La arquitectura actual de internet está dominada por un puñado de gigantes tecnológicos. Meta, Alphabet y Amazon han consolidado un poder enorme sobre cómo miles de millones de personas se conectan, comparten y transaccionan en línea. Sin embargo, este modelo centralizado tiene un precio elevado: los datos de los usuarios. Según encuestas recientes, casi el 75% de los estadounidenses creen que estas empresas ejercen demasiado control sobre internet, y aproximadamente el 85% sospechan que al menos una de ellas monitorea su información personal.
Esta creciente ansiedad sobre la privacidad y la explotación de datos ha provocado un replanteamiento fundamental de cómo debería funcionar la web. Desarrolladores y tecnólogos proponen una infraestructura alternativa llamada Web3—un enfoque radicalmente diferente que promete devolver el control a los usuarios en lugar de a las corporaciones. Para entender por qué Web3 importa, debemos comprender cómo llegamos aquí y hacia dónde se dirige internet.
Las Tres Fases Evolutivas de Internet
La World Wide Web ha experimentado transformaciones distintas desde su creación. Cada fase refleja diferentes capacidades tecnológicas y relaciones de los usuarios con el contenido.
La Era Solo Lectura: Web1 (1989-2000s)
El científico británico Tim Berners-Lee diseñó la primera versión de la web en 1989 en CERN para facilitar el intercambio de datos entre investigadores. Este internet temprano, ahora llamado Web1, era fundamentalmente diferente de la experiencia actual. Presentaba páginas estáticas con hipervínculos—esencialmente una biblioteca en línea donde los usuarios consumían información pero rara vez la creaban.
Web1 fue “solo lectura” por diseño. No había secciones de comentarios, ni cuentas de usuario, ni forma de contribuir. La web era un medio de transmisión unidireccional, similar a leer una enciclopedia. A medida que más servidores y desarrolladores se unieron a la red durante los 1990s, Web1 se expandió gradualmente más allá de las instituciones de investigación hacia el público general, pero su naturaleza central seguía siendo pasiva y unidireccional.
La Explosión Interactiva: Web2 (mediados de 2000s-presente)
Todo cambió alrededor de mediados de los 2000s. Nuevas tecnologías permitieron un cambio drástico hacia la interactividad. De repente, los usuarios podían hacer más que leer—podían escribir, comentar, subir contenido y crear. Surgieron plataformas como YouTube, Facebook, Reddit y Amazon, transformando la web en un ecosistema de “leer y escribir” donde miles de millones podían participar simultáneamente.
Esta transformación fue revolucionaria, pero tuvo un costo crítico: la centralización. Aunque los usuarios ganaron la capacidad de crear contenido, cedieron la propiedad. Las grandes empresas tecnológicas se convirtieron en guardianes—poseían las plataformas, controlaban los algoritmos, almacenaban todos los datos generados por los usuarios y los monetizaban mediante publicidad.
Google y Meta ejemplifican este modelo. Estas empresas obtienen aproximadamente entre el 80-90% de sus ingresos anuales de los anuncios, lo que significa que los usuarios no son clientes—la atención y los datos de los usuarios son los productos que se venden. Este acuerdo generó una riqueza sin precedentes para los ejecutivos tecnológicos, dejando a los usuarios vulnerables a brechas de datos, manipulación algorítmica y vigilancia constante.
El modelo Web2 también introdujo una vulnerabilidad crítica: el servidor centralizado. Cuando el servicio en la nube AWS de Amazon sufrió caídas en 2020 y 2021, sitios web importantes como The Washington Post, Coinbase y Disney+ colapsaron simultáneamente. Un solo punto de fallo podía derribar todo el sistema.
La Revolución de la Descentralización: Web3
Las semillas de Web3 se plantaron en 2009 cuando un criptógrafo anónimo llamado Satoshi Nakamoto creó Bitcoin. Bitcoin introdujo la tecnología blockchain—una forma revolucionaria de registrar transacciones en una red descentralizada de computadoras sin requerir una autoridad o servidor central.
En lugar de confiar en un banco o una corporación para asegurar tu dinero, los usuarios de Bitcoin confiaban en las matemáticas y en redes distribuidas. Esta innovación inspiró a los tecnólogos a preguntarse: ¿por qué el mismo modelo centralizado debería aplicarse a toda la internet?
En 2015, Vitalik Buterin y un equipo de desarrolladores lanzaron Ethereum, que llevó la descentralización aún más lejos mediante la introducción de los “contratos inteligentes”—programas autoejecutables que hacen cumplir acuerdos automáticamente sin intermediarios. De repente, los desarrolladores podían construir aplicaciones (dApps) que funcionaran en redes blockchain en lugar de servidores corporativos.
Al describir este cambio, Gavin Wood, fundador de Polkadot, acuñó el término “Web3” para captar la visión: un paso del modelo controlado por corporaciones, “leer-escribir” del Web2, hacia una internet propiedad de los usuarios, “leer-escribir-poseer”, donde las personas mantienen el control total sobre sus activos digitales e identidades.
Diferencias Fundamentales entre Web2 y Web3
La distinción fundamental radica en la arquitectura. Web2 funciona sobre servidores centralizados controlados por corporaciones. Web3 opera en redes descentralizadas donde miles de computadoras independientes (nodos) mantienen el sistema colectivamente.
Esta diferencia arquitectónica produce efectos en todas las dimensiones:
Propiedad y Control: En Web2, Facebook posee tus fotos. YouTube posee tus videos. La plataforma decide qué puedes ver y quién puede verte. En Web3, los usuarios controlan su contenido mediante claves criptográficas almacenadas en carteras personales. Ninguna corporación puede censurar, eliminar o monetizar tu creación sin permiso.
Gobernanza: Las empresas Web2 toman decisiones de arriba hacia abajo en salas de juntas y con accionistas. Muchas dApps Web3 usan Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs), que permiten a los titulares de tokens votar sobre cambios en el protocolo. En teoría, cada usuario tiene una voz.
Accesibilidad a Datos: Las empresas Web2 crean barreras en torno a los datos de los usuarios, usándolos para ventajas propietarias. Las aplicaciones Web3 operan en blockchains transparentes donde el historial de transacciones y el código de los contratos inteligentes son visibles y auditable públicamente.
Interoperabilidad: Las plataformas Web2 existen en silos. Tu cuenta de Facebook funciona solo en Facebook. En Web3, una sola cartera cripto puede acceder a docenas de dApps en diferentes blockchains sin volver a registrarse ni compartir datos personales con cada servicio.
Ventajas de Web2: Por qué Sigue Dominando
A pesar de sus fallos, Web2 mantiene fortalezas significativas que explican su dominio continuo:
Escalabilidad y Velocidad: Los servidores centralizados procesan transacciones y sirven contenido mucho más eficientemente que las redes distribuidas. Los ingenieros de Facebook pueden desplegar actualizaciones globales en horas. La infraestructura Web2 ha sido perfeccionada durante décadas para manejar miles de millones de usuarios.
Interfaces Amigables: Empresas como Amazon y Google invirtieron miles de millones en hacer sus plataformas intuitivas. Botones claros, procesos de inicio de sesión simples y diseños familiares permiten que usuarios no técnicos naveguen sin esfuerzo. Los dApps Web3 aún parecen torpes en comparación.
Toma de Decisiones Rápida: Cuando aparece un error o la competencia se intensifica, las empresas centralizadas pivotan rápidamente. Las DAOs deben esperar la votación de la comunidad, lo que ralentiza la innovación y crea fricciones burocráticas.
Autoridad y Resolución de Conflictos: Cuando surgen conflictos, las plataformas Web2 ofrecen autoridad clara. Si disputas un cargo en Amazon o una violación de política en Facebook, la empresa investiga y decide. Las disputas en Web3 a menudo no tienen recurso—las transacciones son irreversibles.
Ventajas de Web3: La Promesa de una Internet Mejor
Pero Web3 ofrece soluciones convincentes a los problemas fundamentales de Web2:
Privacidad y Propiedad Verdaderas: Los usuarios controlan sus claves criptográficas y, por tanto, sus datos. Ninguna corporación puede espiarlos ni vender su información. La dirección de tu cartera es seudónima, ofreciendo privacidad que Web2 no puede igualar.
Ausencia de Punto Único de Fallo: Si un nodo de Ethereum se desconecta, la red continúa. Miles de nodos mantienen el sistema redundante, haciendo casi imposible apagarlo o censurarlo—un contraste marcado con la vulnerabilidad de Web2.
Resistencia a la Censura: Ninguna entidad controla las dApps de Web3. Los gobiernos no pueden prohibir fácilmente los protocolos, y las corporaciones no pueden eliminar arbitrariamente a los usuarios. Esto crea una libertad sin precedentes, pero también desafíos para prevenir abusos genuinos.
Gobernanza Transparente: Cada cambio en el protocolo es auditable en la blockchain. Las decisiones se toman mediante votación con tokens en lugar de negociaciones en salas de juntas, distribuyendo el poder de forma más equitativa en teoría.
Monetización sin Intermediarios: Los creadores de contenido pueden monetizar directamente mediante tokens o NFTs sin ceder un porcentaje a una plataforma. Músicos, artistas y escritores pueden construir relaciones directas con su audiencia.
Desafíos de Web3: Por qué la Adopción Sigue Limitada
A pesar de estas ventajas, Web3 enfrenta obstáculos serios:
Complejidad y Experiencia de Usuario: Configurar una cartera cripto, entender las claves privadas y conectar con dApps abruma a la mayoría de los usuarios. La curva de aprendizaje es empinada—mucho más que hacer clic en “Registrarse” en Facebook. Esta fricción sola impide la adopción masiva.
Costos de Transacción: A diferencia de los servicios Web2 gratuitos, cada interacción en blockchain cuesta “gas”. Mientras algunas blockchains como Solana cobran centavos por transacción, otras siguen siendo prohibitivamente caras. Los usuarios acostumbrados a servicios gratuitos resisten pagar para participar.
Limitaciones de Escalabilidad: Las redes descentralizadas procesan transacciones más lentamente que las bases de datos centralizadas. Bitcoin maneja 7 transacciones por segundo; Visa, 65,000. Las DAOs también son inherentemente lentas—las actualizaciones importantes requieren consenso mediante votación, lo que puede tomar semanas o meses.
Fricción en el Desarrollo: Las DAOs democratizan la toma de decisiones, pero crean cuellos de botella. Crear una función en Facebook requiere una decisión del CEO. En una DAO, necesita aprobación comunitaria, lo que ralentiza la innovación y puede generar estancamiento en temas controvertidos.
Irreversibilidad: Los errores en Web3 son permanentes. Envía cripto a una dirección equivocada y se pierde para siempre. No hay un departamento de atención al cliente a quien llamar. Esta naturaleza implacable disuade a usuarios no técnicos y crea vulnerabilidad ante estafas.
Entrando en el Ecosistema Web3 Hoy
A pesar de los desafíos, Web3 ya funciona. Los usuarios interesados en experimentar pueden comenzar de inmediato:
Paso 1: Elegir e Instalar una Cartera: Selecciona una blockchain de tu interés—Ethereum, Solana, Polygon u otra. Descarga una cartera compatible. Los usuarios de Ethereum suelen elegir MetaMask o Coinbase Wallet. Los de Solana usan Phantom. Cada cartera gestiona tus claves criptográficas y controla tu identidad digital.
Paso 2: Financiar tu Cartera: Adquiere criptomonedas en un exchange y transférelas a tu cartera. Esto te da fondos para pagar tarifas de transacción e interactuar con dApps.
Paso 3: Conectar con dApps: Visita el sitio web de una dApp y haz clic en “Conectar Cartera”. Selecciona tu cartera, aprueba la conexión y ya estás conectado. Sin correo, sin contraseña, sin datos personales requeridos.
Paso 4: Explorar: Sitios como dAppRadar y DeFiLlama listan miles de aplicaciones activas en diferentes blockchains, categorizadas por tipo—juegos, DeFi, mercados NFT, redes sociales y más. Experimenta en distintas categorías para entender qué ofrece hoy Web3.
El Camino a Seguir: Coexistencia de Web2 y Web3
Web3 no reemplazará Web2 de la noche a la mañana. Probablemente ambos coexistirán durante años como modelos complementarios que sirven a diferentes necesidades. Web2 destaca en conveniencia para el consumidor y escalabilidad. Web3 sobresale en descentralización y soberanía del usuario.
La verdadera pregunta no es si Web3 destruirá Web2, sino si la descentralización llegará a ser la opción predeterminada para sistemas que requieren transparencia, seguridad y control del usuario. Algunos casos de uso—como aplicaciones financieras, gestión de datos personales y creación de contenido—parecen encajar naturalmente en Web3. Otros—como transmisión de video o feeds sociales para millones—pueden seguir siendo más eficientes en infraestructura centralizada.
Lo que está claro es que la arquitectura de internet ya no es inevitable. Los usuarios exigen cada vez más alternativas al control corporativo, y la base tecnológica para esas alternativas ya existe. A medida que blockchain sea más escalable, las interfaces de usuario mejoren y la adopción crezca, Web3 pasará de ser una tecnología experimental a una opción mainstream.
La web que emerja en la próxima década quizás no sea puramente Web3, pero sin duda estará moldeada por el principio central de Web3: que los usuarios, no las corporaciones, deberían ser los propietarios de internet.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
Web2 vs Web3: Por qué Internet se está reinventando a sí mismo
La arquitectura actual de internet está dominada por un puñado de gigantes tecnológicos. Meta, Alphabet y Amazon han consolidado un poder enorme sobre cómo miles de millones de personas se conectan, comparten y transaccionan en línea. Sin embargo, este modelo centralizado tiene un precio elevado: los datos de los usuarios. Según encuestas recientes, casi el 75% de los estadounidenses creen que estas empresas ejercen demasiado control sobre internet, y aproximadamente el 85% sospechan que al menos una de ellas monitorea su información personal.
Esta creciente ansiedad sobre la privacidad y la explotación de datos ha provocado un replanteamiento fundamental de cómo debería funcionar la web. Desarrolladores y tecnólogos proponen una infraestructura alternativa llamada Web3—un enfoque radicalmente diferente que promete devolver el control a los usuarios en lugar de a las corporaciones. Para entender por qué Web3 importa, debemos comprender cómo llegamos aquí y hacia dónde se dirige internet.
Las Tres Fases Evolutivas de Internet
La World Wide Web ha experimentado transformaciones distintas desde su creación. Cada fase refleja diferentes capacidades tecnológicas y relaciones de los usuarios con el contenido.
La Era Solo Lectura: Web1 (1989-2000s)
El científico británico Tim Berners-Lee diseñó la primera versión de la web en 1989 en CERN para facilitar el intercambio de datos entre investigadores. Este internet temprano, ahora llamado Web1, era fundamentalmente diferente de la experiencia actual. Presentaba páginas estáticas con hipervínculos—esencialmente una biblioteca en línea donde los usuarios consumían información pero rara vez la creaban.
Web1 fue “solo lectura” por diseño. No había secciones de comentarios, ni cuentas de usuario, ni forma de contribuir. La web era un medio de transmisión unidireccional, similar a leer una enciclopedia. A medida que más servidores y desarrolladores se unieron a la red durante los 1990s, Web1 se expandió gradualmente más allá de las instituciones de investigación hacia el público general, pero su naturaleza central seguía siendo pasiva y unidireccional.
La Explosión Interactiva: Web2 (mediados de 2000s-presente)
Todo cambió alrededor de mediados de los 2000s. Nuevas tecnologías permitieron un cambio drástico hacia la interactividad. De repente, los usuarios podían hacer más que leer—podían escribir, comentar, subir contenido y crear. Surgieron plataformas como YouTube, Facebook, Reddit y Amazon, transformando la web en un ecosistema de “leer y escribir” donde miles de millones podían participar simultáneamente.
Esta transformación fue revolucionaria, pero tuvo un costo crítico: la centralización. Aunque los usuarios ganaron la capacidad de crear contenido, cedieron la propiedad. Las grandes empresas tecnológicas se convirtieron en guardianes—poseían las plataformas, controlaban los algoritmos, almacenaban todos los datos generados por los usuarios y los monetizaban mediante publicidad.
Google y Meta ejemplifican este modelo. Estas empresas obtienen aproximadamente entre el 80-90% de sus ingresos anuales de los anuncios, lo que significa que los usuarios no son clientes—la atención y los datos de los usuarios son los productos que se venden. Este acuerdo generó una riqueza sin precedentes para los ejecutivos tecnológicos, dejando a los usuarios vulnerables a brechas de datos, manipulación algorítmica y vigilancia constante.
El modelo Web2 también introdujo una vulnerabilidad crítica: el servidor centralizado. Cuando el servicio en la nube AWS de Amazon sufrió caídas en 2020 y 2021, sitios web importantes como The Washington Post, Coinbase y Disney+ colapsaron simultáneamente. Un solo punto de fallo podía derribar todo el sistema.
La Revolución de la Descentralización: Web3
Las semillas de Web3 se plantaron en 2009 cuando un criptógrafo anónimo llamado Satoshi Nakamoto creó Bitcoin. Bitcoin introdujo la tecnología blockchain—una forma revolucionaria de registrar transacciones en una red descentralizada de computadoras sin requerir una autoridad o servidor central.
En lugar de confiar en un banco o una corporación para asegurar tu dinero, los usuarios de Bitcoin confiaban en las matemáticas y en redes distribuidas. Esta innovación inspiró a los tecnólogos a preguntarse: ¿por qué el mismo modelo centralizado debería aplicarse a toda la internet?
En 2015, Vitalik Buterin y un equipo de desarrolladores lanzaron Ethereum, que llevó la descentralización aún más lejos mediante la introducción de los “contratos inteligentes”—programas autoejecutables que hacen cumplir acuerdos automáticamente sin intermediarios. De repente, los desarrolladores podían construir aplicaciones (dApps) que funcionaran en redes blockchain en lugar de servidores corporativos.
Al describir este cambio, Gavin Wood, fundador de Polkadot, acuñó el término “Web3” para captar la visión: un paso del modelo controlado por corporaciones, “leer-escribir” del Web2, hacia una internet propiedad de los usuarios, “leer-escribir-poseer”, donde las personas mantienen el control total sobre sus activos digitales e identidades.
Diferencias Fundamentales entre Web2 y Web3
La distinción fundamental radica en la arquitectura. Web2 funciona sobre servidores centralizados controlados por corporaciones. Web3 opera en redes descentralizadas donde miles de computadoras independientes (nodos) mantienen el sistema colectivamente.
Esta diferencia arquitectónica produce efectos en todas las dimensiones:
Propiedad y Control: En Web2, Facebook posee tus fotos. YouTube posee tus videos. La plataforma decide qué puedes ver y quién puede verte. En Web3, los usuarios controlan su contenido mediante claves criptográficas almacenadas en carteras personales. Ninguna corporación puede censurar, eliminar o monetizar tu creación sin permiso.
Gobernanza: Las empresas Web2 toman decisiones de arriba hacia abajo en salas de juntas y con accionistas. Muchas dApps Web3 usan Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs), que permiten a los titulares de tokens votar sobre cambios en el protocolo. En teoría, cada usuario tiene una voz.
Accesibilidad a Datos: Las empresas Web2 crean barreras en torno a los datos de los usuarios, usándolos para ventajas propietarias. Las aplicaciones Web3 operan en blockchains transparentes donde el historial de transacciones y el código de los contratos inteligentes son visibles y auditable públicamente.
Interoperabilidad: Las plataformas Web2 existen en silos. Tu cuenta de Facebook funciona solo en Facebook. En Web3, una sola cartera cripto puede acceder a docenas de dApps en diferentes blockchains sin volver a registrarse ni compartir datos personales con cada servicio.
Ventajas de Web2: Por qué Sigue Dominando
A pesar de sus fallos, Web2 mantiene fortalezas significativas que explican su dominio continuo:
Escalabilidad y Velocidad: Los servidores centralizados procesan transacciones y sirven contenido mucho más eficientemente que las redes distribuidas. Los ingenieros de Facebook pueden desplegar actualizaciones globales en horas. La infraestructura Web2 ha sido perfeccionada durante décadas para manejar miles de millones de usuarios.
Interfaces Amigables: Empresas como Amazon y Google invirtieron miles de millones en hacer sus plataformas intuitivas. Botones claros, procesos de inicio de sesión simples y diseños familiares permiten que usuarios no técnicos naveguen sin esfuerzo. Los dApps Web3 aún parecen torpes en comparación.
Toma de Decisiones Rápida: Cuando aparece un error o la competencia se intensifica, las empresas centralizadas pivotan rápidamente. Las DAOs deben esperar la votación de la comunidad, lo que ralentiza la innovación y crea fricciones burocráticas.
Autoridad y Resolución de Conflictos: Cuando surgen conflictos, las plataformas Web2 ofrecen autoridad clara. Si disputas un cargo en Amazon o una violación de política en Facebook, la empresa investiga y decide. Las disputas en Web3 a menudo no tienen recurso—las transacciones son irreversibles.
Ventajas de Web3: La Promesa de una Internet Mejor
Pero Web3 ofrece soluciones convincentes a los problemas fundamentales de Web2:
Privacidad y Propiedad Verdaderas: Los usuarios controlan sus claves criptográficas y, por tanto, sus datos. Ninguna corporación puede espiarlos ni vender su información. La dirección de tu cartera es seudónima, ofreciendo privacidad que Web2 no puede igualar.
Ausencia de Punto Único de Fallo: Si un nodo de Ethereum se desconecta, la red continúa. Miles de nodos mantienen el sistema redundante, haciendo casi imposible apagarlo o censurarlo—un contraste marcado con la vulnerabilidad de Web2.
Resistencia a la Censura: Ninguna entidad controla las dApps de Web3. Los gobiernos no pueden prohibir fácilmente los protocolos, y las corporaciones no pueden eliminar arbitrariamente a los usuarios. Esto crea una libertad sin precedentes, pero también desafíos para prevenir abusos genuinos.
Gobernanza Transparente: Cada cambio en el protocolo es auditable en la blockchain. Las decisiones se toman mediante votación con tokens en lugar de negociaciones en salas de juntas, distribuyendo el poder de forma más equitativa en teoría.
Monetización sin Intermediarios: Los creadores de contenido pueden monetizar directamente mediante tokens o NFTs sin ceder un porcentaje a una plataforma. Músicos, artistas y escritores pueden construir relaciones directas con su audiencia.
Desafíos de Web3: Por qué la Adopción Sigue Limitada
A pesar de estas ventajas, Web3 enfrenta obstáculos serios:
Complejidad y Experiencia de Usuario: Configurar una cartera cripto, entender las claves privadas y conectar con dApps abruma a la mayoría de los usuarios. La curva de aprendizaje es empinada—mucho más que hacer clic en “Registrarse” en Facebook. Esta fricción sola impide la adopción masiva.
Costos de Transacción: A diferencia de los servicios Web2 gratuitos, cada interacción en blockchain cuesta “gas”. Mientras algunas blockchains como Solana cobran centavos por transacción, otras siguen siendo prohibitivamente caras. Los usuarios acostumbrados a servicios gratuitos resisten pagar para participar.
Limitaciones de Escalabilidad: Las redes descentralizadas procesan transacciones más lentamente que las bases de datos centralizadas. Bitcoin maneja 7 transacciones por segundo; Visa, 65,000. Las DAOs también son inherentemente lentas—las actualizaciones importantes requieren consenso mediante votación, lo que puede tomar semanas o meses.
Fricción en el Desarrollo: Las DAOs democratizan la toma de decisiones, pero crean cuellos de botella. Crear una función en Facebook requiere una decisión del CEO. En una DAO, necesita aprobación comunitaria, lo que ralentiza la innovación y puede generar estancamiento en temas controvertidos.
Irreversibilidad: Los errores en Web3 son permanentes. Envía cripto a una dirección equivocada y se pierde para siempre. No hay un departamento de atención al cliente a quien llamar. Esta naturaleza implacable disuade a usuarios no técnicos y crea vulnerabilidad ante estafas.
Entrando en el Ecosistema Web3 Hoy
A pesar de los desafíos, Web3 ya funciona. Los usuarios interesados en experimentar pueden comenzar de inmediato:
Paso 1: Elegir e Instalar una Cartera: Selecciona una blockchain de tu interés—Ethereum, Solana, Polygon u otra. Descarga una cartera compatible. Los usuarios de Ethereum suelen elegir MetaMask o Coinbase Wallet. Los de Solana usan Phantom. Cada cartera gestiona tus claves criptográficas y controla tu identidad digital.
Paso 2: Financiar tu Cartera: Adquiere criptomonedas en un exchange y transférelas a tu cartera. Esto te da fondos para pagar tarifas de transacción e interactuar con dApps.
Paso 3: Conectar con dApps: Visita el sitio web de una dApp y haz clic en “Conectar Cartera”. Selecciona tu cartera, aprueba la conexión y ya estás conectado. Sin correo, sin contraseña, sin datos personales requeridos.
Paso 4: Explorar: Sitios como dAppRadar y DeFiLlama listan miles de aplicaciones activas en diferentes blockchains, categorizadas por tipo—juegos, DeFi, mercados NFT, redes sociales y más. Experimenta en distintas categorías para entender qué ofrece hoy Web3.
El Camino a Seguir: Coexistencia de Web2 y Web3
Web3 no reemplazará Web2 de la noche a la mañana. Probablemente ambos coexistirán durante años como modelos complementarios que sirven a diferentes necesidades. Web2 destaca en conveniencia para el consumidor y escalabilidad. Web3 sobresale en descentralización y soberanía del usuario.
La verdadera pregunta no es si Web3 destruirá Web2, sino si la descentralización llegará a ser la opción predeterminada para sistemas que requieren transparencia, seguridad y control del usuario. Algunos casos de uso—como aplicaciones financieras, gestión de datos personales y creación de contenido—parecen encajar naturalmente en Web3. Otros—como transmisión de video o feeds sociales para millones—pueden seguir siendo más eficientes en infraestructura centralizada.
Lo que está claro es que la arquitectura de internet ya no es inevitable. Los usuarios exigen cada vez más alternativas al control corporativo, y la base tecnológica para esas alternativas ya existe. A medida que blockchain sea más escalable, las interfaces de usuario mejoren y la adopción crezca, Web3 pasará de ser una tecnología experimental a una opción mainstream.
La web que emerja en la próxima década quizás no sea puramente Web3, pero sin duda estará moldeada por el principio central de Web3: que los usuarios, no las corporaciones, deberían ser los propietarios de internet.