Los estudios muestran que en 2025, las acciones de cumplimiento en criptomonedas de la SEC disminuyeron de 33 a 13 casos, una caída del 60%, alcanzando el nivel más bajo desde 2017. Las multas totalizaron solo 1.420 millones de dólares, menos del 3% de las de 2024. Tras la sustitución de Gensler por Paul Atkins, nombrado por Trump, la política pasó de una teoría de registro a centrarse en fraudes. De los 13 casos, 8 fueron iniciados por Atkins y todos involucraron acusaciones de fraude.
LAS ACCIONES DE CUMPLIMIENTO DE LA SEC CAEN UN 60%, ALCANZANDO EL MÍNIMO DESDE 2017
(Fuente: Cornerstone Research)
En 2025, las acciones de cumplimiento de las autoridades regulatorias estadounidenses contra las criptomonedas se redujeron significativamente. Un informe de Cornerstone Research señala que, tras la designación de Paul Atkins como presidente de la SEC por el gobierno del presidente Donald Trump, las prioridades regulatorias cambiaron drásticamente. El informe revela que en 2025, la SEC inició 13 acciones relacionadas con criptomonedas, frente a 33 en 2024, una caída del 60%, el nivel más bajo desde 2017.
Esta tendencia es crucial para el mercado de criptomonedas, que en los últimos años ha estado preparándose para una mayor regulación y cumplimiento. La SEC bajo Gensler fue conocida por una estrategia agresiva, lanzando numerosas demandas para incluir la mayoría de los activos digitales en el ámbito de regulación de valores. Esta estrategia de “regulación mediante cumplimiento” generó una fuerte resistencia en la industria, que argumentaba que la SEC actuaba arbitrariamente sin reglas claras, perjudicando la innovación y el desarrollo del mercado.
Algunos datos reflejan el impacto del cambio en liderazgo. De las 13 acciones, 5 fueron iniciadas antes de que Gary Gensler dejara el cargo en enero de 2025, y las otras 8 durante la gestión de Atkins. Todas estas 8 acciones involucraron acusaciones de fraude, no cuestiones vagas de registro de valores. Esto indica que bajo la dirección de Atkins, la SEC adoptó una estrategia de cumplimiento más focalizada, priorizando la persecución de fraudes claros en lugar de intentar definir los límites regulatorios del sector mediante demandas.
La reducción en el número de casos en sí misma es una señal política importante. Pasar de 33 a 13 casos no solo refleja una disminución en la cantidad, sino también un cambio de filosofía regulatoria. La era de Gensler se caracterizó por una estrategia de “tejer una red” mediante investigaciones y demandas masivas, intentando establecer precedentes regulatorios. La era de Atkins, en cambio, opta por una estrategia de “golpe preciso”, centrada en casos de fraude con evidencia clara, evitando conflictos amplios con toda la industria.
LAS MULTAS TOTALIZADAS SE REDUCEN UN 97%, QUEDANDO EN 1.420 MILLONES DE DÓLARES
Asimismo, en 2025, las multas totales impuestas a participantes del mercado de activos digitales alcanzaron los 142 millones de dólares, menos del 3% de las de 2024, según Cornerstone. La comparación resulta impactante: en 2024, las multas sumaron aproximadamente 4.700 millones de dólares. La caída de casi el 97% en las multas refleja un cambio de actitud regulatoria muy evidente.
La drástica reducción en las multas no solo refleja menos casos, sino también un cambio en la naturaleza de los mismos. Bajo Gensler, la SEC tendía a presentar demandas contra grandes empresas de criptomonedas, con transacciones que a menudo alcanzaban cientos de millones o miles de millones de dólares, elevando las multas. La era de Atkins se enfoca en fraudes, que aunque son delitos graves, suelen involucrar montos menores, por lo que las multas totales disminuyen notablemente.
El mismo informe revela que en 2025, se resolvieron 29 demandas relacionadas con criptomonedas, incluyendo 7 demandas rechazadas por la SEC bajo la dirección de Atkins. Estas demandas rechazadas probablemente incluyen casos de larga data contra empresas como Ripple y Coinbase. La retirada o acuerdo en estos casos indica que el nuevo liderazgo de la SEC busca limpiar el legado de demandas previas, evitando continuar con casos con pocas probabilidades de éxito o demasiado controvertidos.
El hecho de que el número de demandas resueltas supere incluso a las 13 nuevas demandas iniciadas indica que la cantidad total de acciones contra criptomonedas en la SEC está en declive. Esta estrategia de “limpiar el inventario y controlar el crecimiento” aporta certeza al mercado, eliminando riesgos regulatorios que estaban pendientes desde hace tiempo.
EL CENTRO DE LA REGULACIÓN PASA DE LA TEORÍA DE REGISTRO A LA PROTECCIÓN DEL INVERSOR
Dado que la SEC ahora centra sus nuevos casos en fraudes, el foco se ha desplazado de una teoría general de registro a casos construidos en torno a daños claros a los inversores, los cuales son más fáciles de defender en tribunales. Esta política de cambio de enfoque tiene profundas implicaciones.
La teoría de registro amplio fue la principal herramienta de la era Gensler. Sostenía que la mayoría de los tokens digitales debían considerarse valores, por lo que requerían registro en la SEC o exenciones. Sin embargo, esta teoría enfrentó desafíos en los tribunales; en el caso Ripple, un juez rechazó parcialmente las reclamaciones de la SEC, señalando que en ciertos casos, la venta de XRP no constituía emisión de valores. Estos reveses legales debilitaron la estrategia de la SEC de construir un marco regulatorio mediante acciones de cumplimiento.
Bajo la dirección de Atkins, la SEC adoptó un camino más pragmático. Enfocarse en casos de fraude significa que la acción regulatoria busca proteger a los inversores de conductas ilícitas claras, en lugar de definir los límites regulatorios del sector. Los casos de fraude suelen involucrar declaraciones falsas, malversación o esquemas Ponzi, con altas probabilidades de éxito en tribunales, en contraste con demandas basadas en definiciones vagas de valores.
Robert Letson, responsable de Cornerstone Research, afirma: «Las acciones de cumplimiento bajo la dirección de Atkins reflejan un cambio en la forma en que la SEC regula los activos digitales, alineándose con las prioridades establecidas a principios de 2025». Esto confirma que el cambio de política no es casualidad, sino una estrategia deliberada. Atkins dejó claro desde el inicio su nueva filosofía regulatoria, y los datos de cumplimiento muestran que se está implementando.
«La regulación de los activos digitales sigue en desarrollo, y estaremos atentos a su evolución en 2026», comentó Letson. Este comentario sugiere que la baja intensidad de las acciones en 2025 puede ser solo una fase transitoria. Con nuevas reglas y directrices en 2026, la SEC podría establecer un marco más claro, y las acciones de cumplimiento podrían volver a aumentar bajo ese nuevo esquema.
EN 2026, EL CENTRO DE LA REGULACIÓN PASARÁ A LA CREACIÓN DE REGLAS EN LUGAR DE DEMANDAS
Tras la breve gestión de Atkins como presidente interino, en abril de 2025 asumió oficialmente el cargo. Los analistas legales notan que, desde el cambio en la dirección, la orientación general de la agencia ha cambiado más ampliamente. Si la SEC continúa priorizando casos que puedan calificarse como fraudes, la próxima fase de regulación en EE. UU. ya no dependerá tanto de demandas repentinas, sino de qué reglas, directrices o estándares de negociación proponga en 2026.
Este cambio tiene profundas implicaciones para la industria de criptomonedas. La regulación basada en demandas genera una gran incertidumbre, ya que cada caso puede sentar un nuevo precedente legal, y las empresas no saben si su modelo será el próximo objetivo. La regulación mediante reglas ofrece mayor certeza: las empresas pueden operar dentro de un marco claro, sabiendo qué conductas son permitidas y cuáles no.
El proceso de creación de reglas suele incluir consultas públicas, lo que brinda a la industria la oportunidad de participar en el diseño del marco regulatorio. En la era Gensler, la voz del sector a menudo fue ignorada, y la SEC avanzaba unilateralmente con la regulación mediante acciones. Si la era de Atkins realmente se orienta hacia la creación de reglas, las empresas de criptomonedas podrán ofrecer conocimientos técnicos y realidades comerciales para ayudar a diseñar reglas más razonables y aplicables.
Desde la reacción del mercado, los precios de las criptomonedas mostraron cierta estabilidad tras la llegada de Atkins, aunque con volatilidad por factores macroeconómicos. No se observó un desplome por pánico regulatorio, en parte gracias a la significativa reducción en la intensidad de las acciones de cumplimiento, que disminuyó el temor a alertas como las “Wells notices” (advertencias formales de la SEC sobre posibles acciones legales).
No obstante, la reducción en la intensidad de las acciones no implica un vacío regulatorio. La SEC bajo Atkins sigue combatiendo el fraude, lo cual es necesario para la salud a largo plazo del sector. La limpieza de actores maliciosos puede mejorar la reputación del mercado, atrayendo participantes más conformes y serios. La clave está en encontrar un equilibrio: proteger a los inversores sin sofocar la innovación con una regulación excesiva.
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La multa por criptomonedas de la SEC solo queda en 142 millones de dólares! Atkinas toma el relevo, reduciendo la fuerza de la aplicación en un 60%
Los estudios muestran que en 2025, las acciones de cumplimiento en criptomonedas de la SEC disminuyeron de 33 a 13 casos, una caída del 60%, alcanzando el nivel más bajo desde 2017. Las multas totalizaron solo 1.420 millones de dólares, menos del 3% de las de 2024. Tras la sustitución de Gensler por Paul Atkins, nombrado por Trump, la política pasó de una teoría de registro a centrarse en fraudes. De los 13 casos, 8 fueron iniciados por Atkins y todos involucraron acusaciones de fraude.
LAS ACCIONES DE CUMPLIMIENTO DE LA SEC CAEN UN 60%, ALCANZANDO EL MÍNIMO DESDE 2017
(Fuente: Cornerstone Research)
En 2025, las acciones de cumplimiento de las autoridades regulatorias estadounidenses contra las criptomonedas se redujeron significativamente. Un informe de Cornerstone Research señala que, tras la designación de Paul Atkins como presidente de la SEC por el gobierno del presidente Donald Trump, las prioridades regulatorias cambiaron drásticamente. El informe revela que en 2025, la SEC inició 13 acciones relacionadas con criptomonedas, frente a 33 en 2024, una caída del 60%, el nivel más bajo desde 2017.
Esta tendencia es crucial para el mercado de criptomonedas, que en los últimos años ha estado preparándose para una mayor regulación y cumplimiento. La SEC bajo Gensler fue conocida por una estrategia agresiva, lanzando numerosas demandas para incluir la mayoría de los activos digitales en el ámbito de regulación de valores. Esta estrategia de “regulación mediante cumplimiento” generó una fuerte resistencia en la industria, que argumentaba que la SEC actuaba arbitrariamente sin reglas claras, perjudicando la innovación y el desarrollo del mercado.
Algunos datos reflejan el impacto del cambio en liderazgo. De las 13 acciones, 5 fueron iniciadas antes de que Gary Gensler dejara el cargo en enero de 2025, y las otras 8 durante la gestión de Atkins. Todas estas 8 acciones involucraron acusaciones de fraude, no cuestiones vagas de registro de valores. Esto indica que bajo la dirección de Atkins, la SEC adoptó una estrategia de cumplimiento más focalizada, priorizando la persecución de fraudes claros en lugar de intentar definir los límites regulatorios del sector mediante demandas.
La reducción en el número de casos en sí misma es una señal política importante. Pasar de 33 a 13 casos no solo refleja una disminución en la cantidad, sino también un cambio de filosofía regulatoria. La era de Gensler se caracterizó por una estrategia de “tejer una red” mediante investigaciones y demandas masivas, intentando establecer precedentes regulatorios. La era de Atkins, en cambio, opta por una estrategia de “golpe preciso”, centrada en casos de fraude con evidencia clara, evitando conflictos amplios con toda la industria.
LAS MULTAS TOTALIZADAS SE REDUCEN UN 97%, QUEDANDO EN 1.420 MILLONES DE DÓLARES
Asimismo, en 2025, las multas totales impuestas a participantes del mercado de activos digitales alcanzaron los 142 millones de dólares, menos del 3% de las de 2024, según Cornerstone. La comparación resulta impactante: en 2024, las multas sumaron aproximadamente 4.700 millones de dólares. La caída de casi el 97% en las multas refleja un cambio de actitud regulatoria muy evidente.
La drástica reducción en las multas no solo refleja menos casos, sino también un cambio en la naturaleza de los mismos. Bajo Gensler, la SEC tendía a presentar demandas contra grandes empresas de criptomonedas, con transacciones que a menudo alcanzaban cientos de millones o miles de millones de dólares, elevando las multas. La era de Atkins se enfoca en fraudes, que aunque son delitos graves, suelen involucrar montos menores, por lo que las multas totales disminuyen notablemente.
El mismo informe revela que en 2025, se resolvieron 29 demandas relacionadas con criptomonedas, incluyendo 7 demandas rechazadas por la SEC bajo la dirección de Atkins. Estas demandas rechazadas probablemente incluyen casos de larga data contra empresas como Ripple y Coinbase. La retirada o acuerdo en estos casos indica que el nuevo liderazgo de la SEC busca limpiar el legado de demandas previas, evitando continuar con casos con pocas probabilidades de éxito o demasiado controvertidos.
El hecho de que el número de demandas resueltas supere incluso a las 13 nuevas demandas iniciadas indica que la cantidad total de acciones contra criptomonedas en la SEC está en declive. Esta estrategia de “limpiar el inventario y controlar el crecimiento” aporta certeza al mercado, eliminando riesgos regulatorios que estaban pendientes desde hace tiempo.
EL CENTRO DE LA REGULACIÓN PASA DE LA TEORÍA DE REGISTRO A LA PROTECCIÓN DEL INVERSOR
Dado que la SEC ahora centra sus nuevos casos en fraudes, el foco se ha desplazado de una teoría general de registro a casos construidos en torno a daños claros a los inversores, los cuales son más fáciles de defender en tribunales. Esta política de cambio de enfoque tiene profundas implicaciones.
La teoría de registro amplio fue la principal herramienta de la era Gensler. Sostenía que la mayoría de los tokens digitales debían considerarse valores, por lo que requerían registro en la SEC o exenciones. Sin embargo, esta teoría enfrentó desafíos en los tribunales; en el caso Ripple, un juez rechazó parcialmente las reclamaciones de la SEC, señalando que en ciertos casos, la venta de XRP no constituía emisión de valores. Estos reveses legales debilitaron la estrategia de la SEC de construir un marco regulatorio mediante acciones de cumplimiento.
Bajo la dirección de Atkins, la SEC adoptó un camino más pragmático. Enfocarse en casos de fraude significa que la acción regulatoria busca proteger a los inversores de conductas ilícitas claras, en lugar de definir los límites regulatorios del sector. Los casos de fraude suelen involucrar declaraciones falsas, malversación o esquemas Ponzi, con altas probabilidades de éxito en tribunales, en contraste con demandas basadas en definiciones vagas de valores.
Robert Letson, responsable de Cornerstone Research, afirma: «Las acciones de cumplimiento bajo la dirección de Atkins reflejan un cambio en la forma en que la SEC regula los activos digitales, alineándose con las prioridades establecidas a principios de 2025». Esto confirma que el cambio de política no es casualidad, sino una estrategia deliberada. Atkins dejó claro desde el inicio su nueva filosofía regulatoria, y los datos de cumplimiento muestran que se está implementando.
«La regulación de los activos digitales sigue en desarrollo, y estaremos atentos a su evolución en 2026», comentó Letson. Este comentario sugiere que la baja intensidad de las acciones en 2025 puede ser solo una fase transitoria. Con nuevas reglas y directrices en 2026, la SEC podría establecer un marco más claro, y las acciones de cumplimiento podrían volver a aumentar bajo ese nuevo esquema.
EN 2026, EL CENTRO DE LA REGULACIÓN PASARÁ A LA CREACIÓN DE REGLAS EN LUGAR DE DEMANDAS
Tras la breve gestión de Atkins como presidente interino, en abril de 2025 asumió oficialmente el cargo. Los analistas legales notan que, desde el cambio en la dirección, la orientación general de la agencia ha cambiado más ampliamente. Si la SEC continúa priorizando casos que puedan calificarse como fraudes, la próxima fase de regulación en EE. UU. ya no dependerá tanto de demandas repentinas, sino de qué reglas, directrices o estándares de negociación proponga en 2026.
Este cambio tiene profundas implicaciones para la industria de criptomonedas. La regulación basada en demandas genera una gran incertidumbre, ya que cada caso puede sentar un nuevo precedente legal, y las empresas no saben si su modelo será el próximo objetivo. La regulación mediante reglas ofrece mayor certeza: las empresas pueden operar dentro de un marco claro, sabiendo qué conductas son permitidas y cuáles no.
El proceso de creación de reglas suele incluir consultas públicas, lo que brinda a la industria la oportunidad de participar en el diseño del marco regulatorio. En la era Gensler, la voz del sector a menudo fue ignorada, y la SEC avanzaba unilateralmente con la regulación mediante acciones. Si la era de Atkins realmente se orienta hacia la creación de reglas, las empresas de criptomonedas podrán ofrecer conocimientos técnicos y realidades comerciales para ayudar a diseñar reglas más razonables y aplicables.
Desde la reacción del mercado, los precios de las criptomonedas mostraron cierta estabilidad tras la llegada de Atkins, aunque con volatilidad por factores macroeconómicos. No se observó un desplome por pánico regulatorio, en parte gracias a la significativa reducción en la intensidad de las acciones de cumplimiento, que disminuyó el temor a alertas como las “Wells notices” (advertencias formales de la SEC sobre posibles acciones legales).
No obstante, la reducción en la intensidad de las acciones no implica un vacío regulatorio. La SEC bajo Atkins sigue combatiendo el fraude, lo cual es necesario para la salud a largo plazo del sector. La limpieza de actores maliciosos puede mejorar la reputación del mercado, atrayendo participantes más conformes y serios. La clave está en encontrar un equilibrio: proteger a los inversores sin sofocar la innovación con una regulación excesiva.