El Tribunal Administrativo de Seúl, en su 5.ª División, presidido por el juez Lee Jung-won, falló el 9 de marzo a favor de Dunamu, revocando la orden de suspensión del negocio por 3 meses de la Unidad de Inteligencia Financiera (FIU), según la sentencia del tribunal. La FIU anunció planes de apelar el fallo, afirmando que aún existen motivos para la impugnación, de acuerdo con la información publicada por Digital Asset sobre la decisión. Este caso marca la primera demanda contencioso-administrativa que impugna sanciones regulatorias impuestas a un exchange de activos virtuales por operar con operadores no registrados.
El documento judicial que detalla la sentencia del Tribunal Administrativo de Seúl sobre la disputa Dunamu-FIU.
El tribunal consideró que la mayor parte de los argumentos de Dunamu contra la disposición de la FIU eran válidos, determinando que la orden de cumplimiento de la FIU era ilegal, según la sentencia. Sin embargo, el tribunal rechazó dos afirmaciones clave de Dunamu: primero, que las transacciones con operadores no registrados no constituían “transacciones comerciales” bajo la Ley Especial de Finanzas (Teukgeumbeop), y segundo, que la FIU definió arbitrariamente los criterios para identificar operadores no registrados sin base legal.
Dunamu había argumentado que estaba cumpliendo acuerdos de servicio al cliente procesando retiros de activos digitales a direcciones especificadas por el cliente, y que la billetera de destino perteneciente a un operador no registrado no constituía una transacción comercial entre Dunamu y ese operador, según consta en el expediente judicial. El tribunal rechazó esta interpretación, y dictó que “realizar operaciones de retiro de activos digitales por solicitud de un cliente constituye realizar dichas operaciones como el propio negocio de Dunamu, quedando así como ‘transacciones financieras comerciales’”, según la sentencia.
La Ley Especial de Finanzas define como operador de activos virtuales a cualquier entidad dedicada a comprar o vender activos digitales, intercambiar activos digitales por otros activos, intermediar o facilitar dichos intercambios, o transferir activos digitales como un negocio, según el texto legal citado en la sentencia. La Ley además designa las operaciones de transacción realizadas por operadores de activos virtuales como “transacciones financieras”, lo cual sirve de base para las prohibiciones regulatorias.
De conformidad con el Decreto de Ejecución, Artículo 10-20(4) de la Ley Especial de Finanzas, se prohíbe a los operadores de activos virtuales como Dunamu realizar transacciones con operadores no registrados, según el marco regulatorio revisado por el tribunal. El tribunal examinó la postura de Dunamu de que sus operaciones de retiro eran transacciones con clientes, no transacciones de operador a operador, y halló que esa interpretación era demasiado restrictiva. El tribunal señaló que aceptar esa interpretación crearía brechas regulatorias significativas, especialmente en relación con el lavado de dinero mediante anonimato y con la prevención de la financiación del terrorismo, según la sentencia.
El tribunal reconoció que los criterios de la FIU para determinar qué operadores extranjeros deben registrarse carecen de base legal explícita, según la sentencia. La FIU determinó que los operadores extranjeros que se dirigen a residentes coreanos mediante sitios web en idioma coreano, eventos promocionales dirigidos a clientes coreanos, o soporte de comercio y pagos en won coreano deben registrarse ante la FIU, según el estándar regulatorio revisado por el tribunal.
Sin embargo, el tribunal consideró que, aunque estos criterios carecían de base estatutaria específica, no eran arbitrarios ni ilegales, según el fallo. El tribunal razonó que la Ley Especial de Finanzas se aplica a conductas que ocurren fuera de Corea cuando sus efectos se extienden a Corea, y que los criterios de juicio de la FIU para determinar cuándo esos efectos se extienden a Corea son razonables y no contradicen la ley, según la decisión. La FIU había notificado previamente a 35 operadores domésticos de activos virtuales del requisito de cese y había publicado una lista de operadores no registrados basada en esos criterios, según las acciones regulatorias citadas en la sentencia.
El tribunal consideró que las medidas de cumplimiento de Dunamu—exigir declaraciones juradas e implementar el tamizaje de Chainalysis para transacciones por debajo de 1 millón de won—no eran necesariamente suficientes para bloquear transacciones con operadores no registrados, según la sentencia. A pesar de este hallazgo, el tribunal determinó que la FIU no había proporcionado una guía regulatoria específica sobre qué medidas de cumplimiento satisfarían el requisito de la prohibición.
El tribunal reconoció la postura de la FIU de que los operadores deben implementar de manera independiente las medidas necesarias para cumplir las prohibiciones estatutarias, según el fallo. No obstante, el tribunal concluyó que “en circunstancias en las que la autoridad regulatoria no proporcionó una guía específica sobre medidas de cumplimiento, no puede considerarse que Dunamu haya actuado con intención o negligencia grave meramente porque sus medidas resultaron insuficientes a posteriori”, según la sentencia. Por ello, el tribunal determinó que debía revocarse la suspensión del negocio de 3 meses de la FIU—una sanción severa—porque no se establecieron los fundamentos de la disposición, según la sentencia.
P: ¿Cuál fue el hallazgo principal del Tribunal Administrativo de Seúl en esta resolución?
R: El tribunal halló que la orden de suspensión del negocio de 3 meses de la FIU contra Dunamu era ilegal y debía ser revocada. Aunque el tribunal confirmó que Dunamu sí realizó transacciones con operadores no registrados, determinó que Dunamu actuó sin intención ni negligencia grave debido a la ausencia de una guía regulatoria específica sobre medidas de cumplimiento, según la sentencia del tribunal.
P: ¿Por qué el tribunal rechazó el argumento de Dunamu de que sus transacciones eran con clientes, no con operadores no registrados?
R: El tribunal dictó que realizar retiros de activos digitales por solicitud de un cliente constituye la propia operación comercial de Dunamu, calificando como una “transacción comercial” prohibida bajo la Ley Especial de Finanzas. El tribunal razonó que aceptar la interpretación de Dunamu crearía brechas regulatorias para prevenir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, según la sentencia.
P: ¿Qué sucede a continuación en este caso?
R: La FIU anunció planes de apelar la resolución del Tribunal Administrativo de Seúl ante un tribunal superior, indicando que siguen existiendo motivos para la impugnación, según la información sobre la decisión. El proceso de apelación determinará si se mantiene la resolución de primera instancia o si se revoca.