Según el estratega jefe de Bank of America, Michael Hartnett, el 19 de julio, el indicador propietario alcista/bajista de la entidad se disparó hasta 9,6, alcanzando un nivel extremo histórico. Hartnett atribuyó el optimismo de los inversores a cuatro supuestos clave: que no habrá un aterrizaje económico brusco, que no habrá subidas de tipos por parte de la Fed, que no se recortará el gasto en IA en el capital y que no habrá una barrida demócrata en las elecciones de mitad de mandato. Los últimos flujos de fondos validaron una euforia extrema del mercado: las acciones estadounidenses registraron 55,8 mil millones de dólares en entradas netas, mientras que los fondos del mercado monetario registraron una salida semanal masiva de 119,6 mil millones de dólares, la mayor salida de efectivo desde abril de 2026; los valores tecnológicos acumularon 48,8 mil millones de dólares en entradas durante tres semanas, un récord.
Hartnett recomendó desinvertir en activos de riesgo y rotar hacia bonos del Tesoro de larga duración, sectores defensivos, acciones con altos dividendos y el dólar estadounidense. Señaló el ETF de los Magnificent Seven (MAGS) como un indicador crítico: una ruptura por debajo de 65 dólares podría presionar de forma generalizada a los sectores cíclicos, mientras que una ruptura por encima de 70 dólares podría señalar una oportunidad de reingreso. El principal riesgo de cola radica en que las firmas tecnológicas de gran capitalización recorten el gasto en IA sin llevar a nuevos máximos, lo que podría provocar pérdidas bruscas en los activos de crecimiento y catalizar posiciones cortas generalizadas en bancos, brókers e industriales.