El 27 de febrero, según CNBC, la última ronda de negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán llegó a su fin en Ginebra, Suiza, pero no lograron alcanzar un acuerdo sustantivo, y ambas partes acordaron prorrogar las negociaciones. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Said Abbas Al-Aragqi, dijo que las conversaciones eran “las más intensas hasta la fecha” y que ambas partes continuarían manteniendo consultas más detalladas sobre el levantamiento de sanciones y los pasos relacionados con la energía nuclear en los próximos días. El ministro de Asuntos Exteriores omaní, Badr Abu Saidi, dijo que, aunque no se ha alcanzado un acuerdo final en esta ronda de negociaciones, se han logrado “avances significativos”, y ambas partes planean continuar las discusiones sobre detalles técnicos en Viena la próxima semana.
El presidente estadounidense Donald Trump dijo a principios de esta semana que Irán quería un acuerdo, pero negarse a comprometerse a no desarrollar armas nucleares sigue siendo un obstáculo central. Al mismo tiempo, Estados Unidos exigió que Teherán destruyera las instalaciones nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán e entregara el uranio enriquecido restante, a lo que Irán se opuso. La administración Trump también exigió que Irán limitara el desarrollo de misiles balísticos, dejara de apoyar a las fuerzas armadas regionales y mejorara la situación de los derechos humanos en el país.
Los analistas advierten que si ambas partes no logran un avance, podría estallar un conflicto militar en Oriente Medio, lo que a su vez afectará al mercado energético global. Michael Hanna, director del International Crisis Group, señaló que Estados Unidos, aunque ha hecho amplias exigencias, aún no ha aclarado el objetivo final, lo que añade incertidumbre a la situación. Teherán, por su parte, ha hecho del levantamiento de sanciones una prioridad en las negociaciones para aliviar los problemas económicos y las crisis monetarias.
En cuanto a los mercados, los futuros del crudo WTI cayeron un 0,24% hasta 64,97 dólares el barril el viernes, y los futuros del Brent cayeron un 0,30% hasta 70,54 dólares el barril. Warren Patterson, responsable de estrategia de materias primas en ING, afirmó que los operadores podrían permanecer al margen hasta que se aclare la magnitud de las acciones estadounidenses, y que los precios del petróleo podrían subir a corto plazo si las tensiones entre Estados Unidos e Irán aumentan; Si la situación se alivia y OPEP+ reanuda su plan de aumento de producción en abril, los precios del petróleo podrían bajar.
En general, aunque no ha habido avances en las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán, las futuras rondas de consultas seguirán afectando la situación en Oriente Medio y la volatilidad del mercado petrolero global, y los inversores deben prestar mucha atención a las acciones de ambas partes y a los posibles riesgos geopolíticos.