A finales de 2025, Ethereum L1 logró un máximo histórico al procesar 1.913.481 transacciones en una única jornada, con comisiones promedio de apenas $0,16. Este dato, confirmado por Etherscan, marca un punto de inflexión importante en la capacidad operativa de la red principal, demostrando que la escalabilidad deja de ser una promesa teórica para convertirse en realidad tangible.
Lo más significativo no es solo el volumen de transacciones, sino que se logró manteniendo costes accesibles para cualquier usuario. Esta combinación eliminó uno de los mayores obstáculos que históricamente ha generado un cuello de botella en el ecosistema: la tensión entre congestión y asequibilidad.
Las actualizaciones que transformaron Ethereum
La mejora explosiva en rendimiento proviene de dos actualizaciones estratégicas ejecutadas durante 2025. Pectra, implementada en mayo, revolucionó la interacción entre Layer 2 y la cadena principal al duplicar el espacio disponible para datos sidecar (de 3 a 6 por bloque). Esta expansión redujo drásticamente los costes de liquidación para redes como Arbitrum, Optimism y Base.
Fusaka, activada hace pocas semanas, completó el puzzle al expandir la capacidad de bloque L1 aproximadamente en un 33%. La verdadera innovación llegó con PeerDAS, una función que permite a los nodos verificar fragmentos de datos (blobs) mediante muestreo selectivo, eliminando la necesidad de descargar datos completos. Esto resolvió el viejo problema donde cada nodo debía procesar la información íntegra, creando un cuello de botella sistemático.
Los blobs, introducidos originalmente en Dencun pero ampliados en esta última actualización, actúan como contenedores de transacciones económicas que no compiten con el espacio de transacciones estándar.
Los retos que persisten
A pesar de estos avances, la escalabilidad de Ethereum aún enfrenta obstáculos significativos. La fragmentación del ecosistema continúa siendo problemática: los usuarios encuentran complejidad en mover fondos entre L2 sin atravesar puentes complejos y potencialmente riesgosos.
Un desafío más profundo emerge de la expansión del estado (state) de Ethereum. Con cada bloque procesado, la base de datos de cuentas, saldos y contratos inteligentes crece de forma exponencial. Proyecciones futuras sugieren que podría alcanzar tamaños de terabytes o petabytes, lo que eventualmente limitaría la viabilidad de que usuarios ordinarios ejecuten nodos propios con hardware convencional.
Este problema subraya que aunque se han resuelto cuellos de botella inmediatos en capacidad de transacciones, la sostenibilidad a largo plazo requiere soluciones adicionales en almacenamiento y distribución de datos.
Ethereum L1 en 2025: 超える期待値、1.91百万の取引毎日と最小コスト
Hito histórico en rendimiento de red
A finales de 2025, Ethereum L1 logró un máximo histórico al procesar 1.913.481 transacciones en una única jornada, con comisiones promedio de apenas $0,16. Este dato, confirmado por Etherscan, marca un punto de inflexión importante en la capacidad operativa de la red principal, demostrando que la escalabilidad deja de ser una promesa teórica para convertirse en realidad tangible.
Lo más significativo no es solo el volumen de transacciones, sino que se logró manteniendo costes accesibles para cualquier usuario. Esta combinación eliminó uno de los mayores obstáculos que históricamente ha generado un cuello de botella en el ecosistema: la tensión entre congestión y asequibilidad.
Las actualizaciones que transformaron Ethereum
La mejora explosiva en rendimiento proviene de dos actualizaciones estratégicas ejecutadas durante 2025. Pectra, implementada en mayo, revolucionó la interacción entre Layer 2 y la cadena principal al duplicar el espacio disponible para datos sidecar (de 3 a 6 por bloque). Esta expansión redujo drásticamente los costes de liquidación para redes como Arbitrum, Optimism y Base.
Fusaka, activada hace pocas semanas, completó el puzzle al expandir la capacidad de bloque L1 aproximadamente en un 33%. La verdadera innovación llegó con PeerDAS, una función que permite a los nodos verificar fragmentos de datos (blobs) mediante muestreo selectivo, eliminando la necesidad de descargar datos completos. Esto resolvió el viejo problema donde cada nodo debía procesar la información íntegra, creando un cuello de botella sistemático.
Los blobs, introducidos originalmente en Dencun pero ampliados en esta última actualización, actúan como contenedores de transacciones económicas que no compiten con el espacio de transacciones estándar.
Los retos que persisten
A pesar de estos avances, la escalabilidad de Ethereum aún enfrenta obstáculos significativos. La fragmentación del ecosistema continúa siendo problemática: los usuarios encuentran complejidad en mover fondos entre L2 sin atravesar puentes complejos y potencialmente riesgosos.
Un desafío más profundo emerge de la expansión del estado (state) de Ethereum. Con cada bloque procesado, la base de datos de cuentas, saldos y contratos inteligentes crece de forma exponencial. Proyecciones futuras sugieren que podría alcanzar tamaños de terabytes o petabytes, lo que eventualmente limitaría la viabilidad de que usuarios ordinarios ejecuten nodos propios con hardware convencional.
Este problema subraya que aunque se han resuelto cuellos de botella inmediatos en capacidad de transacciones, la sostenibilidad a largo plazo requiere soluciones adicionales en almacenamiento y distribución de datos.