Los investigadores de la Reserva Federal proponen una clase de activo cripto separada para las reglas de margen de derivados.
El estudio indica que los modelos de margen actuales no capturan la volatilidad de las criptomonedas ni el estrés repentino del mercado.
La propuesta divide las stablecoins y los tokens flotantes para mejorar la medición del riesgo cripto.
Los investigadores de la Reserva Federal han propuesto clasificar las criptomonedas como una clase de activo separada para las reglas de margen de derivados. La propuesta apareció en un documento actualizado el 12 de febrero. El estudio revisa cómo las empresas calculan el margen para los riesgos cripto en los mercados de derivados no liquidados. Se centra en el marco utilizado por la Asociación Internacional de Swaps y Derivados.
La Reserva Federal de EE. UU. propone clasificar las criptomonedas como una clase de activo separada para los derivados
Los investigadores de la Fed proponen clasificar las criptomonedas como una clase de activo separada para los derivados, destacando sus riesgos únicos y su papel creciente en las finanzas.
— crypto.news (@cryptodotnews) 13 de febrero de 2026
Los investigadores argumentan que los activos cripto no encajan en las categorías financieras existentes. Afirman que los activos digitales se comportan de manera diferente a las acciones, las materias primas y las divisas. Como resultado, los modelos de riesgo actuales pueden no captar completamente la volatilidad de las criptomonedas. El documento sugiere ajustar el sistema de margen para reflejar estas diferencias.
El estudio examina cómo las empresas miden el margen inicial para los derivados vinculados a cripto. Encuentra que los mercados de cripto reaccionan de forma aguda durante períodos de estrés. Los precios pueden moverse rápidamente y experimentar oscilaciones amplias en cortos períodos de tiempo. Por ello, los modelos tradicionales pueden subestimar cambios repentinos en el riesgo.
Además, la volatilidad de las criptomonedas suele aumentar más rápido que en otras clases de activos. La liquidez también puede disminuir en períodos turbulentos. Estos factores complican los cálculos de riesgo en los mercados extrabancarios. En consecuencia, los requisitos de margen pueden no estar alineados con la exposición real.
Los investigadores recomiendan crear una clase de riesgo cripto separada. Creen que este paso mejoraría la medición y gestión del riesgo en las instituciones. Además, sugieren usar datos históricos a largo plazo al asignar ponderaciones de riesgo. Estos datos deberían incluir períodos de estrés financiero severo.
El documento también propone dividir los activos digitales en dos categorías amplias. La primera incluiría las criptomonedas vinculadas, como las stablecoins. Estos tokens buscan reflejar el valor de las monedas tradicionales. La segunda categoría incluiría las criptomonedas flotantes, impulsadas por la oferta y demanda del mercado.
Esta distinción refleja diferentes niveles de estabilidad de precios. Los tokens vinculados tienden a mostrar oscilaciones de menor magnitud. En cambio, los tokens flotantes pueden experimentar movimientos abruptos y significativos. Aplicar un solo modelo de margen a ambos grupos podría distorsionar las evaluaciones de riesgo.
Al separar las categorías, las empresas podrían calibrar el margen con mayor precisión. Los activos con mayor volatilidad podrían requerir requisitos más estrictos. Mientras tanto, los tokens más estables podrían recibir un tratamiento diferenciado. Este enfoque busca reducir el riesgo de subcolateralización.
Si los participantes del mercado adoptan la propuesta, los derivados cripto podrían enfrentar estándares de margen más estrictos. Los operadores y las instituciones podrían necesitar aportar más colateral. Este cambio podría afectar los contratos vinculados a tokens altamente volátiles. Sin embargo, también podría fortalecer la gestión del riesgo en general.
El documento no introduce una regla formal. Refleja la investigación realizada por el personal de la Reserva Federal. Cualquier cambio vinculante requeriría la adopción por parte de la industria o una acción regulatoria. Aún así, el momento coincide con el creciente involucramiento institucional en los activos digitales.