Cuando la inteligencia artificial generativa se convierte en símbolo de productividad, un incidente en el que hackers abusaron de Claude para infiltrarse en el sistema del gobierno de México y robar 150 GB de datos sensibles, ha alertado a la comunidad global de ciberseguridad: el efecto de doble filo de la IA está acelerando una nueva era de ataques cibernéticos.
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Según Bloomberg, un hacker utilizó herramientas de inteligencia artificial generativa para infiltrarse con éxito en varios sistemas gubernamentales en México y robar hasta 150 GB de datos sensibles. Este incidente fue revelado por la firma de ciberseguridad Gambit Security, impactando a la comunidad internacional de ciberseguridad y nuevamente alertando sobre el uso indebido de la tecnología de IA.
Este caso no solo demuestra la poderosa capacidad técnica de la IA generativa, sino que también resalta su carácter de “doble filo”: mientras aumenta la eficiencia y productividad, también puede convertirse en un acelerador del crimen cibernético.
Según análisis de investigadores de Gambit Security, el atacante no dependió completamente de escribir malware manualmente, sino que utilizó en gran medida a Claude para completar todo el proceso de ataque.
Primero, el hacker utilizó repetidos prompts de “jailbreak” (romper restricciones) para eludir las limitaciones de seguridad originales de Claude, logrando que generara contenido relacionado con ataques que normalmente estaban prohibidos.
Tras superar las restricciones, la IA fue utilizada en varias etapas clave, incluyendo:
El proceso de ataque fue altamente automatizado, reduciendo significativamente el tiempo y la habilidad técnica necesarias para realizar la intrusión, aumentando así la tasa de éxito. Finalmente, los hackers lograron robar un total de 150 GB de archivos sensibles de varias agencias gubernamentales mexicanas.
El incidente afectó a varias dependencias gubernamentales, filtrando datos altamente sensibles y valiosos, incluyendo información personal de contribuyentes, registros fiscales y datos de registro de votantes. El uso indebido de estos datos podría derivar en robo de identidad, fraudes financieros e incluso afectar la integridad de las elecciones.
Hasta ahora, no hay evidencia de que estos datos hayan sido vendidos públicamente o utilizados en otros delitos, pero el gobierno mexicano y la comunidad internacional de ciberseguridad están en alerta máxima, iniciando investigaciones y medidas preventivas.
Este caso no es aislado, sino uno de los ejemplos más recientes de cómo las herramientas de IA generativa están siendo “armadas” para el cibercrimen. Antes, los hackers tenían que investigar vulnerabilidades y escribir código por sí mismos, lo que elevaba la barrera de entrada; ahora, con el apoyo de modelos de lenguaje potentes, incluso atacantes con habilidades limitadas pueden generar rápidamente herramientas de ataque de nivel profesional.
Investigaciones indican que la IA no solo ayuda a identificar puntos débiles en los sistemas, sino que también puede planificar y optimizar todo el proceso de ataque, aumentando la escala y eficiencia del cibercrimen.
En el futuro, los gobiernos, empresas y desarrolladores de IA deberán colaborar más estrechamente para fortalecer la seguridad de los modelos, monitorear comportamientos anómalos y mejorar las defensas cibernéticas en general, para proteger los límites digitales en esta era de IA.