La Comisión Financiera ha declarado que, para hacer frente a la agitación en Oriente Medio tras la muerte del líder supremo de Irán, Ayatolá Seyyed Ali Khamenei, está preparada para activar de inmediato un plan de estabilización del mercado por un valor de 100 billones de wones. Esta medida busca minimizar el impacto que una prolongada tensión en Oriente Medio podría tener en los mercados financieros internos y en la economía real.
El presidente de la Comisión Financiera, Lee Yi-yuan, evaluó en una reunión de emergencia en el edificio gubernamental en Seúl los efectos de los bombardeos de Estados Unidos e Israel en Irán sobre la economía nacional e internacional, y subrayó la necesidad de mantener una vigilancia elevada ante la incertidumbre en Oriente Medio. Las autoridades financieras, con el director de asuntos de la Comisión Financiera a la cabeza, en colaboración con el Ministerio de Finanzas, el Banco de Corea, la Comisión de Supervisión Financiera y el Centro Financiero Internacional, activarán de inmediato el “Grupo de Respuesta de Emergencia para el Mercado Financiero” para monitorear las tendencias del mercado interno y global las 24 horas.
Además, la Comisión Financiera ha solicitado que, mediante la cooperación entre el gobierno y las instituciones financieras, se refuercen los esfuerzos para apoyar la economía real y minimizar las pérdidas de las pequeñas y medianas empresas que puedan verse afectadas por la situación en Oriente Medio. Esto se ha decidido considerando riesgos adicionales como el bloqueo del estrecho de Hormuz, con el objetivo de mantener la estabilidad económica interna.
La Comisión Financiera planea que, si detecta signos de recesión económica o inestabilidad en los mercados financieros, implemente rápidamente las medidas de estabilización del mercado por un valor superior a 100 billones de wones ya preparadas, para mantener la estabilidad del sistema financiero. Asimismo, incluso en días de cierre del mercado financiero interno, se vigilarán de cerca las tendencias en los mercados financieros de Asia, Europa y Estados Unidos, para mejorar la capacidad de respuesta.
Se espera que estas medidas de las autoridades financieras, en función de la evolución futura de la economía internacional y la situación política, constituyan una base importante para mantener o restablecer la estabilidad del mercado interno. Con ello, se busca calmar las inquietudes a corto plazo y fortalecer la estabilidad económica a medio y largo plazo.