
La empresa de criptomonedas que cotiza en bolsa Exodus Movement ha presentado una demanda en el Tribunal de Equidad del Estado de Delaware, en Estados Unidos, contra el grupo de pagos cripto W3C y su director ejecutivo, Garth Howat, exigiendo la ejecución forzosa de un contrato de compraventa de acciones de 175 millones de dólares firmado por ambas partes en 2025. Los documentos de la demanda señalan que W3C y Howat, al momento de firmar el acuerdo, aceptaron el préstamo de 80 millones de dólares ofrecido por Exodus.
Exodus califica en la demanda las conductas de los demandados como “manifiestas, temerarias e indebidas”, y enumera las siguientes acusaciones específicas:
Desvío de activos de la filial: intento de robar varios millones de dólares de la propia filial de W3C
Falsificación de documentos gubernamentales: falsificar las fechas de los documentos presentados ante organismos gubernamentales
Imposición forzada de cambios en la gobernanza corporativa: en circunstancias en las que un acuerdo vinculante prohíbe explícitamente hacerlo, afirmar que tiene derecho a disolver unilateralmente, por completo, la junta directiva de las principales entidades operativas y a reemplazar al director ejecutivo y al director financiero, poniendo en su lugar a allegados personales
Incumplimiento de la obligación de adquisición: después de aceptar el préstamo de 80 millones de dólares, negarse a completar el acuerdo de venta de acciones de 175 millones de dólares ya prometido
Al describir las conductas de los demandados, la demanda indica que los demandados intentaron “evadir la finalización de la transacción de W3C que vendía a Exodus, transacción que ellos se habían comprometido a completar en un acuerdo vinculante”.
W3C es la empresa matriz de dos compañías de pagos cripto, Baanx y Monovate; las dos últimas son los principales impulsores del negocio de tarjetas de activos digitales Crypto Life, y ya han establecido colaboraciones con importantes entidades como Mastercard y MetaMask, lo que les otorga cierta posición en el mercado de tarjetas de pago nativas de cripto.
Este contexto empresarial explica la lógica estratégica por la que Exodus estaba dispuesta a adquirir por 175 millones de dólares a alto precio: al integrar la infraestructura de pagos de W3C, Exodus podría ampliar considerablemente su alcance en el mercado de tarjetas de pago cripto, integrando de forma vertical su ecosistema de monederos multichain con la infraestructura de tarjetas de pago. No obstante, la disputa de esta adquisición deja en incertidumbre dicho planteamiento estratégico.
El Tribunal de Equidad del Estado de Delaware es la jurisdicción judicial de disputas comerciales más reconocida en Estados Unidos y tiene una alta autoridad legal en el ámbito de disputas contractuales como la ejecución forzosa de acuerdos de compraventa de acciones. El director ejecutivo de Exodus y cofundador JP Richardson, en una declaración, dijo: “Hemos firmado un acuerdo vinculante con W3C y esperamos que ese acuerdo se cumpla plenamente. Tenemos mucha confianza en la dirección a futuro y esperamos que el problema se resuelva rápidamente.”
La decisión final de este caso determinará directamente si la adquisición de 175 millones de dólares debe ejecutarse forzosamente, y si el préstamo de 80 millones de dólares debe reembolsarse conforme a lo acordado.
Exodus Movement (EXOD) es una empresa de monederos de criptomonedas multichain que cotiza en Estados Unidos, conocida por sus soluciones de billeteras autocustodiadas. El objetivo de adquirir W3C (la empresa matriz de Baanx y Monovate) es, mediante la integración de la infraestructura existente de W3C en el sector de tarjetas de pago cripto, crear sinergias con el ecosistema de billeteras de Exodus, y ampliar su cobertura de mercado en escenarios de pagos nativos de cripto.
A nivel legal, la falsificación de la fecha de documentos presentados ante organismos gubernamentales es la acusación más grave y podría implicar responsabilidades legales a nivel penal. A nivel comercial, después de aceptar el préstamo de 80 millones de dólares, alegar que no es necesario reembolsarlo y negarse a completar el acuerdo de adquisición firmado, constituye la base fáctica central sobre la que se sustenta la demanda para exigir el cumplimiento forzoso.
La demanda aún está en proceso, por lo que no está claro si los negocios diarios de Baanx y Monovate resultarán directamente perjudicados. Sin embargo, una disputa legal pública entre el comprador y el adquirido normalmente afecta la confianza de los socios colaboradores externos y la expansión del negocio, especialmente en el sector de tarjetas de pago donde se requieren relaciones de colaboración estables a largo plazo. La evolución de este caso merece seguirse de cerca.