
La infraestructura de serialización de Cardano presentaba una vulnerabilidad crítica de deserialización, originada en el código heredado basado en XStream, donde una implementación defectuosa de hash code provocaba desbordamientos de pila. Esta deuda técnica se materializó como CVE-2022-41966 y mantuvo una debilidad de seguridad que persistió incluso tras las actualizaciones de la biblioteca seroval. La vulnerabilidad resultó ser más peligrosa de lo estimado inicialmente, permitiendo potenciales vías de ejecución remota de código que los atacantes podían explotar.
El incidente de noviembre de 2025 puso de manifiesto este riesgo persistente cuando se envió a mainnet una transacción malformada creada deliberadamente. La transacción explotó diferencias fundamentales en el procesamiento de los datos de transacción durante la deserialización entre versiones antiguas y nuevas de los nodos. Los nodos antiguos rechazaron correctamente el dato malformado, mientras que los nodos nuevos lo aceptaron, generando una discrepancia de consenso que fracturó la red en dos cadenas competidoras. Esta bifurcación supuso la primera gran disrupción de consenso en los ocho años de historia operativa de Cardano.
La recuperación de Cardano evidenció la resiliencia del ecosistema y la eficacia de su mecanismo de consenso proof-of-stake Ouroboros. Los operadores de stake pools coordinaron rápidamente la actualización a la versión 10.5.3, aplicando parches que corregían la lógica de deserialización. Siguiendo las reglas de selección de la cadena canónica de Ouroboros, los nodos actualizados extendieron automáticamente la cadena legítima. En unas catorce horas, todos los nodos convergieron de nuevo en un único libro mayor sincronizado, y los operadores de stake pools, exchanges y miembros de la comunidad evidenciaron las ventajas de la arquitectura descentralizada de Cardano en esta prueba crítica.
El 21 de noviembre de 2025, Cardano sufrió un ataque a la red crítico cuando una transacción de delegación malformada explotó una vulnerabilidad latente de deserialización en el software de nodo, provocando la primera bifurcación de cadena en la blockchain. La vulnerabilidad residía en la diferencia de procesamiento y validación de transacciones entre versiones de nodo: la definición de "válida" del protocolo proof-of-stake Ouroboros variaba entre versiones, lo que llevó a los validadores a seguir historias de cadena conflictivas. Esta falla técnica originó dos ramas competidoras en la blockchain: una cadena "envenenada" y una cadena "sana".
La gravedad del incidente se reflejó en las consecuencias inmediatas en el mercado. El precio de ADA cayó un 16 % en cuestión de horas, ya que la fragmentación de la red minó la confianza en la infraestructura de Cardano. La transacción malformada, presuntamente generada mediante inteligencia artificial, expuso una brecha crítica en los mecanismos de validación de Cardano que no había sido detectada durante las pruebas.
La bifurcación de cadena persistió durante aproximadamente 14,5 horas antes de que la red alcanzara consenso y convergiese a una única cadena sana. Charles Hoskinson, fundador de Cardano, consideró el evento potencialmente deliberado y contactó con autoridades federales. La investigación del FBI posterior planteó dudas sobre si se trataba de una vulnerabilidad de seguridad dirigida o de una negligencia en el desarrollo.
Pese a que la red se recuperó por sí sola gracias a la coordinación de los validadores, el incidente reveló debilidades críticas en la arquitectura del software de nodo de Cardano y en sus protocolos de pruebas. El evento demostró que incluso redes blockchain maduras pueden ser vulnerables a ataques sofisticados que explotan vulnerabilidades técnicas inadvertidas en sus mecanismos de consenso.
El incidente DeFi de 2021 relacionado con swaps de stablecoins incorrectos evidenció vulnerabilidades críticas en la infraestructura de los exchanges. Al depositar criptomonedas en billeteras de exchange, los usuarios asumen riesgos de custodia: la plataforma controla las claves privadas y es susceptible a ataques o fallos operacionales. En este caso, un ataque de préstamo relámpago explotó fallos de liquidez DeFi inflando temporalmente precios de stablecoins en exchanges descentralizados, lo que provocó liquidaciones en cascada en los pares de trading ADA.
El mecanismo consistió en retirar grandes cantidades de stablecoins de los pools de liquidez, manipulando artificialmente los tipos de cambio. Los traders que ejecutaron swaps durante ese periodo recibieron bastante menos ADA de lo esperado, con pérdidas cercanas a los 6 millones de dólares. La vulnerabilidad se originó por una protección insuficiente ante slippage y salvaguardas deficientes de oráculos de precios en el protocolo afectado.
Este incidente evidenció que los riesgos de custodia superan los simples hackeos a exchanges. Cuando ocurren fallos de liquidez DeFi, los exchanges centralizados que custodian activos de clientes se exponen a ataques sofisticados que explotan la volatilidad de precios. La ejecución incorrecta de swaps de stablecoins reveló carencias en los protocolos de gestión de riesgos, especialmente en la secuencia de transacciones y la protección contra front-running.
El ecosistema Cardano incorporó lecciones clave tras este evento. Las auditorías de seguridad reforzadas, sistemas de monitorización de liquidez mejorados y protocolos más estrictos para validar interacciones con stablecoins se han convertido en estándar del sector. Los usuarios que gestionan ADA priorizan ahora soluciones no custodiadas y la verificación rigurosa antes de interactuar con protocolos DeFi, conscientes de que los riesgos de custodia en exchanges exigen medidas de seguridad proactivas y una operativa transparente para mitigar la exposición financiera.
Cardano no ha registrado eventos de seguridad de relevancia desde su fundación en 2017. Solo han ocurrido estafas de pequeña escala dirigidas a titulares de ADA, como fraudes de regalos falsos, pero no han generado vulnerabilidades sistémicas.
Los contratos inteligentes Plutus presentan riesgos como errores lógicos, vulnerabilidades por complejidad y auditorías insuficientes. En 2022 se detectaron varios fallos que podían resultar en pérdidas de fondos. Es imprescindible realizar revisiones estrictas de código, verificación formal y auditorías de seguridad para mitigar estos riesgos.
Los proyectos DeFi en Cardano han sufrido vulnerabilidades de código y exploits en contratos inteligentes que han provocado pérdidas de fondos. Estos incidentes han evidenciado debilidades en los contratos. Se llevan a cabo auditorías de seguridad y mejoras continuas para reforzar la seguridad del ecosistema.
Cardano utiliza el mecanismo proof-of-stake Ouroboros, que proporciona mayor seguridad y descentralización. Frente a la prueba de trabajo de Ethereum, Cardano es más eficiente energéticamente. Frente a Solana, Cardano sigue un desarrollo más prudente y asegura la seguridad mediante revisión por pares, mientras Solana ha sufrido vulnerabilidades. La seguridad de Cardano es estable y fiable.
Realiza auditorías de código exhaustivas y verificación formal antes del despliegue. Aprovecha el modelo UTxO extendido de Cardano para una validación avanzada de transacciones. Supervisa el comportamiento de los contratos, utiliza herramientas de pruebas de seguridad y recurre a auditores profesionales para detectar vulnerabilidades y mitigar los riesgos de forma efectiva.
Cardano aplica la verificación formal para demostrar matemáticamente la corrección de los contratos inteligentes antes del despliegue, detectando vulnerabilidades de forma temprana y eliminando errores potenciales. Este enfoque riguroso mejora significativamente la seguridad y asegura una ejecución fiable.











