Dos voces poderosas llegaron a la misma conclusión en uno de los episodios recientes del All-In Podcast. Tanto el fundador de Binance, Changpeng Zhao, como el inversor Chamath Palihapitiya, han dicho que el problema no abordado más grande en criptomonedas es la privacidad. Mientras que los mercados tienden a estar orientados al precio, a los ETF o a la regulación, estaban enfocados en algo aún más esencial. Las criptomonedas no tienen privacidad nativa en niveles inferiores. En consecuencia, la adopción masiva no se está logrando.
El libro mayor transparente de Bitcoin fue diseñado para ser confiable. Sin embargo, la misma transparencia genera problemas a gran escala. Chamath afirma que las transacciones rastreables de Bitcoin violan la fungibilidad. Cada moneda lleva historia. Por lo tanto, Bitcoin no puede tratarse como efectivo por los usuarios. Además, la seudonimidad se ve aún más socavada cuando las exchanges implementan KYC. Ese cambio convierte la operación en una blockchain en un registro público estable que está vinculado a identidades reales.
CZ señaló los riesgos reales que plantea esta transparencia. Reservar un hotel. Pagar a un contratista. Enviar fondos a la familia. Los patrones pueden ser revelados por cada acción. Los patrones descubren direcciones, hábitos y ubicaciones con el tiempo. En ciertas áreas, esa exposición pone en peligro vidas individuales. En otras, aumenta los riesgos legales o políticos. Por lo tanto, las criptomonedas no facilitan la vida, sino que la hacen más difícil de usar.
Chamath justificó que esta brecha de privacidad continúa haciendo que no sea un maximalista de Bitcoin. La criptografía no puede funcionar como dinero digital sin privacidad. Las personas no adoptarán sistemas que expongan sus vidas financieras a largo plazo. Las empresas dudarán. Los usos serán restringidos por las instituciones. Por lo tanto, el uso de criptomonedas se limita a la especulación y las capas de liquidación, pero no a los pagos cotidianos.
Esta discusión revela un conflicto fundamental. La transparencia genera confianza. La privacidad genera libertad. La criptografía ha puesto énfasis en la primera. Pero ambas son necesarias para la sociedad convencional. Aunque existen soluciones como pruebas de conocimiento cero, mixers y capas de privacidad, todavía están desconectadas. Son opcionales. Son complejas. Y los reguladores tienden a desalentar su uso. A menos que la privacidad se convierta en una cuestión natural e instintiva, será resistida.
Algunas respuestas intentaron parecer que ignoraban la discusión, aunque el video mismo indica que están de acuerdo. CZ y Chamath estaban dando la misma advertencia, pero desde diferentes ángulos. Los ciclos de precios vendrán y se irán. Las regulaciones evolucionarán. Sin embargo, las criptomonedas aún no están completas sin una solución a la privacidad a nivel de protocolo. Este diálogo genera una especie de despertar. La segunda etapa de las criptomonedas puede no ser tan rápida, pero sí más segura.