La situación económica y política actual en los EE. UU. presenta nuevos desafíos para los inversores. Según un análisis de Patrick Brenner, Gestor de Inversiones Multi-Activo en Schroders, se observa una reevaluación notable de las estrategias tradicionales de cobertura. Cada vez más, el enfoque se dirige hacia activos que mantienen su estabilidad en tiempos de crisis.
Los factores de incertidumbre en perspectiva
La economía estadounidense enfrenta actualmente múltiples factores de riesgo simultáneamente: incertidumbre política, vulnerabilidad fiscal y una creciente escepticismo de los inversores respecto a la fiabilidad a largo plazo de los bonos del Estado de EE. UU. y del dólar estadounidense. Esta situación obliga a los gestores de carteras a reconsiderar críticamente sus estrategias y buscar nuevas formas de estabilización.
El oro como una póliza de seguro probada
En este contexto, el oro resulta especialmente atractivo para los inversores que desean proteger su estructura patrimonial. La atractividad de este metal precioso no solo radica en su papel clásico como refugio seguro, sino también en sus características únicas de mercado: el oro muestra una baja correlación con activos tradicionales como acciones y bonos. Esto significa que las tenencias de oro a menudo evolucionan de manera contraria a otras clases de activos.
Implicaciones prácticas para la asignación de activos
Para los inversores, el oro ofrece así una valiosa incorporación a la diversificación clásica de carteras. Mientras que otros activos pueden perder valor en tiempos de crisis, el oro típicamente mantiene su valor real. Esta propiedad lo convierte en un instrumento preferido para los inversores que desean proteger sus carteras contra shocks macroeconómicos y, al mismo tiempo, buscar estabilidad a largo plazo.
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Por qué el oro gana atractivo en tiempos de incertidumbre
La situación económica y política actual en los EE. UU. presenta nuevos desafíos para los inversores. Según un análisis de Patrick Brenner, Gestor de Inversiones Multi-Activo en Schroders, se observa una reevaluación notable de las estrategias tradicionales de cobertura. Cada vez más, el enfoque se dirige hacia activos que mantienen su estabilidad en tiempos de crisis.
Los factores de incertidumbre en perspectiva
La economía estadounidense enfrenta actualmente múltiples factores de riesgo simultáneamente: incertidumbre política, vulnerabilidad fiscal y una creciente escepticismo de los inversores respecto a la fiabilidad a largo plazo de los bonos del Estado de EE. UU. y del dólar estadounidense. Esta situación obliga a los gestores de carteras a reconsiderar críticamente sus estrategias y buscar nuevas formas de estabilización.
El oro como una póliza de seguro probada
En este contexto, el oro resulta especialmente atractivo para los inversores que desean proteger su estructura patrimonial. La atractividad de este metal precioso no solo radica en su papel clásico como refugio seguro, sino también en sus características únicas de mercado: el oro muestra una baja correlación con activos tradicionales como acciones y bonos. Esto significa que las tenencias de oro a menudo evolucionan de manera contraria a otras clases de activos.
Implicaciones prácticas para la asignación de activos
Para los inversores, el oro ofrece así una valiosa incorporación a la diversificación clásica de carteras. Mientras que otros activos pueden perder valor en tiempos de crisis, el oro típicamente mantiene su valor real. Esta propiedad lo convierte en un instrumento preferido para los inversores que desean proteger sus carteras contra shocks macroeconómicos y, al mismo tiempo, buscar estabilidad a largo plazo.