Según la Resolución 245 del Ministerio de Economía de Bolivia, emitida el 26 de junio, el país abandonó su régimen de tipo de cambio fijo de 15 años a 6,96 bolivianos por dólar, adoptando un sistema flotante que abrió en 9,73 bolivianos, lo que implica una devaluación del 40%.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, afirmó que el Banco Central de Bolivia reducirá las intervenciones cambiarias a gran escala, permitiendo que otros sectores económicos generen sus propias divisas para mejorar la balanza de pagos y la acumulación de reservas internacionales. El anterior régimen de tipo de cambio fijo había creado persistentes escaseces de dólares en el mercado, impulsando a los bolivianos hacia las stablecoins como sustitutos del dólar.