Según el gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, el 6 de julio, una orientación futura excesivamente rígida puede obstaculizar la efectividad de la política monetaria en lugar de mejorarla. Waller citó como ejemplo de advertencia el compromiso de orientación futura del FOMC de septiembre de 2020, que indicaba que las subidas de tipos ocurrirían cuando la inflación alcanzara el 2% y estuviera en camino de superar moderadamente ese nivel. La Fed mantuvo esta orientación sin cambios durante todo 2021 a pesar de que la inflación se aceleró por encima del 2% y el desempleo cayó bruscamente, generando confusión pública sobre el significado de "durante algún tiempo".
El economista Mohamed El-Erian, al comentar las declaraciones de Waller, afirmó que los bancos centrales están comenzando a reevaluar su compromiso tradicionalmente inquebrantable con la orientación futura. El-Erian atribuyó este cambio en parte a la curiosidad intelectual y el enfoque orientado a reformas del próximo presidente de la Fed, Kevin Warsh.