Las stablecoins enfrentan un problema estructural más profundo que solo el dominio del mercado. Según analistas financieros, el problema real no es "demasiado grande para quebrar"—es "demasiado conectado para fallar".
Aquí está la preocupación: los emisores de stablecoins mantienen vínculos políticos significativos. Los flujos de capital privado conectan estas empresas directamente con círculos políticos de alto nivel. Más críticamente, sus reservas de activos están ancladas a la deuda del gobierno de EE. UU. Esto crea una dependencia preocupante: cuando las stablecoins están respaldadas por instrumentos del Tesoro, cualquier presión sobre estos emisores inevitablemente impacta tanto en el ecosistema cripto como en los instrumentos de deuda gubernamental simultáneamente.
El problema va más allá de la supervisión regulatoria. Se trata de un enredo sistémico—donde la innovación financiera se vuelve inseparable de la influencia política y las dinámicas de la deuda soberana. Esta concentración de poder plantea preguntas sobre la estabilidad, la independencia y si estas plataformas pueden operar realmente sin presión estatal.
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Ramen_Until_Rich
· hace2h
En realidad, las stablecoins ya han sido secuestradas por la política, ¿y todavía quieres que sean independientes? Sueña, amigo.
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CryptoMotivator
· hace2h
En resumen, las stablecoins ya estaban completamente atadas y no pueden ser independientes en absoluto. La política + la deuda + la criptografía, esta triángula amorosa es realmente increíble.
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SleepyValidator
· hace2h
En pocas palabras, las stablecoins no son tan independientes, están atadas a la política y a los bonos, doble bloqueo.
Las stablecoins enfrentan un problema estructural más profundo que solo el dominio del mercado. Según analistas financieros, el problema real no es "demasiado grande para quebrar"—es "demasiado conectado para fallar".
Aquí está la preocupación: los emisores de stablecoins mantienen vínculos políticos significativos. Los flujos de capital privado conectan estas empresas directamente con círculos políticos de alto nivel. Más críticamente, sus reservas de activos están ancladas a la deuda del gobierno de EE. UU. Esto crea una dependencia preocupante: cuando las stablecoins están respaldadas por instrumentos del Tesoro, cualquier presión sobre estos emisores inevitablemente impacta tanto en el ecosistema cripto como en los instrumentos de deuda gubernamental simultáneamente.
El problema va más allá de la supervisión regulatoria. Se trata de un enredo sistémico—donde la innovación financiera se vuelve inseparable de la influencia política y las dinámicas de la deuda soberana. Esta concentración de poder plantea preguntas sobre la estabilidad, la independencia y si estas plataformas pueden operar realmente sin presión estatal.