Muchos me dicen: “Realmente admiro lo que haces, pero no puedo esforzarme tanto como tú, es demasiado agotador.”
Lo entiendo. ¿Quién no quiere hacerlo todo más fácil? Dejar tiempo para uno mismo, para la vida, es un anhelo natural de todos. Pero lo que quiero compartir es: lo que abandonas, quizás no sea solo una oportunidad de ganar dinero.
Lo que abandonas es—la habilidad que te obliga a salir de problemas; la resiliencia que se forja con perseverancia una y otra vez; la claridad mental que puedes mantener incluso bajo una gran presión; y el valor de intentarlo una vez más, incluso sin ver resultados inmediatos.
Estas cosas son más valiosas que simplemente “ganar dinero”.
No es una frase motivacional vacía, sino la lógica más auténtica de la vida: todo lo que hoy envidias como “tener control” o “manejarlo con facilidad”, alguna vez lo has experimentado en momentos de “total desastre”.
El mayor adversario del ser humano, a menudo, no son las dificultades externas, sino esa voz interior que siempre quiere decir “descansa un poco”. No es difícil hacer una cosa, solo hay que empezar; no es difícil perseverar unos días, solo hay que apretar los dientes y seguir adelante; lo difícil es mantenerlo, a largo plazo, incluso sin una recompensa inmediata, sin rendirse—hasta el final.
Por eso, cuando te sientas muy cansado, muy difícil, o incluso te preguntes por qué estás en este camino, tómate un momento para reflexionar:
Quizás, justo porque estás subiendo una cuesta.
La bajada siempre es más fácil y suave, solo en la subida se siente el jadeo y las piernas pesadas. Pero la vista desde la cima siempre pertenece a quienes están dispuestos a escalar paso a paso.
No temas a la presión, no huyas del trabajo duro. Cuando eres joven, la mejor inversión es en ti mismo—en tus habilidades, en tu visión y en tu resiliencia.
Esfuerzo, solo así tendrás derecho a decir que la suerte no estuvo de tu lado; luchar, solo así podrás aceptar con tranquilidad cualquier resultado. La persona en la que te conviertes en este proceso ya no es la misma de antes.
No elijas la comodidad en la edad en la que aún puedes correr. Cada “no es fácil” que experimentas hoy, está secretamente convirtiéndose en un “gran logro” para mañana.
Con todos los que están en camino, sigamos adelante.
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No elijas el camino fácil cuando eres joven
Muchos me dicen: “Realmente admiro lo que haces, pero no puedo esforzarme tanto como tú, es demasiado agotador.”
Lo entiendo. ¿Quién no quiere hacerlo todo más fácil? Dejar tiempo para uno mismo, para la vida, es un anhelo natural de todos. Pero lo que quiero compartir es: lo que abandonas, quizás no sea solo una oportunidad de ganar dinero.
Lo que abandonas es—la habilidad que te obliga a salir de problemas; la resiliencia que se forja con perseverancia una y otra vez; la claridad mental que puedes mantener incluso bajo una gran presión; y el valor de intentarlo una vez más, incluso sin ver resultados inmediatos.
Estas cosas son más valiosas que simplemente “ganar dinero”.
No es una frase motivacional vacía, sino la lógica más auténtica de la vida: todo lo que hoy envidias como “tener control” o “manejarlo con facilidad”, alguna vez lo has experimentado en momentos de “total desastre”.
El mayor adversario del ser humano, a menudo, no son las dificultades externas, sino esa voz interior que siempre quiere decir “descansa un poco”. No es difícil hacer una cosa, solo hay que empezar; no es difícil perseverar unos días, solo hay que apretar los dientes y seguir adelante; lo difícil es mantenerlo, a largo plazo, incluso sin una recompensa inmediata, sin rendirse—hasta el final.
Por eso, cuando te sientas muy cansado, muy difícil, o incluso te preguntes por qué estás en este camino, tómate un momento para reflexionar:
Quizás, justo porque estás subiendo una cuesta.
La bajada siempre es más fácil y suave, solo en la subida se siente el jadeo y las piernas pesadas. Pero la vista desde la cima siempre pertenece a quienes están dispuestos a escalar paso a paso.
No temas a la presión, no huyas del trabajo duro. Cuando eres joven, la mejor inversión es en ti mismo—en tus habilidades, en tu visión y en tu resiliencia.
Esfuerzo, solo así tendrás derecho a decir que la suerte no estuvo de tu lado; luchar, solo así podrás aceptar con tranquilidad cualquier resultado. La persona en la que te conviertes en este proceso ya no es la misma de antes.
No elijas la comodidad en la edad en la que aún puedes correr. Cada “no es fácil” que experimentas hoy, está secretamente convirtiéndose en un “gran logro” para mañana.
Con todos los que están en camino, sigamos adelante.