
La minería con CPU consiste en utilizar la unidad central de procesamiento (CPU) de un ordenador para validar transacciones en una red blockchain y obtener recompensas en criptomonedas como compensación por este trabajo computacional. Este método emplea el procesador principal del ordenador, lo que lo diferencia esencialmente de la minería con GPU, que depende de tarjetas gráficas dedicadas.
En los inicios de las criptomonedas, la minería con CPU era el método principal para extraer activos digitales. Sin embargo, a medida que las redes blockchain evolucionaron y la dificultad de minado aumentó, esta práctica se volvió más especializada. Actualmente, la minería con CPU se centra en criptomonedas específicas optimizadas para la arquitectura de CPU, lo que la convierte en una opción viable solo para ciertos activos digitales.
El principio básico de la minería es dedicar potencia de cálculo para resolver algoritmos criptográficos complejos. Así, los mineros validan bloques de transacciones y los registran en la blockchain, manteniendo la seguridad e integridad de la red. Como recompensa por este servicio esencial, los mineros reciben criptomonedas, lo que incentiva la participación en la red.
Aunque la minería con CPU no puede igualar la potencia de cálculo de las operaciones con GPU, existen criptomonedas que pueden minarse eficaz y rentablemente utilizando recursos de CPU. Estas criptomonedas emplean algoritmos que favorecen la arquitectura de CPU o incluyen mecanismos de resistencia frente a hardware de minería más potente.
Las siguientes criptomonedas son algunas de las opciones más adecuadas para la minería con CPU, y cada una ofrece características que facilitan el acceso a los mineros que emplean este tipo de hardware:
Dogecoin: Esta criptomoneda tiene una dificultad de minado más baja que las principales criptomonedas, lo que facilita el acceso a los mineros con CPU. Su algoritmo permite participar en la minería sin requerir hardware especializado, aunque es importante analizar las condiciones actuales de la red y los indicadores de rentabilidad.
Monero: Reconocida como una de las criptomonedas centradas en la privacidad más populares, Monero ha generado gran interés entre la comunidad de minería con CPU. Su algoritmo RandomX incorpora resistencia a ASIC, lo que nivela el campo de juego para quienes minan con CPU y permite que los usuarios con hardware estándar compitan de manera efectiva.
Electroneum: Esta criptomoneda destaca por ofrecer soluciones de pago móvil basadas en blockchain y mantener resistencia frente a ASIC. Su enfoque en la accesibilidad móvil y su algoritmo compatible con CPU la convierten en una opción atractiva para quienes buscan utilidad y oportunidades de minería.
Bytecoin: Como pionera en el uso del protocolo CryptoNote, Bytecoin fue diseñada desde cero para la minería con CPU. Esta orientación histórica hacia la compatibilidad con CPU hace que la red conserve características favorables para estos mineros, aunque es recomendable evaluar el hashrate y la competencia actuales.
Zcash: Criptomoneda centrada en la privacidad que permite la minería con CPU gracias a su algoritmo Equihash. Aunque puede minarse con distintos tipos de hardware, la estructura de su algoritmo permite a los mineros con CPU participar y obtener recompensas, especialmente a través de pools de minería.
La minería con CPU utiliza la potencia de procesamiento del ordenador para resolver problemas matemáticos complejos, conocidos como hashes o acertijos criptográficos. Este proceso es fundamental para la validación en blockchain y la seguridad de la red.
Cuando la CPU de un minero resuelve un hash, se valida un nuevo bloque de transacciones y se añade a la blockchain. Ese bloque pasa a formar parte permanentemente del libro mayor distribuido, y el minero que lo resuelve recibe una recompensa en criptomonedas por su aportación computacional y el consumo eléctrico asociado.
La rentabilidad y eficacia de la minería con CPU dependen principalmente de la velocidad de procesamiento (GHz) y del número de núcleos de la CPU. Los procesadores modernos con varios núcleos pueden gestionar múltiples hilos de minería a la vez, lo que mejora la eficiencia respecto a modelos antiguos de un solo núcleo. Otros factores relevantes son el tamaño de la caché, la eficiencia de la arquitectura y la gestión térmica de la CPU.
Existen dos formas principales de participar en la minería con CPU, cada una con sus ventajas y consideraciones específicas en función de los objetivos y recursos del minero.
La minería en solitario implica operar de forma independiente, compitiendo directamente contra todos los demás mineros de la red para resolver bloques y obtener la recompensa completa. Aunque ofrece la posibilidad de recibir la totalidad de la recompensa, presenta desafíos significativos que la hacen poco recomendable para la mayoría de mineros con CPU.
La minería en solitario supone competir con grandes operaciones dotadas de GPU o ASIC, que suelen superar ampliamente a la CPU en potencia de cálculo. Por ello, suele traducirse en largos periodos sin encontrar bloques y en rendimientos irregulares o ínfimos, incapaces de cubrir el gasto eléctrico. Solo se recomienda minar en solitario con CPU en redes de muy baja dificultad.
Los pools de minería son una de las formas más populares y eficientes de participar tanto en minería con CPU como con GPU. Al unirse a un pool, se suma la potencia de procesamiento con la de muchos otros mineros, aumentando la probabilidad de resolver bloques.
En un pool, cuando un miembro resuelve un bloque, la recompensa se distribuye entre todos los participantes según su aportación al hashrate total. Aunque los pagos individuales son menores, resultan mucho más constantes y previsibles que en la minería en solitario. Para mineros con CPU, los pools ofrecen la vía más estable para obtener recompensas y compensar costes operativos.
La minería con CPU exige valorar varios factores técnicos y económicos que influyen directamente en la eficiencia y la rentabilidad.
Núcleos: El número de núcleos del procesador es clave, ya que cada uno puede gestionar un hilo de minería. Un mayor número de núcleos aumenta el hashrate y la eficiencia. Un procesador de 8 núcleos es un buen inicio para minar con CPU, aunque los de 12 o 16 núcleos ofrecen aún mejores resultados para quienes buscan maximizar su rendimiento.
Hilos: Los procesadores modernos de AMD e Intel soportan multitarea simultánea (SMT o Hyper-Threading), permitiendo que cada núcleo físico ejecute varios hilos. Usar esta tecnología puede duplicar el número de hilos disponibles, lo que acelera y suaviza el proceso de minería.
Velocidad: La frecuencia de la CPU, medida en gigahercios (GHz), determina la rapidez en los cálculos de minería. Es importante elegir una CPU con frecuencia competitiva, aunque siempre balanceando velocidad, consumo energético y disipación térmica.
Rendimiento global: Una CPU poco eficiente en relación a su consumo puede generar pérdidas, sobre todo si la factura eléctrica es superior a los beneficios obtenidos. Es esencial calcular el punto de equilibrio y monitorizar la rentabilidad para asegurar la viabilidad de la operación.
Consideraciones de uso: La elección del hardware influye en el éxito y la durabilidad de la minería. No se recomienda usar portátiles, ya que suelen carecer de refrigeración adecuada y no soportan cargas prolongadas. Lo ideal es emplear un ordenador de sobremesa con una fuente de alimentación potente y sistemas de refrigeración eficientes.
Por supuesto. Invertir en el mejor procesador posible dentro del presupuesto es clave para lograr buenos resultados en la minería con CPU. El procesador adecuado influye en la eficiencia, el consumo energético, la gestión térmica y la rentabilidad global de la operación.
Los aspectos principales de una "buena" CPU para minar son: velocidad de reloj, número de núcleos e hilos, eficiencia energética (rendimiento por vatio), tamaño de la caché y TDP (potencia de diseño térmico). Un procesador bien seleccionado proporcionará un hashrate superior manteniendo un consumo razonable, lo que mejora la relación entre recompensas y costes.
Conviene considerar también la generación de la arquitectura, ya que las CPUs más recientes suelen ofrecer mejor eficiencia y conjuntos de instrucciones optimizados para algoritmos de minería. Aunque los procesadores de gama alta son más caros, su rendimiento y rentabilidad a largo plazo justifican la inversión, especialmente en criptomonedas optimizadas para CPU.
La minería con CPU tiene limitaciones que pueden hacerla poco práctica o no rentable para ciertas criptomonedas, sobre todo por la dificultad de la red y la competencia de hardware más potente.
En redes blockchain con alta dificultad o dominadas por equipos especializados, la minería con CPU no suele ser rentable. En estos entornos, se puede tardar demasiado en recibir una recompensa, mientras que los costes eléctricos superan los posibles beneficios. Por eso, minar ciertas criptomonedas con CPU no es sostenible económicamente.
Cuando las redes blockchain evolucionan, la dificultad de minería aumenta y las recompensas se reducen tras halving o cambios en la emisión. Al principio, era viable y rentable minar con CPU, pero hoy es necesario contar con GPU o ASIC para mantener la rentabilidad en la mayoría de redes consolidadas.
Aun así, existen criptomonedas optimizadas para minería con CPU. Monero es un caso destacado, ya que su algoritmo RandomX integra resistencia a ASIC, lo que reduce la competencia de grandes instalaciones industriales y permite competir con hardware estándar.
La minería basada en CPU es más adecuada para quienes tienen presupuestos ajustados o quieren iniciarse en la minería sin grandes inversiones. Sin embargo, el éxito depende de elegir el proyecto adecuado que se adapte a la capacidad de la CPU.
Antes de decidirse por la minería con CPU, es fundamental analizar la dificultad de la red, el coste de la electricidad, las prestaciones del hardware y el valor de mercado de la criptomoneda elegida. También es importante evaluar la viabilidad a largo plazo del proyecto, ya que minar un activo con buenos fundamentos y desarrollo continuo ofrece mejores perspectivas que hacerlo sólo por beneficio inmediato.
Para principiantes, la minería con CPU puede ser una buena forma de aprender sobre el funcionamiento de la minería, los pools y la validación en blockchain con un riesgo económico bajo. No obstante, conviene mantener expectativas realistas y considerar esta actividad como una experiencia de aprendizaje o una fuente de ingresos secundaria, salvo en casos de electricidad muy barata y criptomonedas específicas como Monero.
La minería con CPU utiliza el procesador del ordenador para validar transacciones en la blockchain, mientras que la minería con GPU emplea unidades de procesamiento gráfico. Las GPU son más eficientes y pueden minar varias criptomonedas, mientras que las CPU tienen menor rendimiento y sólo resultan adecuadas para proyectos específicos.
Se necesita una CPU asequible como Intel Pentium G4560 o AMD Ryzen 3, una fuente de alimentación fiable y software de minería como PhoenixMiner o Ethminer para iniciar la minería con CPU.
La minería con CPU genera actualmente beneficios muy bajos y, por lo general, provoca pérdidas tras los costes eléctricos y el desgaste del equipo. Los mineros ASIC profesionales son más rentables, pero requieren una mayor inversión inicial. Para usuarios individuales, la minería con CPU no es competitiva frente a otros métodos.
Las criptomonedas basadas en Monero son las principales que merece la pena minar con CPU. Otras presentan una eficiencia de minado extremadamente baja. Esta situación sigue vigente en 2026.
La minería con CPU incrementa la carga de trabajo del hardware, reduce la vida útil y afecta la estabilidad del sistema. El esfuerzo constante somete a estrés el procesador, la memoria y el almacenamiento. Es fundamental disponer de una buena refrigeración y realizar un mantenimiento adecuado para mitigar estos efectos.
Elige el software de minería con CPU en función de la compatibilidad con tu hardware, la facilidad de uso y el soporte de la comunidad. Opciones populares como MultiMiner y Kryptex destacan por su interfaz sencilla y rendimiento fiable en distintos sistemas.
Actualmente, la minería con CPU resulta exigente debido a la alta dificultad en 2026. Aunque es menos rentable que la minería con GPU, puede generar ingresos para entusiastas con costes eléctricos bajos. La dificultad de minado sigue aumentando conforme el hashrate de la red crece.
Los costes incluyen la inversión en hardware y los gastos de operación. Los gastos principales son las tarifas eléctricas, mano de obra, mantenimiento, reparaciones y otras gestiones. La electricidad suele ser el coste más relevante en la minería con CPU.











