El 29 de junio, los principales bancos de Wall Street, incluidos JPMorgan Chase, Morgan Stanley y Bank of New York Mellon, pronosticaron que el euro caerá más del 3% frente al dólar en el próximo año, alcanzando alrededor de 1,10. El euro ya ha caído a un mínimo de un año este mes, en contraste con su máximo de cinco años por encima de 1,20 a principios de año.
La divergencia de políticas entre la Reserva Federal y el Banco Central Europeo impulsa esta perspectiva. El nuevo presidente de la Fed ha adoptado una postura hawkish sobre la inflación, lo que ha generado expectativas de aumentos de tasas en el mercado, mientras que la presidenta del BCE, Lagarde, señaló que no hay necesidad urgente de respuestas políticas agresivas. El aumento de los precios del petróleo debido a las tensiones en Oriente Medio ha fortalecido el dólar, presionando aún más al euro.