diversos activos del mundo real.
Las criptomonedas han pasado oficialmente de la “fase experimental” al “sector de infraestructuras financieras”. En 2025, el Centro Web3 de Davos firmó la Declaración de Davos Web3, apoyando claramente los cuatro principios fundamentales de “innovación responsable, desarrollo sostenible, rendición de cuentas y confianza”, y fortalecerá aún más la difusión e implementación de este concepto en 2026.
La señal central de Trump sobre el “poder y las finanzas digitales”
La aparición de Trump en Davos inyectó influencia política en este proceso de transformación. Durante mucho tiempo, sus propuestas económicas siempre han girado en torno a la “soberanía, influencia y competitividad”, y las criptomonedas se encuentran en la intersección de estas tres dimensiones.
Por un lado, se espera que los activos digitales alcancen “una velocidad de liquidación más rápida, nuevos modelos de formación de capital y mejoras en la eficiencia”, lo cual es muy coherente con la agenda política de “promover el crecimiento”; Por otro lado, los activos digitales también han generado preocupaciones en áreas como la aplicación de sanciones, la regulación financiera y el estatus a largo plazo del dólar estadounidense. Aunque Davos no es un “espacio legislativo”, sí es una plataforma clave para la “transmisión de priorización de políticas”; la posición e interpretación de las criptomonedas en el foro tendrá un impacto importante en el mercado y en los reguladores.
El regreso del Pabellón de EE. UU. lo confirma aún más: Estados Unidos no ve Davos como un “telón de fondo neutral”, sino como una plataforma estratégica para “moldear la narrativa de tecnología, capital e influencia.”
La “Posición de la Oposición” de Brian Armstrong
En este contexto, según Reuters, la negativa de Armstrong a apoyar el proyecto de ley de criptomonedas refleja la madurez de la industria de las criptomonedas. Con la aprobación de la Ley CLARITY, ha habido un cambio fundamental en las expectativas de la industria respecto a la regulación. Durante casi una década, los líderes del sector de las criptomonedas han defendido que “cualquier regulación clara es mejor que ninguna regulación”; Hoy en día, esta postura ha cambiado a medida que los riesgos sectoriales siguen aumentando.
Brian Armstrong ha dejado claro que está en contra de la legislación sobre criptomonedas. (Foto: Patrick T. Fallon / AFP)
Las preocupaciones de Armstrong pueden resumirse en tres puntos clave:
El proyecto de ley “dividirá artificialmente a ganadores y perdedores”: el proyecto favorece claramente a grandes incumbentes y intermediarios centralizados, excluyendo potencialmente a start-ups y redes abiertas que impulsan la innovación en la industria;
Aumentar la carga de cumplimiento sin mejorar la claridad: El proyecto de ley no define claramente las normas operativas de los productos de criptomonedas, sino que añade una serie de cláusulas de obligación, que no solo no reducen la incertidumbre legal, sino que también pueden agravar los riesgos;
Debilitar las ventajas fundamentales de la “descentralización”: Las disposiciones clave del proyecto de ley promoverán el desarrollo del ecosistema cripto en una dirección “altamente centralizada”, socavando la “arquitectura de resiliencia” y la “interoperabilidad global” de las que dependen las criptomonedas, y podrían conducir a la salida de recursos de innovación o al riesgo de una concentración prolongada del mercado.
La postura de Armstrong no es “simplemente en contra de la regulación”, sino que “enfatiza la naturaleza científica y rigurosa de la regulación”. A medida que las criptomonedas se convierten en la infraestructura central, políticas regulatorias mal diseñadas pueden derivar en problemas como la “solidificación frágil del sistema”, la “salida de recursos de innovación” o el “riesgo de concentración a largo plazo”.
Trump, Armstrong y la “competencia por las reglas subyacentes de la economía”
Existe una correlación directa entre el viaje de Trump a Davos y el rechazo de Armstrong al proyecto de ley: Trump intentó transmitir “la estrategia competitiva de Estados Unidos en una economía global impulsada por la tecnología” a través del Foro de Davos; Armstrong, por su parte, utilizó el proceso legislativo para resistir normas irrazonables que “podrían bloquear prematuramente la futura forma de las finanzas digitales.”
Hoy en día, el núcleo de este campo ya no es “el bombo o la experimentación”, sino “quién puede controlar el sistema central sobre el que opera la economía”. La cuestión clave ahora es “cómo controlar las reglas subyacentes de la economía moderna”; con el viaje de Trump a Davos, esta batalla ha entrado en la arena política.
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La víspera de la reconstrucción del poder: las señales políticas de Davos y la resistencia del sector en el mundo de las criptomonedas
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Autora original: Sandy Carter, Forbes
Recopilación original: Saoirse, Foresight News
Una escena del discurso de Donald Trump en el Foro Económico Mundial en Davos 2020. Foto: Fabrice Kovrini / AFP
Donald Trump viajará a Davos la próxima semana.
El Foro Económico Mundial se encuentra en un periodo crítico de entrelazamiento y choque con la tecnología, la política, la competitividad nacional y la infraestructura financiera. La aparición será la primera visita de Trump a Davos en seis años y, al mismo tiempo, los organizadores dijeron que el mayor número de participantes estadounidenses en este foro es el mayor de la historia, incluyendo altos funcionarios del gabinete estadounidense y grandes delegaciones corporativas estadounidenses.
Este año, Davos también marcará el regreso oficial del Pabellón Americano. Este recinto físico centrado en Estados Unidos se convertirá en una base importante para los debates políticos y los intercambios empresariales estadounidenses en la región. Me siento honrado de ser invitado a hablar en el Pabellón Americano este año. Esta medida demuestra plenamente que tanto el gobierno estadounidense como las empresas estadounidenses otorgan gran importancia al Foro de Davos 2026 como una plataforma importante para ejercer influencia e intercambiar puntos de vista fundamentales.
Cabe destacar que en vísperas del foro de Davos, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, uno de los ejecutivos más influyentes en el ámbito de las criptomonedas, se negó a apoyar un proyecto de ley sobre criptomonedas, a pesar del amplio interés político en impulsarlo este año. Juntos, estos dos eventos revelan un cambio profundo en los patrones de interacción entre poder, política, tecnología y criptomonedas.
Trump intentó elevar a Davos de “discusión conceptual” a “construcción institucional”
He participado en el Foro de Davos muchas veces, y el foro de este año dio a la gente una sensación completamente diferente en tono y contenido. Con jefes de Estado, miembros del gabinete y cientos de directores generales presentes, el tema central del foro se ha trasladado a la toma de decisiones a nivel de infraestructuras. Se espera que el foro atraiga a unos 3.000 participantes de 130 países, incluyendo un número récord de líderes políticos y directores ejecutivos corporativos.
Los cambios en el campo de la inteligencia artificial son especialmente significativos. Este cambio se reflejará en la agenda de la “Casa de la IA” en Davos la próxima semana: la conferencia posiciona la IA como una “infraestructura compartida” y trata temas centrales como “poder y responsabilidad”, “gobernanza a gran escala” y “cómo los sistemas inteligentes pueden aumentar en lugar de reemplazar la toma de decisiones humana”.
Hoy en día, la inteligencia artificial ya no se considera una “tecnología emergente”, sino una infraestructura tan importante como la energía, las cadenas de suministro y la competitividad nacional. Desde la perspectiva del entorno temático del “Pabellón de Inteligencia Artificial de Agentes”, dado que la tecnología inteligente se extiende desde el “nivel de herramienta” hasta el “nivel del sistema de toma de decisiones”, cuestiones de gobernanza como la “confianza, la rendición de cuentas y el control” causadas por agentes autónomos de inteligencia artificial serán el foco de debate. Hoy en día, los responsables políticos están debatiendo sobre los “derechos de acceso a la potencia computacional y a la inteligencia artificial” con la misma intensidad que en el pasado.
La discusión entre ejecutivos empresariales se centró en “cómo construir una base sólida para el futuro de organizaciones construidas en diferentes eras económicas”. En este contexto, la “durabilidad del sistema” es mucho más importante que la “velocidad de desarrollo”, y la cuestión central ha cambiado a “qué sistemas seguirán siendo críticos dentro de diez años”.
El “pensamiento sistémico” también es aplicable en el campo de las finanzas digitales
Este “pensamiento sistémico” está penetrando cada vez más en el campo de las finanzas digitales.
Hoy en día, las stablecoins tienen miles de millones de dólares en transacciones diarias de liquidación, especialmente en negocios de pagos transfronterizos y gestión de fondos. Al mismo tiempo, la “tokenización” está penetrando discretamente en el mercado de capitales, ampliando su cobertura desde productos de fondos hasta diversos activos del mundo real.
Las criptomonedas han pasado oficialmente de la “fase experimental” al “sector de infraestructuras financieras”. En 2025, el Centro Web3 de Davos firmó la Declaración de Davos Web3, apoyando claramente los cuatro principios fundamentales de “innovación responsable, desarrollo sostenible, rendición de cuentas y confianza”, y fortalecerá aún más la difusión e implementación de este concepto en 2026.
La señal central de Trump sobre el “poder y las finanzas digitales”
La aparición de Trump en Davos inyectó influencia política en este proceso de transformación. Durante mucho tiempo, sus propuestas económicas siempre han girado en torno a la “soberanía, influencia y competitividad”, y las criptomonedas se encuentran en la intersección de estas tres dimensiones.
Por un lado, se espera que los activos digitales alcancen “una velocidad de liquidación más rápida, nuevos modelos de formación de capital y mejoras en la eficiencia”, lo cual es muy coherente con la agenda política de “promover el crecimiento”; Por otro lado, los activos digitales también han generado preocupaciones en áreas como la aplicación de sanciones, la regulación financiera y el estatus a largo plazo del dólar estadounidense. Aunque Davos no es un “espacio legislativo”, sí es una plataforma clave para la “transmisión de priorización de políticas”; la posición e interpretación de las criptomonedas en el foro tendrá un impacto importante en el mercado y en los reguladores.
El regreso del Pabellón de EE. UU. lo confirma aún más: Estados Unidos no ve Davos como un “telón de fondo neutral”, sino como una plataforma estratégica para “moldear la narrativa de tecnología, capital e influencia.”
La “Posición de la Oposición” de Brian Armstrong
En este contexto, según Reuters, la negativa de Armstrong a apoyar el proyecto de ley de criptomonedas refleja la madurez de la industria de las criptomonedas. Con la aprobación de la Ley CLARITY, ha habido un cambio fundamental en las expectativas de la industria respecto a la regulación. Durante casi una década, los líderes del sector de las criptomonedas han defendido que “cualquier regulación clara es mejor que ninguna regulación”; Hoy en día, esta postura ha cambiado a medida que los riesgos sectoriales siguen aumentando.
Brian Armstrong ha dejado claro que está en contra de la legislación sobre criptomonedas. (Foto: Patrick T. Fallon / AFP)
Las preocupaciones de Armstrong pueden resumirse en tres puntos clave:
El proyecto de ley “dividirá artificialmente a ganadores y perdedores”: el proyecto favorece claramente a grandes incumbentes y intermediarios centralizados, excluyendo potencialmente a start-ups y redes abiertas que impulsan la innovación en la industria;
Aumentar la carga de cumplimiento sin mejorar la claridad: El proyecto de ley no define claramente las normas operativas de los productos de criptomonedas, sino que añade una serie de cláusulas de obligación, que no solo no reducen la incertidumbre legal, sino que también pueden agravar los riesgos;
Debilitar las ventajas fundamentales de la “descentralización”: Las disposiciones clave del proyecto de ley promoverán el desarrollo del ecosistema cripto en una dirección “altamente centralizada”, socavando la “arquitectura de resiliencia” y la “interoperabilidad global” de las que dependen las criptomonedas, y podrían conducir a la salida de recursos de innovación o al riesgo de una concentración prolongada del mercado.
La postura de Armstrong no es “simplemente en contra de la regulación”, sino que “enfatiza la naturaleza científica y rigurosa de la regulación”. A medida que las criptomonedas se convierten en la infraestructura central, políticas regulatorias mal diseñadas pueden derivar en problemas como la “solidificación frágil del sistema”, la “salida de recursos de innovación” o el “riesgo de concentración a largo plazo”.
Trump, Armstrong y la “competencia por las reglas subyacentes de la economía”
Existe una correlación directa entre el viaje de Trump a Davos y el rechazo de Armstrong al proyecto de ley: Trump intentó transmitir “la estrategia competitiva de Estados Unidos en una economía global impulsada por la tecnología” a través del Foro de Davos; Armstrong, por su parte, utilizó el proceso legislativo para resistir normas irrazonables que “podrían bloquear prematuramente la futura forma de las finanzas digitales.”
Hoy en día, el núcleo de este campo ya no es “el bombo o la experimentación”, sino “quién puede controlar el sistema central sobre el que opera la economía”. La cuestión clave ahora es “cómo controlar las reglas subyacentes de la economía moderna”; con el viaje de Trump a Davos, esta batalla ha entrado en la arena política.