Ley Mined in America: análisis de la legislación sobre la reserva estratégica de Bitcoin y la iniciativa para la expansión de la minería nacional

Mercados
Actualizado: 2026-03-31 08:27

El 30 de marzo de 2026, los senadores republicanos estadounidenses Cynthia Lummis y Bill Cassidy presentaron conjuntamente la "Mined in America Act". Este proyecto de ley persigue dos objetivos estructurales clave: por un lado, convertir en ley federal la "Reserva Estratégica de Bitcoin" establecida por el presidente Trump mediante orden ejecutiva, dotándola así de una base legislativa sólida; y por otro, fomentar la expansión de la minería de criptomonedas en EE. UU. a través de un sistema federal de certificación, eliminando progresivamente el uso de hardware minero procedente de determinadas regiones extranjeras.

El contexto de esta legislación es que EE. UU. concentra actualmente en torno al 38 % del hash rate global de Bitcoin, situándose como el mayor país minero de Bitcoin del mundo. Sin embargo, cerca del 97 % de los equipos ASIC que sostienen ese hash rate se fabrican en el extranjero. Esta desconexión entre "hash rate estadounidense, hardware extranjero" se percibe cada vez más como una posible vulnerabilidad infraestructural, especialmente en un momento en que la seguridad de la cadena de suministro se ha convertido en una cuestión nacional. Este artículo analiza el evento desde cinco perspectivas: disposiciones del proyecto de ley, fundamentos de datos, división de opiniones públicas, impacto en la industria y posibles escenarios de evolución.

Una ley que fusiona política minera y reserva estratégica

La "Mined in America Act" fue copatrocinada por la senadora de Wyoming Cynthia Lummis y el senador de Luisiana Bill Cassidy. Lummis ha sido una de las defensoras más activas de la industria cripto en el Congreso, impulsando previamente proyectos sobre estructura de mercado, reforma fiscal en cripto y varios intentos de legislar una reserva estratégica de Bitcoin. Por su parte, Cassidy se centra en el impacto de la minería sobre el empleo doméstico y la infraestructura energética.

El proyecto de ley se articula en torno a tres mecanismos principales:

En primer lugar, establece un sistema voluntario de certificación "Mined in America". El Departamento de Comercio de EE. UU. estaría autorizado para definir los estándares de certificación para pools y centros de minería de criptomonedas. Los operadores certificados podrían acceder a los subsidios energéticos federales y a los programas de desarrollo rural ya existentes, reduciendo así sus costes operativos. El texto especifica que no se crean nuevas partidas presupuestarias, sino que se aprovechan marcos federales vigentes.

En segundo lugar, se elimina progresivamente el hardware de origen extranjero. Las instalaciones mineras certificadas deberán comprometerse a dejar de utilizar, de forma gradual, equipos mineros fabricados por empresas de determinadas regiones del exterior. Actualmente, el mercado global de ASIC está dominado por unos pocos fabricantes, en su mayoría asiáticos. Al mismo tiempo, la ley encarga al National Institute of Standards and Technology (NIST) y al Manufacturing Extension Partnership (MEP) que apoyen a los fabricantes nacionales en el desarrollo de hardware minero más seguro y eficiente energéticamente.

En tercer lugar, se codifica en ley la Reserva Estratégica de Bitcoin. En marzo de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva para crear una reserva estratégica de Bitcoin bajo custodia del Tesoro, alimentada con bitcoins incautados en procesos penales o civiles. Este proyecto eleva el marco de la reserva de una orden ejecutiva a una ley, impidiendo que futuros presidentes la revoquen de forma unilateral.

Conviene aclarar: entre estos tres mecanismos, el carácter voluntario del sistema de certificación está expresamente estipulado; la exigencia de eliminación de hardware extranjero solo aplica a "instalaciones certificadas"; y la codificación de la reserva estratégica es una disposición independiente del sistema de certificación. Aunque los tres mecanismos forman parte del mismo paquete legislativo, su fuerza jurídica y ámbito de aplicación difieren.

De la orden ejecutiva a la ley: trayectoria de la política

Para comprender plenamente el alcance de este proyecto, es necesario situarlo en una línea temporal de políticas más amplia.

Fecha Evento Naturaleza y relevancia
2024 Trump promete en campaña convertir a EE. UU. en la "capital cripto del mundo" Declaración de orientación política
junio de 2025 Varios fabricantes extranjeros de hardware minero anuncian planes para instalar fábricas en EE. UU. Respuesta de la industria ante posibles cambios regulatorios
Finales de 2025 Lummis anuncia que no buscará la reelección, su mandato termina en enero de 2027 Se delimita la ventana legislativa
marzo de 2026 Trump firma la orden ejecutiva que establece la Reserva Estratégica de Bitcoin Marco de la reserva fijado a nivel ejecutivo
30 de marzo de 2026 Lummis y Cassidy presentan la "Mined in America Act" Se convierte la orden ejecutiva en ley y se añaden disposiciones mineras

La fecha de presentación del proyecto no es casual. Tras la firma de la orden ejecutiva en marzo de 2026, Lummis actuó con rapidez para convertirla en ley mientras el impulso político seguía vigente. Dado que su mandato concluye en enero de 2027, la ventana para impulsar el proyecto en el Congreso actual es muy estrecha.

Un indicio temprano relevante: ya en junio de 2025, varios grandes fabricantes de hardware minero anunciaron planes para establecer líneas de producción o ensamblaje en EE. UU. Estos movimientos se interpretan como una anticipación a posibles cambios regulatorios, lo que sugiere que la industria ya estaba reaccionando a los objetivos de localización de hardware antes de la presentación formal del proyecto.

El desajuste entre hash rate y hardware

La lógica central de la ley se apoya en una serie de datos clave. Comprender estas cifras es esencial para evaluar la necesidad y viabilidad del proyecto.

EE. UU. ya es el país líder en hash rate. Según Satoshi Action Fund y diversas fuentes del sector, EE. UU. controla actualmente alrededor del 38 % del hash rate global de la red Bitcoin, muy por delante del segundo país. Esta cuota ha ido aumentando en los últimos años, en gran parte por la migración de hash rate tras las restricciones mineras impuestas en algunas regiones en 2021.

Sin embargo, la cadena de suministro de hardware está altamente concentrada en el extranjero. Los mismos datos muestran que cerca del 97 % de los equipos que alimentan ese 38 % de hash rate proceden de fabricantes foráneos. Estudios de la industria confirman que unas pocas empresas asiáticas dominan el mercado global de ASIC.

Las mineras cotizadas en EE. UU. afrontan presión sobre su rentabilidad y están en proceso de transformación. En el primer trimestre de 2026, el hash rate de Bitcoin experimentó su primer descenso trimestral en seis años, con una caída de aproximadamente el 4 %. El motivo principal es la inversión entre los costes de minado y el precio de mercado del Bitcoin: cuando minar un Bitcoin cuesta cerca de 90 000 $ y el precio spot ronda los 67 000 $, los márgenes se ven gravemente afectados. En respuesta, varias mineras públicas líderes han anunciado planes para redirigir parte de su hash rate a ofrecer potencia de cómputo a empresas de inteligencia artificial.

El gobierno de EE. UU. es ahora el mayor tenedor soberano de Bitcoin del mundo. Tras años de incautaciones judiciales, se estima que el Tesoro posee entre 198 000 y 328 000 bitcoins. La mayor fuente individual fue una operación del Departamento de Justicia que implicó unos 127 000 BTC. La codificación de la Reserva Estratégica institucionaliza la gestión de estos activos ya existentes.

Estos hechos constituyen el "fundamento fáctico" del proyecto. El siguiente paso es distinguir qué realidades aborda directamente la ley, qué objetivos persigue y qué efectos secundarios puede desencadenar.

Argumentos a favor y puntos de controversia

El debate en el sector y en el ámbito político se ha polarizado en dos grandes campos: partidarios y escépticos.

Argumentos principales de los partidarios

Narrativa de seguridad en la cadena de suministro. Dennis Porter, CEO de Satoshi Action Fund y participante en la redacción del proyecto, describe la situación actual así: "EE. UU. controla el 38 % del hash rate global de Bitcoin, pero el 97 % del hardware procede del extranjero. Eso no es liderazgo, es una posible vulnerabilidad. Si queremos liderar en Bitcoin, no podemos permitir que una infraestructura crítica dependa de cadenas de suministro externas". Así, el hardware minero se equipara a los semiconductores o equipos de telecomunicaciones como industria estratégica dentro del paradigma de seguridad de la cadena de suministro.

Narrativa económica y de empleo. El senador Cassidy subraya que la minería de activos digitales es una parte vital de la economía estadounidense y debe desarrollarse a nivel nacional. Vincula la infraestructura minera al auge de los centros de datos para IA, argumentando que estas instalaciones pueden servir de ancla para el empleo industrial en EE. UU.

Narrativa de continuidad política. Las órdenes ejecutivas pueden ser revocadas unilateralmente por el siguiente presidente, pero las leyes requieren acción legislativa para ser derogadas. Codificar la Reserva Estratégica de Bitcoin eleva el coste de revertir la política.

Principales preocupaciones de los escépticos

Dudas sobre el alcance real de la "cláusula de exclusión". Una cuestión sin resolver es: si los fabricantes extranjeros de hardware instalan fábricas en EE. UU., ¿se considerarán sus equipos como "productos de afiliación extranjera"? ¿El criterio será el registro de la empresa, el lugar de producción real o el origen último de los chips? Si las filiales estadounidenses de empresas extranjeras pueden eludir las restricciones, la efectividad de la cláusula se verá mermada.

Incentivos inciertos para la certificación voluntaria. El proyecto no crea nuevos gastos federales, solo permite que las instalaciones certificadas accedan a programas energéticos y rurales ya existentes. ¿Son estos subsidios suficientes para cubrir los costes de sustitución de hardware? Para mineras que ya operan con márgenes ajustados, la viabilidad económica puede ser el factor decisivo.

Ventana legislativa limitada. Lummis dejará el cargo en enero de 2027 y el proyecto debe superar la revisión en comisión y las votaciones en ambas cámaras. Completar el proceso legislativo en este Congreso es un reto considerable.

Tres narrativas que requieren un análisis cuidadoso

En torno al proyecto han surgido varias narrativas muy citadas. A continuación, se examinan tres afirmaciones clave desde una perspectiva fáctica y lógica.

"El 97 % del hardware minero en EE. UU. procede del extranjero, lo que genera un riesgo para la seguridad de la cadena de suministro."

Fácticamente, la cifra del 97 % es citada por grupos del sector y verificada por varios medios. Sin embargo, afirmar que "genera un riesgo para la seguridad de la cadena de suministro" implica pasar del hecho al juicio. Es importante distinguir: una alta concentración sí conlleva riesgos, pero la naturaleza de estos depende de dos variables: primero, si los fabricantes extranjeros tienen capacidad técnica para controlar o sabotear remotamente los equipos; segundo, si EE. UU. dispone de alternativas viables. Hasta la fecha, no existen evidencias públicas de puertas traseras en los equipos mineros principales. Por tanto, la solidez de la afirmación depende de la distancia entre "posibilidad" y "prueba".

"La ley obligará a las mineras estadounidenses a abandonar el hardware extranjero."

El texto utiliza expresamente la "certificación voluntaria" y exige a las "instalaciones certificadas" una transición gradual. Las instalaciones que no busquen certificarse no tienen restricciones en la procedencia de su hardware. Por tanto, "obligar" no es exacto. Una descripción más precisa sería: la ley busca incentivar proactivamente el cambio de cadena de suministro mediante incentivos positivos (acceso a programas federales), no mediante una prohibición absoluta del hardware extranjero.

"La Reserva Estratégica de Bitcoin convertirá al gobierno de EE. UU. en el mayor comprador de Bitcoin."

El proyecto no autoriza al Tesoro a comprar Bitcoin en el mercado abierto. La financiación de la reserva sigue limitada a activos incautados por la justicia. Lummis propuso en el pasado ampliar la reserva de forma "neutral presupuestariamente", por ejemplo, convirtiendo rendimientos de staking de otros criptoactivos en compras de Bitcoin, o permitiendo que mineros certificados vendan Bitcoin recién minado al gobierno con exención de impuestos sobre plusvalías. Sin embargo, estas disposiciones no están claramente incluidas en este texto. Por tanto, la afirmación de "mayor comprador" carece por ahora de base legal.

Análisis de impacto en la industria: minería, reservas y cadena de suministro

Si se aprueba, la ley podría tener efectos estructurales en la industria cripto en tres ámbitos principales.

Impacto sobre el panorama minero

La concentración geográfica del hash rate podría desplazarse aún más hacia EE. UU. Aunque la certificación es voluntaria, el acceso a subsidios energéticos federales puede ser un atractivo importante para operaciones con márgenes reducidos. Esto podría incentivar a más mineros internacionales a trasladar hash rate a EE. UU. para beneficiarse de las políticas.

Divergencia en la estructura de costes de los mineros. Las operaciones que logren certificarse y migrar a hardware nacional podrán recibir subsidios y apoyo normativo. Quienes no cumplan los estándares seguirán dependiendo de hardware extranjero sin ayudas. Esta divergencia puede acelerar la consolidación del sector, desplazando a los actores más pequeños.

Intersección entre la transformación hacia IA y la política minera. Las mineras cotizadas en EE. UU. están pivotando rápidamente hacia el alojamiento de cómputo para IA, y el sistema de certificación propuesto crea un marco federal de cumplimiento para modelos híbridos de "instalación minera + centro de datos". Esto podría convertirse en un puente normativo entre la minería tradicional y la infraestructura emergente de inteligencia artificial.

Impacto sobre la Reserva Estratégica de Bitcoin

La estabilidad jurídica de la reserva se refuerza notablemente. Una vez elevada de orden ejecutiva a ley, cualquier intento futuro de disolver la reserva o vender sus bitcoins requeriría acción del Congreso, no solo una orden ejecutiva. Esto brinda protección institucional al Bitcoin como activo de reserva soberano.

El crecimiento de la reserva sigue sin un camino claro. Por ahora, el proyecto solo formaliza la retención de activos incautados, sin establecer un mecanismo sistemático para adquisiciones adicionales. Cualquier intento futuro de autorizar compras en el mercado abierto afrontaría mayores obstáculos presupuestarios y políticos.

Impacto sobre la cadena de suministro de hardware

Potencial para impulsar la capacidad manufacturera nacional a medio y largo plazo. El proyecto encarga a NIST y MEP el apoyo al I+D de hardware minero nacional. Aunque es improbable que altere el dominio técnico de los fabricantes extranjeros en el corto plazo, podría abrir una ventana política para startups estadounidenses.

Las estrategias de los fabricantes extranjeros en EE. UU. deberán adaptarse. Para las empresas extranjeras que ya han instalado fábricas en territorio estadounidense, si los equipos "producidos localmente pero de propiedad extranjera" quedan excluidos de la certificación, el valor de estas inversiones se verá reducido. Los fabricantes podrían verse obligados a localizar aún más su estructura corporativa o sus modelos de licencias tecnológicas.

Previsión de evolución en varios escenarios

Según el avance legislativo y la respuesta del sector, pueden proyectarse tres escenarios posibles.

Escenario Condiciones desencadenantes Impacto en la industria
Base: la ley se aprueba, pero la adopción de la certificación es limitada Se aprueba en el Congreso actual, pero los subsidios federales no compensan el coste de sustitución de hardware, por lo que la mayoría de mineros no se certifica La Reserva Estratégica de Bitcoin obtiene protección legal, pero el panorama del hardware minero cambia poco; la certificación queda como opción de nicho
Optimista: la ley se aprueba con alta adopción de certificación Los subsidios superan las expectativas o el coste de sustitución baja gracias a la fabricación nacional, lo que impulsa la certificación generalizada La cadena de suministro de hardware minero en EE. UU. se localiza progresivamente; los fabricantes extranjeros pierden cuota; el hash rate se concentra aún más en EE. UU.
Pesimista: la ley no se aprueba en el Congreso actual Se cierra la ventana legislativa, Lummis se retira sin sucesor fuerte o el Senado rechaza el texto La Reserva Estratégica de Bitcoin sigue como orden ejecutiva; la política minera no cambia; futuras administraciones pueden modificar la política de reserva por orden ejecutiva

De estos, el escenario base es el más probable. Las razones incluyen la estrechez de la ventana legislativa, la incertidumbre sobre la fuerza de los incentivos para la certificación voluntaria y la posibilidad de que los fabricantes extranjeros puedan sortear parcialmente las restricciones produciendo en EE. UU.

Conclusión

La "Mined in America Act" marca una nueva etapa en la política cripto estadounidense, pasando de "si se debe acoger la industria" a "cómo controlarla". Al vincular las cadenas de suministro de hardware minero, la distribución geográfica del hash rate y el sistema de reservas de Bitcoin en un mismo marco, la ley refleja la visión cambiante de Washington sobre el sector cripto: ya no como fenómeno financiero marginal, sino como parte de la infraestructura nacional y de la seguridad de la cadena de suministro.

Sin embargo, el impacto real de la ley dependerá de múltiples variables: el diseño preciso de los subsidios, los detalles de implementación de los estándares de hardware, las estrategias de los fabricantes extranjeros en EE. UU. y las dinámicas políticas dentro de la ventana legislativa. Independientemente del desenlace, el desajuste entre "hash rate estadounidense, hardware extranjero" ha sido identificado claramente como un problema que requiere atención y solución. Este reconocimiento, por sí solo, puede tener una influencia más duradera que el resultado final del proyecto.

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