

Una Central Bank Digital Currency (CBDC) es una moneda digital emitida por un banco central, también llamada criptomoneda nacional. Las CBDC actúan como el equivalente digital de la moneda fiduciaria de un país. Por ejemplo, en vez de usar billetes tradicionales, se puede emitir una versión digital segura criptográficamente que circula en formato digital.
Expertos del Banco de Rusia y de otras instituciones financieras internacionales destacan que las CBDC combinan la estabilidad del dinero fiduciario tradicional con la eficiencia de la moneda electrónica. Esta convergencia permite disfrutar de la seguridad respaldada por el gobierno y de las ventajas de la tecnología digital.
Las CBDC representan un cambio relevante en el sistema monetario global. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas, las CBDC mantienen el control de la autoridad monetaria, aprovechando innovaciones del sector blockchain. Este modelo híbrido tiene como objetivo modernizar los sistemas de pago nacionales, preservando la soberanía monetaria del Estado.
Economistas y bancos centrales de todo el mundo han identificado varios escenarios clave para la emisión y uso de monedas digitales nacionales:
Escenario 1: la CBDC reemplaza el efectivo
Este modelo impulsa que los usuarios pasen de monedas y billetes tradicionales a una alternativa digital más práctica. La introducción de una CBDC así tendría un impacto limitado sobre la política monetaria, pues no modificaría de forma fundamental los mecanismos de creación de dinero. Este enfoque mantiene la continuidad y mejora la facilidad de las transacciones diarias. Los ciudadanos podrían realizar pagos instantáneos sin portar efectivo, con el mismo respaldo estatal.
Escenario 2: la CBDC reemplaza los sistemas de pago
En este caso, pagar bienes y servicios resulta más sencillo y cómodo para los consumidores. Sin embargo, aumentaría significativamente el papel del banco central en el mercado de pagos, situando a los bancos centrales como participantes directos en la infraestructura de pagos y posibles competidores de operadores privados. Aunque este modelo puede mejorar la eficiencia global, también suscita preocupaciones sobre la concentración del poder financiero.
Escenario 3: la CBDC reemplaza los depósitos bancarios
Esta opción generaría cambios profundos en la política monetaria y en la estructura de la banca comercial. Los ciudadanos podrían mantener dinero del banco central directamente, sin intermediarios comerciales. Este escenario es el más transformador, pues afecta al sistema de crédito y a la estabilidad financiera. Los bancos centrales tendrían que gestionar directamente millones de cuentas, lo que exige una infraestructura tecnológica avanzada.
Aunque ambas, CBDC y moneda fiduciaria, son emitidas por el banco central de un país, existen diferencias importantes. A diferencia del dinero fiduciario tradicional, las transacciones con CBDC pueden digitalizarse totalmente y rastrearse en tiempo real.
Ventajas de la CBDC frente a la moneda fiduciaria:
Reducción de costes operativos: eliminar la gestión, impresión, transporte y almacenamiento seguro de efectivo disminuye de forma significativa los costes en todo el sistema financiero.
Transacciones más rápidas: los pagos pueden completarse de inmediato, 24/7, sin depender de horarios bancarios ni tiempos de liquidación interbancaria.
Calidad superior del sistema de pagos: la automatización minimiza errores humanos y acelera la conciliación de transacciones.
Las CBDC permitirían a los reguladores supervisar y controlar flujos de fondos en tiempo real, incluidos los gastos públicos. Este aumento de la transparencia puede ayudar a combatir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, aunque también plantea preocupaciones legítimas sobre la privacidad de los ciudadanos.
La diferencia fundamental entre las CBDC y las criptomonedas descentralizadas estriba en la gobernanza. Una CBDC la emite un banco central y se gestiona bajo el control centralizado de una autoridad única identificable.
Criptomonedas descentralizadas como Bitcoin y Ethereum están fuera del control directo de los reguladores financieros y los gobiernos. Los bancos centrales no pueden controlar la emisión, distribución ni uso de estos activos. Para los usuarios, la ausencia de control central aporta autonomía financiera, pero plantea retos para las autoridades que buscan estabilidad monetaria.
Las criptomonedas descentralizadas operan en redes peer-to-peer sin un decisor único, mientras que las CBDC siguen un modelo jerárquico tradicional. Esto también se refleja en la validación de transacciones: las criptomonedas descentralizadas emplean consenso distribuido y las CBDC validación centralizada.
Generalmente, las CBDC se consideran más seguras que el efectivo físico, pues resultan mucho más difíciles de falsificar. Sin embargo, su seguridad depende en gran medida de la implementación técnica. Si una CBDC recurre a blockchain o tecnologías de registro distribuido similares, la criptografía avanzada aporta una protección sólida.
La seguridad de las CBDC abarca múltiples dimensiones: protección antifalsificación, resistencia a ciberataques, privacidad de las transacciones y resiliencia de la infraestructura. Los bancos centrales invierten mucho en seguridad multinivel, como cifrado extremo a extremo, autenticación multifactor y protocolos de respaldo robustos.
Una moneda completamente digitalizada introduce nuevos riesgos, como ciberataques dirigidos a sistemas centrales, posibles caídas sistémicas y vulnerabilidades derivadas de la dependencia tecnológica. Los bancos centrales deben aplicar medidas avanzadas de ciberseguridad y mantener sistemas de respaldo para garantizar la continuidad operativa monetaria.
Europa explora activamente las oportunidades de las CBDC en los últimos años. El banco central de Países Bajos ha expresado interés en liderar los esfuerzos europeos en monedas digitales nacionales, situando a Países Bajos como posible referente.
La primera discusión pública sobre un euro digital surgió cuando el ministro de Finanzas alemán pidió analizar seriamente una versión criptográfica del euro. Esto marcó un cambio de la observación cautelosa a la investigación proactiva en Europa.
El banco central de Francia ha sido pionero en programas piloto del euro digital para evaluar viabilidad técnica, aceptación de los usuarios e impacto en el sistema financiero. Estas pruebas han influido en la estrategia general del Banco Central Europeo sobre CBDC.
El enfoque europeo prioriza la privacidad, la inclusión financiera y la integración con los sistemas de pago existentes. Las autoridades buscan crear un euro digital acorde con los valores fundamentales de la Unión Europea y aprovechar la innovación digital.
China es el líder mundial en el desarrollo y despliegue de las CBDC. Su proyecto DCEP (Digital Currency Electronic Payment) representa la iniciativa nacional de moneda digital más avanzada del mundo.
En los últimos años, China ha ampliado las pruebas de su criptomoneda nacional a grandes ciudades. El yuan digital se ha utilizado para repartir subsidios públicos en zonas piloto, y funcionarios de ciudades como Suzhou han sido de los primeros en usarlo en situaciones reales.
El piloto se ha ampliado a ciudades estratégicas como Shenzhen, Xiong'an y Chengdu, lo que permite evaluar el rendimiento en entornos económicos y urbanos diversos.
Cuatro grandes bancos chinos de titularidad estatal implicados en la criptomoneda nacional:
Funcionamiento de la criptomoneda nacional china
El sistema DCEP se ha diseñado con la privacidad del usuario como prioridad. Los datos de las transacciones se cifran, lo que proporciona un nivel de protección. Los usuarios pueden mantener cierto anonimato en operaciones cotidianas, aunque las autoridades pueden rastrear los fondos si la ley lo requiere.
La arquitectura técnica del yuan digital combina elementos de blockchain con sistemas centralizados tradicionales, creando un modelo híbrido que aporta eficiencia y control. Así, China aprovecha la tecnología distribuida manteniendo la supervisión monetaria necesaria.
Tras conocerse el desarrollo de la criptomoneda nacional china, otros bancos centrales en todo el mundo comenzaron a considerar seriamente herramientas similares. Estados Unidos, en particular, ha manifestado su preocupación ante la iniciativa china, sobre todo en un contexto de tensiones económicas y estratégicas.
Economistas internacionales estiman que el país que lance primero con éxito una moneda digital nacional podría obtener una ventaja estratégica y liderar este nuevo mercado. China podría utilizar su CBDC para atraer a socios comerciales de EE. UU. mediante mejores condiciones de cooperación económica y sistemas de pago transfronterizos más eficientes.
Esta carrera por la supremacía de las CBDC es parte de una competencia geopolítica más amplia. El control de la infraestructura de pagos digitales puede influir en la economía global durante décadas. Las monedas digitales permitirán a los países eludir el sistema financiero internacional dominado por el dólar y crear alternativas de pago.
En respuesta a China, Estados Unidos ha investigado diversas opciones para una moneda digital nacional propia. El proyecto Libra (propuesto inicialmente por Meta/Facebook) se descartó por considerarse demasiado arriesgado en materia regulatoria, de estabilidad financiera y de soberanía monetaria.
En su lugar, Estados Unidos ha creado una fundación dedicada al desarrollo de un dólar digital, liderada por un expresidente de la Commodity Futures Trading Commission, aportando experiencia regulatoria y credibilidad institucional.
El enfoque estadounidense es especialmente cauteloso y busca preservar el papel central de la banca comercial en la intermediación financiera. Los responsables políticos pretenden equilibrar la innovación tecnológica con la estabilidad del sistema actual, manteniendo la posición dominante del dólar en el comercio internacional.
Expertos del Banco de Rusia han adoptado una postura propia, considerando que Rusia no necesita una criptomoneda nacional tradicional. El banco central apuesta por mejorar digitalmente el dinero fiduciario existente como vía alternativa.
Esta estrategia se apoya en parte en el Sistema de Pagos Rápidos (FPS), que permite transferencias bancarias instantáneas. Las autoridades rusas lo consideran un punto intermedio entre mantener sistemas monetarios clásicos y aprovechar la innovación digital.
En foros económicos, la dirección del banco central ha declarado que no hay necesidad urgente de una criptomoneda nacional. Este enfoque pragmático prioriza mejoras graduales en la infraestructura existente sobre cambios radicales.
La estrategia de Rusia representa una tercera vía en el debate sobre las CBDC: ni un rechazo total de la innovación digital ni una adopción precipitada de la moneda nacional digital, sino una modernización progresiva de los pagos mediante mejoras digitales sucesivas.
Un análisis detallado de las CBDC revela varias conclusiones clave que marcarán el futuro del sistema monetario internacional:
Centralización frente a descentralización
Las CBDC son esencialmente centralizadas, a diferencia de activos como Bitcoin, que operan sin autoridad central. Esta diferencia estructural resulta en usos y efectos económicos distintos.
Ventajas operativas del dinero digital
La moneda digital permite operaciones más rápidas, económicas y seguras que el efectivo. Reduce los costes de impresión, transporte, almacenamiento y seguridad, y las transacciones digitales facilitan la trazabilidad y la prevención de actividades ilícitas.
Anonimato y privacidad
El diseño de las CBDC puede ofrecer diferentes grados de anonimato en función de las decisiones políticas y técnicas. Algunos modelos protegen la privacidad en operaciones pequeñas y preservan la trazabilidad en las grandes. El equilibrio entre privacidad y control es uno de los grandes retos en el diseño de monedas digitales nacionales.
Mayor control de la circulación monetaria
La implantación de las CBDC permitiría a los bancos centrales monitorizar los fondos en tiempo real y mejorar la efectividad de la política monetaria, aunque plantea importantes cuestiones éticas sobre la vigilancia financiera.
Diversificación de escenarios de implantación
El despliegue de las CBDC puede adoptar diversas formas, cada una con distintos efectos sobre la política monetaria. Decidir entre sustituir el efectivo, transformar sistemas de pago o reemplazar depósitos bancarios condicionará las economías y sistemas financieros nacionales.
Perspectiva internacional
Si la adopción de las CBDC se consolida en varios países, esas experiencias servirán de referencia para una adopción global. Las lecciones de los pilotos actuales influirán en los estándares y mejores prácticas internacionales. La coordinación transfronteriza será clave para evitar la fragmentación y lograr pagos globales sin fricciones.
El auge de las CBDC puede ser el mayor cambio estructural del sistema monetario global desde el abandono del patrón oro. Las decisiones de las principales economías en los próximos años determinarán la estructura de las finanzas internacionales durante décadas.
Una CBDC es una moneda digital emitida por un banco central. Funciona igual que el dinero fiduciario, pero en formato digital, permitiendo transacciones directas y seguras entre usuarios. Las CBDC se diferencian de las criptomonedas privadas por su carácter oficial y respaldo regulatorio.
Una CBDC es una moneda digital emitida y gestionada por un banco central, mientras que Bitcoin es descentralizada y funciona sin autoridad central ni intermediación.
Las CBDC pueden mejorar la inclusión financiera, la seguridad en los pagos y modernizar los sistemas monetarios. Los riesgos incluyen amenazas cibernéticas y preocupaciones sobre la privacidad de los usuarios.
China avanza con el despliegue del e-yuan. La Unión Europea prueba el euro digital. Suecia, Singapur y Bahamas también experimentan con sus CBDC, y muchos otros países están haciendo pruebas piloto.
Una CBDC podría reducir la intermediación en algunas transacciones y afectar al papel y rentabilidad tradicionales de los bancos comerciales, aunque también puede generar oportunidades para nuevos servicios y modelos de negocio.
En general, las CBDC ofrecen menos privacidad que los pagos digitales actuales. Al estar supervisadas por bancos centrales y gobiernos, aumenta el control. Mejorar la privacidad será fundamental para una adopción generalizada.
Se prevé que las CBDC se implanten de forma gradual entre 2026 y 2028. La mayoría de bancos centrales, entre ellos los de la UE, China y Japón, aceleran los programas piloto; se espera una adopción amplia a partir de 2027.











