Japón está intensificando sus esfuerzos para liberarse de la fuerte dependencia de los suministros de tierras raras chinas lanzando una operación de minería en aguas profundas. Desde el 11 de enero hasta mediados de febrero, la iniciativa respaldada por el gobierno llevará a cabo pruebas exhaustivas en aguas cercanas a la Isla Minamitori, situada aproximadamente a 1.900 kilómetros al sureste de Tokio. Esto representa un momento decisivo para la estrategia de seguridad de recursos de la nación.
La crisis en la cadena de suministro que impulsa una acción urgente
El momento de las noticias sobre la minería en aguas profundas de Japón refleja las crecientes preocupaciones sobre las vulnerabilidades en el suministro de minerales. El control de China sobre el mercado mundial de tierras raras es abrumador: el país controla aproximadamente el 70 por ciento de la producción mundial y domina más del 90 por ciento de la capacidad de refinado. Japón, a pesar de las iniciativas de diversificación en la última década, todavía obtiene alrededor del 60 por ciento de sus importaciones de tierras raras directamente de China y enfrenta una dependencia casi total de Pekín para los elementos de tierras raras pesadas críticos para la fabricación avanzada.
Las señales recientes desde Pekín han amplificado estos riesgos. China anunció nuevas restricciones a las exportaciones de artículos de doble uso con potenciales aplicaciones militares, una categoría lo suficientemente amplia como para abarcar ciertos materiales de tierras raras. Esto recuerda al incidente de 2010 cuando China detuvo los envíos de tierras raras a Japón durante tensiones territoriales, una interrupción que obligó a los fabricantes a detener la producción y llevó a Tokio a replantearse fundamentalmente la resiliencia de su suministro.
Intereses económicos y alcance de las pruebas
Los costos potenciales de futuras interrupciones son asombrosos. Un análisis del gobierno japonés sugiere que una interrupción de tres meses en el suministro de tierras raras superaría los $4 mil millones en daños económicos a la industria nacional. Una parada completa de un año podría reducir el PIB anual en casi medio punto porcentual, un shock macroeconómico significativo para la tercera economía del mundo.
La fase experimental actual tiene como objetivo validar una tecnología de extracción capaz de recuperar 350 toneladas métricas de sedimento diariamente, mientras evalúa simultáneamente las condiciones ambientales tanto en el fondo marino como a bordo del buque de investigación. El éxito en esta fase podría desbloquear operaciones a mayor escala en el próximo año, según funcionarios de Tokio.
Construcción de una cadena de suministro integrada
Las ambiciones de Japón van mucho más allá de las operaciones de prueba. El país está colaborando con Estados Unidos en el desarrollo de minería y cadena de suministro en las aguas de la Isla Minamitori, como parte de un enfoque coordinado para fortalecer la resiliencia de minerales críticos. Esta asociación se basa en compromisos realizados entre ambas naciones para fortalecer la seguridad del suministro compartido.
Para 2027, Japón planea completar la construcción de una instalación de procesamiento dedicada en Minamitorishima, diseñada específicamente para manejar el lodo de tierras raras extraído del fondo marino. El Programa de Promoción de Innovación Estratégica supervisa este esfuerzo, con una demostración a gran escala prevista para febrero de 2027 para validar la capacidad de la instalación para procesar 350 toneladas métricas de lodo de tierras raras diariamente. Según Shoichi Ishii, director del programa, la demostración abarcará toda la cadena de extracción y determinará si la recuperación de tierras raras basada en el mar es económicamente sostenible a largo plazo.
Las preocupaciones ambientales siguen sin resolverse
Científicos marinos y defensores del medio ambiente continúan señalando posibles daños a los ecosistemas por las operaciones de minería en aguas profundas, especialmente dado lo poco que se sabe sobre los ecosistemas de las profundidades marinas. A pesar de estas advertencias, las presiones competitivas por minerales críticos están impulsando a varios países a avanzar con programas exploratorios de minería en aguas profundas. La iniciativa de Japón forma parte de una recalibración global más amplia de las estrategias de extracción de recursos en medio de una competencia mineral cada vez mayor.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Japón avanza con la iniciativa de minería en aguas profundas para asegurar el suministro de tierras raras
Japón está intensificando sus esfuerzos para liberarse de la fuerte dependencia de los suministros de tierras raras chinas lanzando una operación de minería en aguas profundas. Desde el 11 de enero hasta mediados de febrero, la iniciativa respaldada por el gobierno llevará a cabo pruebas exhaustivas en aguas cercanas a la Isla Minamitori, situada aproximadamente a 1.900 kilómetros al sureste de Tokio. Esto representa un momento decisivo para la estrategia de seguridad de recursos de la nación.
La crisis en la cadena de suministro que impulsa una acción urgente
El momento de las noticias sobre la minería en aguas profundas de Japón refleja las crecientes preocupaciones sobre las vulnerabilidades en el suministro de minerales. El control de China sobre el mercado mundial de tierras raras es abrumador: el país controla aproximadamente el 70 por ciento de la producción mundial y domina más del 90 por ciento de la capacidad de refinado. Japón, a pesar de las iniciativas de diversificación en la última década, todavía obtiene alrededor del 60 por ciento de sus importaciones de tierras raras directamente de China y enfrenta una dependencia casi total de Pekín para los elementos de tierras raras pesadas críticos para la fabricación avanzada.
Las señales recientes desde Pekín han amplificado estos riesgos. China anunció nuevas restricciones a las exportaciones de artículos de doble uso con potenciales aplicaciones militares, una categoría lo suficientemente amplia como para abarcar ciertos materiales de tierras raras. Esto recuerda al incidente de 2010 cuando China detuvo los envíos de tierras raras a Japón durante tensiones territoriales, una interrupción que obligó a los fabricantes a detener la producción y llevó a Tokio a replantearse fundamentalmente la resiliencia de su suministro.
Intereses económicos y alcance de las pruebas
Los costos potenciales de futuras interrupciones son asombrosos. Un análisis del gobierno japonés sugiere que una interrupción de tres meses en el suministro de tierras raras superaría los $4 mil millones en daños económicos a la industria nacional. Una parada completa de un año podría reducir el PIB anual en casi medio punto porcentual, un shock macroeconómico significativo para la tercera economía del mundo.
La fase experimental actual tiene como objetivo validar una tecnología de extracción capaz de recuperar 350 toneladas métricas de sedimento diariamente, mientras evalúa simultáneamente las condiciones ambientales tanto en el fondo marino como a bordo del buque de investigación. El éxito en esta fase podría desbloquear operaciones a mayor escala en el próximo año, según funcionarios de Tokio.
Construcción de una cadena de suministro integrada
Las ambiciones de Japón van mucho más allá de las operaciones de prueba. El país está colaborando con Estados Unidos en el desarrollo de minería y cadena de suministro en las aguas de la Isla Minamitori, como parte de un enfoque coordinado para fortalecer la resiliencia de minerales críticos. Esta asociación se basa en compromisos realizados entre ambas naciones para fortalecer la seguridad del suministro compartido.
Para 2027, Japón planea completar la construcción de una instalación de procesamiento dedicada en Minamitorishima, diseñada específicamente para manejar el lodo de tierras raras extraído del fondo marino. El Programa de Promoción de Innovación Estratégica supervisa este esfuerzo, con una demostración a gran escala prevista para febrero de 2027 para validar la capacidad de la instalación para procesar 350 toneladas métricas de lodo de tierras raras diariamente. Según Shoichi Ishii, director del programa, la demostración abarcará toda la cadena de extracción y determinará si la recuperación de tierras raras basada en el mar es económicamente sostenible a largo plazo.
Las preocupaciones ambientales siguen sin resolverse
Científicos marinos y defensores del medio ambiente continúan señalando posibles daños a los ecosistemas por las operaciones de minería en aguas profundas, especialmente dado lo poco que se sabe sobre los ecosistemas de las profundidades marinas. A pesar de estas advertencias, las presiones competitivas por minerales críticos están impulsando a varios países a avanzar con programas exploratorios de minería en aguas profundas. La iniciativa de Japón forma parte de una recalibración global más amplia de las estrategias de extracción de recursos en medio de una competencia mineral cada vez mayor.